Los "jardines" reivindicativos de Aitor Luna: "Los actores debemos unirnos para mejorar nuestra situación"

9:00 - 23/05/2018
  • ECOTEUVE.ES entrevista al actor, que estrena 'La catedral del mar' en Antena 3 este miércoles (22.40)

  • "La serie es impresionante: comienza austera, seca y ruda pero crece poco a poco"

  • "Ahora mismo voy a solicitar el paro, y a verlas venir", dice sobre su situación laboral

No es oro todo lo que reluce en el esplendoroso momento de la ficción española que ha 'parido' series tan aclamadas como El Ministerio del Tiempo, Las chicas del cable o Vis a vis. Aitor Luna, que estrena esta noche La catedral del mar en Antena 3, ha hablado con ECOTEUVE.ES sobre el "complicado" momento por el que atraviesan los actores a pesar de este boom internacional.

El actor lo ha hecho de refilón porque no se quiere meter en "jardines", pero su reivindicación no puede ser más clara. Luna pide una "unión" del sector para conseguir que el "juego se reparta equitativamente porque ahora mismo no es así". Por ejemplo, dice que cuando una plataforma como Netflix lanza a nivel internacional una serie, para los actores "no cambia nada, solo nos da más visibilidad".

Dejando a un lado este asunto, La catedral del Mar es una superproducción basada en la novela de Ilfefonso Falcones en la que Aitor Luna interpreta a Arnau Estanyol, un hombre que conocerá la pobreza, el trabajo duro y el dolor hasta convertirse en un personaje rico e influyente. Curiosamente, su hermano Yon González iba a protagonizar la serie, pero se cayó del proyecto. "No pudo hacerlo por otras cuestiones y, gracias a Dios, me cogieron a mí".

¿Por qué ha costado tanto encontrar un hueco a la serie?

Los actores vivimos ajenos a eso. Yo terminé de rodar un día en 2016 y, hasta hoy. Hay mil razones por las que una serie se puede quedar en un cajón.

¿Ha podido ver el resultado final?

No, vi el primer capítulo en el FesTVal de Vitoria y la verdad es que es impresionante. Es una serie que empieza muy austera, seca y ruda y va creciendo poco a poco, mientras aparecen nuevos personajes. Más tarde, Jordi [Frades, responsable del proyecto] me enseñó el tercer episodio.

¿Había leído el best seller?

No. Cuando me dieron el personaje, un mes antes de empezar a rodar me leí el libro en cinco días.

¿Y la serie es fiel?

Sí, excepto algún cambio mínimo de personaje.

¿En qué se fijó para abordar a Arnau?

A la hora de prepararlo, como actor lo que más inquieta es el paso del tiempo. Empieza desde los 19 años y acaba a los 64. A nivel físico no tuve la oportunidad de trabajar como el personaje lo merecía por los tiempos.

Sonó con fuerza el nombre de su hermano Yon González para el papel de Arnau...

Sí, no hay secretos. Mi hermano, por otras cuestiones, no pudo hacerlo y, gracias a Dios, casualidad, me cogieron a mí.

Con Alatriste le preguntamos si esa serie marcaría un punto de inflexión en su carrera. ¿Este papel lo será?

Yo que sé. Creo que es una cosa de inteligencia emocional del inconsciente que hace que no espere nada debido a mis pasadas movidas. No espero nada, solo pasar página y que la gente disfrute de la serie.

Ha trabajado para Mediaset y Atresmedia. Ahora mismo, ¿es Antena 3 el mejor sitio para un actor?

En este momento creo que, por la calidad de series y productos que hace, desde luego.

¿Qué fue lo más difícil de la grabación?

Las altas temperatura, porque lo grabamos en plena ola de calor que hubo en el verano de 2016. Me acuerdo una secuencia con Michelle [Jenner] en la que íbamos en un carro en un secarral a pleno sol superabrigados.

La serie refleja el crudo trato que recibían las mujeres, muy de actualidad ahora mismo.

Sí. Las mujeres son las mayor afectadas por la ignorancia de las leyes y el pueblo. Eso se verá reflejado en la ficción afortunada y desafortunadamente.

Se ha dicho que La catedral del mar es una serie cara, ¿en qué lo ha notado?

Sobre todo, en rodar en decorados naturales porque ahí es donde se va bastante dinero: utilizar localizaciones naturales, llevar a todo el equipo, construir el decorado. Es el caso de Cáceres, por ejemplo, está reconstruida una parte de la catedral en una iglesia.

Después de Antena 3, la serie se verá en Netflix. Con el precedente de La casa de papel, ¿está preparado para esa repercusión?

Todo lo que sea visibilidad del producto y que guste, está bien. Pero no cambia la forma de trabajar ni nada.

¿A qué se refiere?

No me voy a meter en jardines. Me metería, pero no (risas).

¿Ve los famosos brotes verdes en su gremio?

(Ríe) Bajo mi punto de vista, la cosa está complicada... Solo veo jardines y jardines. Creo que estamos en un momento concreto en el que nos hace falta unión por todas partes, que se regulen ciertas cosas para que primero te motive trabajar. Hace falta alguien que nos una a todos para que se reparta el juego equitativamente porque, ahora mismo, no es así y estaría bien que esto cambiara.

Me metería hasta el tuétano ahora mismo, pero no, porque al final no sirve para nada y la gente tampoco quiere escuchar la realidad.

¿Y ahora qué?

Vengo de hacer una cosita pequeña en televisión que no puedo decir y ahora mismo voy a solicitar el paro, y a verlas venir.




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