Daniel Grao: "He vivido un descenso a los infiernos en 'La sonata del silencio"

12:18 - 18/10/2016
  • Ecoteuve.es entrevista al actor, Antonio Montejano en la serie de La 1

Daniel Grao es  Antonio Montejano en La sonata del silencio, la serie que emite La 1 los martes por la noche. El actor explica el proceso que ha seguido para meterse en la piel de un personaje.

Te enfrentas a un personaje sufridor en La sonata del silencio.

Como casi siempre. Me va la caña. Es un personaje complejo y es un reto para cualquier actor. No sólo por la dificultad que entraña sino porque, sin justificar la violencia machistas, como actor, uno tiene que intentar no juzgar e intentar entender qué lleva a un tipo para acabar en eso.

Y siempre es un reto, porque te invita a hacer un viaje de verdad. Y, en este caso, es un descenso a los infiernos lo que tengo con Antonio Montejano.

Un descenso que no cesa, del que no remonta.

No remonta, no. Porque como no es un malo maloso, es decir, no es un malo per se sino que es consciente del mal que hace, esa consciencia le provoca culpa y esa culpa es lo que le lleva a huir a tener una lucha consigo mismo, contra los demonios interiores, lo que a su vez le conducirá a caer en adiciones para anestesiarse del dolor y la culpa que siente.

¿Conocías la novela?

No leí la novela antes. Le pregunté al director y él me dijo que me ciñera al guión, que tenía libertad para hacerlo, pero que prefería que mi trabajo lo hiciera desde el guión. Lo he leído a posteriori y es muy fiel. A veces las novelas son puntos de partida, pero en esta ocasión es muy fiel. Y los personajes también.

En la serie sufres una total transformación, tienes muchos años más. ¿Cómo ha sido ese cambio?

Me gusta cuando los personajes se alejan de mí. No me gusta para nada las pintas que tengo, que yo creo que es cuando más horrible estoy en una ficción, pero eso está muy bien para un actor. Todo lo que se aleje de uno y no reconocerse.

¿Cómo una forma de descubrir tus límites?

Más que nada es borrarte un poco. Dejas de ser Daniel Grao y que aparezca el personaje que sea en cada caso. A mí me pone hacer personajes muy diferentes unos de otros. Estética y energéticamente. Huir del encasillamiento y tengo bastante suerte en ese sentido.

¿Ayuda saber que era una serie cerrada con un número de capítulos cerrado a la hora de afrontar el personaje?

Es un ingrediente que lo hace más atractivo porque lo encaro como una película un poco más larga. De esta manera abordas y conoces el arco del personaje y puedes hacer un trabajo más sólido. Además, en esta serie, aun siendo muy coral, lo mío ha sido bastante endogámico. Con Marta Etura, con mi hija... De mucha soledad y más cuando avanza la trama, que se hace más tormentosa.

¿Y cómo sale uno de un rodaje con el que estás sufriendo todo el rato?

Pues necesitas una caña. Yo no soy de llevarme el personaje a casa. Lo intento, al menos. Pero hay cosas que sí, que se cuelan. Un amigo lo llama "los anzuelos del personaje". A veces tocas unas emociones que de repente te hacen sentirte mal, o triste y eso es el personaje, siempre se filtra algo...

¿Este personaje te ha forzado más de la cuenta?

He tenido que encontrar la valentía para no juzgar la violencia del personaje y a ser amoral. Y decir: él es así y voy con todo... Aunque luego la señora telespectadora en su casa piense: menudo pieza, pero tengo que hacer este trabajo honestamente.

Este año te has convertido en chico Almodóvar, con Julieta. ¿Cómo lo has vivido?

Y ha sido un viaje también muy bonito... En realidad los dos últimos años han sido bastante buenos... Más allá luego de lo que pase con el trabajo, que eso no está en tu mano, he hecho personajes e historias tan bonitas y tan diferentes que para un actor adicto a su trabajo es un sueño.

¿Cómo es trabajar con Pedro?

Yo he tenido una relación maravillosa y he descubierto a un tipo con un sentido del humor y del juego increíble. Es muy exigente con el trabajo, pero porque lo es consigo mismo. Una secuencia nunca la da por buena sin más. Si le gusta, te lo dice, que le ha gustado, pero que va a seguir probando de diversas maneras. Él te pide y te pide y te pide... Y eso es maravilloso.



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