María Galiana pide un "final digno" para Doña Herminia: "No me gustaría morirme"

12:00 - 11/04/2019
  • ECOTEUVE.ES entrevista a la abuela de los Alcántara en 'Cuéntame cómo pasó'

  • "Herminia es una entelequia; si muriera, se desbarataría el personaje", afirma

  • "Hoy en día la gente es muy blanda, a mí me gusta trabajar, no es un castigo", dice

Desde hace unos años, los seguidores de Cuéntame cómo pasó han temido la posible muerte de uno de sus personajes más queridos: la entrañable Doña Herminia. Y aunque los guionistas han dejado claro siempre que es un hecho que todavía no se contempla, lo cierto es que la abuela de los Alcántara supera ya los 92 años en la vigésima temporada que actualmente emite TVE.

Una cifra que para María Galiana, actriz de 83 años que da vida a Herminia en la ficción, está aun lejos de la que su personaje podría alcanzar: "Al paso que vamos, Herminia llegará como a los 103 años", prevé en un breve cálculo la sevillana, que asegura sincera a ECOTEUVE.ES que no le gustaría interpretar la muerte de la matriarca de la familia.

"A mí no me gustaría morirme. No me gustaría porque, a mi modo de ver, se desbarataría el personaje", afirma Galiana, que define a Doña Herminia como "un universal" o "una entelequia". "Todo el mundo me dice que le recuerdo a su abuela. Entonces, no puedo parecerme a sus abuelas muriéndome. Si me vieran así, sería desbaratar el mito", afirma la intérprete que pide "un final digno" para ella en caso de que la salud no le permitiese seguir en la serie. 

Dicen que esta temporada va a doler. ¿Qué les depara a los Alcántara en los nuevos episodios?

Hay mucho drama, termina muy dramáticamente lo que es el final de temporada, pero como en las mejores familias. Esto pasa en todos lados.

¿Qué personajes se verán afectados?

Es la pareja de Antonio y Mercedes la que tendrá sus más y sus menos. No es una tragedia, sino que les van a caer los problemas a ellos dos en la relación. Y los demás somos espectadores de lo que les pasa. Y luego está la niña Inés que tiene mala suerte la pobre. Pero es que si no fuera así no habría más tramas. 

¿Qué le gustaría que le pasara a Doña Herminia?

El mío es un personaje estático, no tiene tramas... ni falta que le hace. Herminia es una testigo, como una roca que avisa y da el golpetazo cuando los otros se están pasando y la que celebra todo cuando hay que hacerlo. Ahora celebra tener ya dos bisnietos y una más que viene en camino. Gustan mucho las niñas en esta serie. Creíamos que no habría más después de las tres niñas de Paquita y la de Carlitos, pero ahora llega Toni y Déborah y toma, otra niña. 

¿Le queda cuerda para rato?

La abuela está ahí siempre, así que o se muere, o aguanta hasta el final, que puede ser que al paso que vamos, alcance los ya 103 años. Yo empecé la serie a los 65 años, cuando me jubilé y dejé de dar clases en el instituto. Y a Herminia le pusieron al principio unos 70, por lo que ya debo tener unos 92. A este paso, los 100 los alcanzo. 

Terele Pávez protagonizó el fallecimiento de Doña Pura en un episodio que es historia de la serie. ¿A usted le gustaría interpretar la muerte de Doña Herminia?

A mí no me gustaría morirme. No me gustaría porque, a mi modo de ver, se desbarataría el personaje. Herminia no es una persona de carne y hueso, como María Galiana. Herminia es un universal, que diría el filósofo, es la idea de abuela encarnada. De ahí que todo el mundo me diga que le recuerdo a su abuela. Entonces, no puedo parecerme a sus abuelas muriéndome. Si me vieran así, sería desbaratar el mito. Herminia no debe morirse porque es una entelequia, me pueden retirar y mandarme a una residencia. Y si Dios no me da salud suficiente, y continúa la serie, yo puedo decir que me voy y que me den un final digno. Pero nunca morirme, porque eso es bajarme a la Tierra.

¿Y ha hablado de esto con los guionistas?

No, no... Yo hablo de lo que me gustaría. 

¿Soporta bien el ritmo de los rodajes?

¿Cómo? Yo me he llevado cuarenta años levantándome a las 6.30 de la mañana, dando clases desde las 8.15, cuidando a cinco hijos, teniendo a mis padres, que soy hija única, en mi casa...  Ahora sois todos muy blandos. Y como decía mi madre, comiendo muy buenos pucheros. A la gente ahora todo se le hace un mundo. Además de esto, estoy haciendo teatro con una obra de Juan Mayorga. Lo digo porque me enorgullece decir que estoy así porque he trabajado mucho toda mi vida. A mí me gusta trabajar. Yo no considero que el trabajo sea un castigo, me gusta y eso me hace estar más cómoda y tranquila.

¿Y qué le dicen sus hijos o sus nietos?

Por mí, pueden decir lo que les dé la gana, yo he hecho siempre lo que he querido. Cuando empecé en esto, le dije a mi marido de un día para otro que me iba a hacer una película. Cierto es que mi marido era maravilloso, murió en el 2008, hace ya diez años. Pero nunca se me ha ocurrido, ni se me ocurre, preguntarle a mis hijos qué les parece lo que hago. No forma parte de mi vocabulario pedir permiso para nada. (Ríe). 

¿Alguno de ellos ha pensado en seguir sus pasos?

No. Hay uno que es más cómico pero es titular en la universidad de periodismo y no. Y a otro, que le gustaba, fuimos a verle actuar en una obra que hizo en el instituto. Cuando salió, le dijimos: "Niño, dedícate a otra cosa". Era más malo que pegarle a un padre. Imposible. En esto, el que vale, vale.

¿Se echa de menos a Paula Gallego?

Lo que ha pasado con Paula es que ha venido a trabajar con nosotros en un momento en el que la normativa ha cambiado mucho. Por eso no ha podido seguir. A los 16 años no pueden estar más de 10 horas a la semana, antes era menos. Y los otros niños, Oriol y Santi, solo pueden estar dos horas dos días a la semana. Eso con ella suponía que lo compatibilizaba con el colegio y la llevaban y la traían y salió favorecida.

¿Cómo era la situación con Ricardo Gómez?

Con Ricardo, Carlitos, no era así. Por aquel entonces, no había normativa y pasaba 12 horas en el plató. Por eso pudo ser el protagonista. Recuerdo que estaba hasta las 12 o 1 de la madrugada, que lo llevaba el conductor dormidito en la parte de atrás del coche y luego lo cogía en brazos y lo metía directamente en la cama. La normativa cambió hace 8 años, pero durante diez años Ricardo estuvo horas y horas rodando. 

¿Cómo lleva su marcha de la serie?

Bastante bien. Oficialmente, está en Nueva York con su flamante esposa, o sea que no se ha muerto ni le ha pasado nada malo. Y bueno, hay tantas cosas que contar de la familia... Toni se ha casado, Antonio y Mercedes tienen sus más y sus menos y están en plena efervescencia de enfrentamientos. Después, a mi pobre Inés parece que el muchacho también le ha salido rana. Es comprensible, porque si no las tramas se acabarían. Y luego está Paquita, que se ha metido en un follón con el negocio que tenía en Benidorm... La vida sigue.




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