Iván Marcos, sobre la continuidad de 'Fariña': "Hay muchísimas historias que contar"

10:16 - 31/03/2019
  • ECOTEUVE.ES entrevista al actor, ahora protagonista de '45 Revoluciones'

  • "Creo que a todo el mundo le gustaría ser Carlos Cuevas por su entusiasmo y su garra"

  • Braulio, su personaje en la serie sobre los capos gallegos, murió brutalmente asesinado

Ni él mismo se reconoce. El bigote y la chupa de cuero que lleva Iván Marcos para dar vida a Guillermo, su personaje en 45 Revoluciones, están bien lejos del aspecto desaliñado, con barba incluida, que tenía Braulio, uno de los narcos de Fariña.

El intérprete gallego reconoce a ECOTEUVE.ES que es un gusto dar vida a este productor musical, un "héroe y antihéroe al mismo tiempo" y aplaude la apuesta de Antena 3 por las caras más desconocidas, como la de Carlos Cuevas y Guiomar Puerta, a quienes halaga.

Por otra parte, Iván reconoce que existe la posibilidad de una posible continuidad de Fariña después del éxito que ha tenido en España: "Hay muchísimas historias que contar".

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Repite con Bambú Producciones. ¿Cómo fue su llegada a 45 revoluciones?

Sí, afortunadamente volvemos a trabajar juntos una vez más. Al poco de acabar en Las chicas del cable, me llamó Ramón [Campos] para comentármelo. Estoy encantado de formar parte de sus elencos.

¿Se ha inspirado en alguien para dar vida a Guillermo?

Había referentes reales, pero todo se nos quedaban cojos. Queríamos un personaje que tuviera varias caras: por un lado, es un hombre muy entusiasmado con su trabajo y un tipo que siempre quiere innovar. Y por otro lado, se come los problemas que eso mismo le genera a sí mismo. Es un héroe y un antihéroe al mismo tiempo.

¿Le hubiera gustado hacer el personaje de Carlos Cuevas?

La verdad es que estoy encantado con Guillermo. Igual en su momento, sí. Tengo un par de palos más que Carlitos (risas). Hacer de estrella de rock rondando la cuarentena me parece un poco complicado. Creo que a todo el mundo le gustaría ser Carlos Cuevas, por lo menos un rato de su vida, por su entusiasmo, su garra y vitalidad.

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La cadena ha apostado por caras que no son tan conocidas. ¿Qué opinión tiene?

Personalmente, llevo años empeñado en que no me conociese nadie, pero se me ha roto la racha (risas). Me parece fantástico. Es sin duda una apuesta en el sentido que no piensan en arrastrar al público con gente famosa y han apostado por el proyecto. Y creo que han acertado. Guiomar, por ejemplo, es una revelación. Tiene la precisión de un reloj suizo cuando trabaja y, al mismo tiempo, tiene una tranquilidad desbordante.

Hablemos de Fariña. ¿El reparto sigue manteniendo la esperanza de una posible continuidad como sucedió con La casa de papel y Netflix?

Puede ser. Hay muchísimas historias que contar y más que no aparecen en el libro y que hemos descubierto en el rodaje. Muchos de los figurantes eran gente que ha vivido eso y te contaban cosas que te quedabas con la boca abierta. Me acuerdo de un tío que me enseñó una fotografía aérea suya en una lancha que llevaba fardos. Esa imagen solo te la puede sacar alguien, la gente que está detrás de ti. Se tienen que dar intereses de cadenas. Es un tema delicado y en parte sigue vivo.

Pero la posibilidad existe, ¿no?

Sí, sí. Pero es complicado hacer coincidir las agendas de los actores. Primero se tiene que dar ese interés. Fariña ha desarrollado un público súper fiel y la gente se ha enganchado a fuego.

Actor, bailarín... Cuénteme más.

En realidad siempre he sido actor. Soy un tío curioso y he aprendido hasta a hacer artes marciales. He estado muchos años fuera en Inglaterra, mi verdadera escuela como actor. Allí he aprendido a que todo suma, algo que quizás en España esté menos presente. Cuanto más conocimientos aprendas, siempre vas a poder darlos uso como actor en algún momento.

¿Qué planes tiene ahora?

Una cura de sueño, afeitarme el bigote, ver a mi familia en Galicia y luego trabajar. Hay un tuttifruti de cosas de trabajo de las que aun no puedo hablar. Echaré de menos a mis compañeros de 45 revoluciones porque soy el viejo. De repente, te olvidas de que tienes canas y entradas, te vas de cañas con sus amigos y pienso que esto se va acabar y voy a volver a mi miseria habitual de relacionarme de gente calva, gorda y fea (risas).



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