Irene Visedo: "Inés siempre será una yonki, ya no se droga pero busca emociones fuertes"

9:35 - 9/05/2019
  • ECOTEUVE.ES entrevista a la actriz que da vida a Inés en 'Cuéntame cómo pasó'

  • "Entendí la decisión de Ricardo Gómez porque su salida era vital", asegura

  • "Es muy bonito ver que ahora María (Carmen Climent) hace las escenas que yo hacía"

TVE emite esta noche, en prime time, un nuevo capítulo de Cuéntame como pasó. La serie entra en la recta final de la primera parte de su vigésima temporada afrontando la crisis matrimonial que viven Mercedes y Antonio y la ruptura definitiva que ha sufrido la relación entre Inés y Marcos, que se ha ido a La India con Laia (personaje interpretado por Greta Fernández).

¿Encontrará algún día la primogénita de los Alcántara esa estabilidad emocional que sí tienen otros personajes? "Inés es un personaje que funciona mucho en ese equilibrio-desequilibro. Es una búsqueda continua y cuando encuentra mucha estabilidad, necesita un poco de marcha", asegura Irene Visedo a ECOTEUVE.ES antes de negar que este personaje sea 'la oveja negra' de la familia.

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"No es un personaje tan distinto a los otros, pero quizá toca picos más profundos. Hasta el punto de que es un personaje que ha sido yonki. Cualquier persona o personaje que ha sido yonki tiene una idiosincrasia bastante compleja. Un yonki es un yonki y siempre lo será. En el sentido de que tiene esa pulsión, otra cosa es que no la lleve a cabo. Pero esa esencia está en Inés y como ya no se droga, busca emociones fuertes", reflexiona Visedo, que desvela cómo vivió la marcha de Carlitos y da pistas sobre el futuro de su personaje en la ficción.

¿Se arrepentirá Inés de haber metido a Laia en su casa?

Es la propia Inés la que introduce a este personaje, pero yo creo que su llegada ha ayudado mucho a la pareja a tomar esa decisión de dejarlo.

¿Te da pena que el personaje no termine de encontrar su lugar?

Inés es un personaje que funciona mucho en ese equilibrio-desequilibro. Es una búsqueda continua y cuando encuentra mucha estabilidad, necesita un poco de marcha.

¿Cree que está un poco posicionada como 'la oveja negra' de la familia?

Inés no es diferente a cualquiera de nosotros. Igual se la define como la más rebelde, o la que más montañas rusas emocionales tiene, pero no es diferente. Ella va cambiando y le van sucediendo cosas que las va integrando como buenamente puede. Como nosotros en nuestra vida.

¿Por qué le cuesta más encontrar ese punto medio que a otros personajes? 

No es un personaje tan distinto a los otros, pero quizá toca picos más profundos. Hasta el punto de que es un personaje que ha sido yonki. Cualquier persona o personaje que ha sido yonki tiene una idiosincrasia bastante compleja. Un yonki es un yonki y siempre lo será. En el sentido de que tiene esa pulsión, otra cosa es que no la lleve a cabo. Pero esa esencia está en Inés.

Y como ya no se droga, busca emociones fuertes. Busca el equilibro y el desequilibrio, busca la euforia y a lo mejor esa euforia luego le lleva más hacia abajo que a otros personajes. Toni, por ejemplo, es más estable y sus picos están más cerca. Inés es artista también... Toni es periodista y tiene otra cabeza. Yo tampoco le haría a Inés tanta parafernalia, solo que va de la euforia a la depresión. Esperemos que con la madurez, Inés consiga tener esos puntos más cerca. Pero vamos, que picos los tenemos todos.

¿Dará visos esta temporada de que va logrando esa madurez? 

Inés hace siempre una catarsis. A Oristrell le gusta llamar a Inés 'La Chamana' del grupo. Esta temporada, ella hace una catarsis. Por amor, supera a su yo y a su ego y luego resuelve su dolor a puñetazo limpio. Por mucho que madure, creo que tendrá siempre sus tendencias. Lo que me ha gustado de esta temporada es descubrir cómo Inés va tomándose a sí misma con más amor, menos en serio. Cuando mete la pata o hace algo que sabe que se ha equivocado, se ve a sí misma desde otro lugar.

¿Cómo ha llevado la marcha de Ricardo Gómez? 

La salida de Ricardo ha sido súperlimpia. Era algo que sabíamos desde hace mucho tiempo y se ha cuidado mucho a todos los niveles. Pasa como en la vida, cuando te curras un final feliz, este llega y todo se completa. Todo se integra, todo se asimila y ocurre la liberación, tanto a la persona que se ha ido como a los que se quedan. Porque no hay conflictos.

Usted y Pablo Rivero pasaron por una situación similar. Entenderían mejor que nadie su decisión, ¿no?

Claro que entendimos su decisión y es que en el caso de Ricardo era vital. Empiezas una vida con seis años... y es necesario el cambio. Lo raro sería que continuase, la verdad. Todo son etapas. El cole se acaba, la uni se acaba, el Erasmus se acaba, el primer trabajo se acaba... Son ciclos y si realmente hay amor, hay que darle la oportunidad para que se realice.

¿Cree que en el futuro él también volverá?

A lo mejor en el futuro decide volver, pero eso ya es cosa suya. Él, desde el personaje de Carlitos, lo dijo en su despedida: "Si algún día vuelvo, será porque yo lo decida". Ese grado de libertad es importante.

También se ha ido Paula Gallego, a la que sustituye ahora Carmen Climent. ¿Se acercarán más las hermanas?

Inés va a tener cada vez más relación con María. María, como se ha visto desde pequeña, tiene otra cabeza. La única que tiene esa complejidad es Inés y Carlos, que tiene algún ramalazo como cualquier persona en cualquier momento de crisis de identidad. Pero Toni y María van por otros mundos más despejados. Y aunque tengan zonas de oscuridad, las viven de otra manera.

¿Cómo va a ser esa relación? 

Con María es bonito lo que está pasando porque me doy cuenta de que hace las escenas que hacía yo antes. Y de repente, me veo como la hermana muy mayor (Ríe). Y se me hace raro reaccionar ante esos momentos en los que Mercedes la abronca por llegar tarde. Es como: ¿y ahora yo qué cara pongo? Es como en la vida real. Es muy bonito.




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