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Locos por las series: personajes que se definen por sus trastornos psicológicos

  • Un repaso por los trastornos psicológicos en las series más populares

Hay personajes que llevan el conflicto dentro de su cabeza, desencadenan y complican tramas con solo enfrentarse a la realidad. Ni Dexter sería imaginable fuera de la mente de un psicópata ni la mitad de las bromas en The Big Bang Theory serían viables sin que Sheldon tuviese el Síndrome de Asperger.

La psicopatología es clave en la ficción televisiva contemporánea. El reciente estreno de The Bridge reaviva la llama del protagonista trastornado e invita a un repaso diagnóstico por la televisión.

Sonya Cross. Sindrome de Asperger. La historia de contrastes que pretende ser The Bridge tiene un pilar clave en la comparación y choque de los atributos del detective Marco Ruiz (Demián Bichir), humano y flexible, con la agente Sonya Cross (Diane Kruger), incapaz de empatizar o entender los sentidos figurados. La literalidad de la ley le sirve de refugio a Cross y ella sirve a la ley con solvencia porque, como su protector jefe señala en alguna ocasión, "ella ve cosas que los demás pasan por alto".

Carrie Mathison. Trastorno Bipolar. El personaje interpretado por Claire Danes es una agente de la CIA que toma antipsicóticos sin receta para controlar los síntomas de su trastorno bipolar. Todo sin que llegue al conocimiento de sus empleadores. La enfermedad marca y condiciona los ritmos de sus sospechas y su relación con el resto de personajes. La resolución de la trama central de la primera temporada llega en pleno episodio maníaco. La dificultad para distinguir una crisis psicótica de una intuición brillante contribuye determinantemente a hacer más densa la niebla que envuelve Homeland.

Sheldon Cooper. Síndrome de Asperger. El del protagonista de The Big Bang Theory es otro caso en el que el Asperger se presenta como una útil herramienta para generar historias. De nuevo, su incapacidad empática  hace más acusado el contraste entre el grupo de nerds y la nueva vecina. En Sheldon puede advertirse la fijación temática (trenes, banderas y física teórica), la incapacidad para decodificar el lenguaje corporal y la deriva de la patología hacia la superdotación intelectual. Además presenta síntomas posibles del síndrome, como el trastorno obsesivo compulsivo que le obliga a sentarse siempre en un mismo punto del sofá. Su amigo Raj Koothrappali, por cierto, padece una fobia social que le impide hablar en presencia de mujeres.

Dexter Morgan. Psicopatía. La historia de Michael C. Hall en Dexter es la de un psicópata luchando contra su naturaleza. Durante ocho temporadas, el protagonista intenta encajar la amistad, el amor y la familia en una personalidad destinada a hacer daño. En la última, ahora en emisión, Dexter es por primera vez paciente y afronta su patología con una psicóloga. 

Tara Gregson. Trastorno de identidad disociativo. El abandono de su medicación es el modo en que Tara (Toni Collette) aborda su particular proceso de autodescubrimiento en United States of Tara. Al menos siete personalidades distintas han brotado de Tara, que debe de ser un personaje verdaderamente atractivo para cualquier actor. 

Jackie Peyton. Dependencia de sustancias. Edie Falco ha logrado tres nominaciones a los Emmy por recrear en Nurse Jackie los malabarismos de una adicta para llevar una vida normal. Además del engaño y la negación, destacan en el cuadro sintomático la dedicación de la enfermera a la obtención de opiaceos y otro tipo de fármacos. Desde su relación adúltera con el farmaceútico hasta el proceso de desintoxicación, casi todas las tramas clave de la serie están conectadas  con su adicción.

Otros casos 

La dependencia de sustancias es, por verosímil y útil, uno de los trastornos psicológicos más comunes en teleseries. La dependencia de House de los opiáceos determina buena parte de las situaciones de la serie homónima. Warrik Brown fue alcohólico en CSI. Chandler Bing, sufrió lo indecible para dejar el tabaco en Friends y la llegada de Joan Watson a la vida de Sherlock Holmes en Elementary se justifica, precisamente, por la adicción a la heroína del personaje de Jonny Lee Miller. Por su parte, la adicción al sexo que padecía David Duchovny en la vida real y en Californication está en proceso de incorporación a la nueva edición del DSM (El manual de diagnóstico de trastorno mental más generalizado en el mundo). En ese mismo sentido, llama la atención, la nifomanía que le diagnostican a una de las internas de AHS: Asylum, que alega que su encierro es un castigo por ser adúltera. Todos sus compañeros, trastornados psíquicos, claro. 

Otros trastornos son tan sencillos y clásicos como la fobia a los aviones de Mister T en El Equipo A, el trastorno de déficit de atención (TDA) de Bart Simpson, o el trastorno obsesivo compulsivo (TOC) de John Cage (Peter MacNicol) en Ally McBeal. El TOC de Monk parecía algo más grave y acusado aunque quizá no tanto como el complejísmo cúmulo de síntomas psicológicos del doctor Walter Bishop en Fringe, que podría padecer algún tipo de trastorno adaptativo y amnesia psicógena. Algo parecido, en cuanto a su complejidad, le ocurre a la dolencia de Hugh Dancy en Hannibal. Will Graham tiene un inexplicable trastorno que podríamos etiquetar como hiperempático, que ni en la serie, ni en el mundo real es fácil de catalogar.

La lista es virtualmente infinita aunque haya que cerrarla por motivos prácticos. Baste señalar que no se ha mencionado a ninguno de los pacientes de En Terapia, ni a los de El Grupo, ni a Tony Soprano, ni a "locos" entrañables al estilo de Kramer (Seinfield) a los que se les concede el beneficio de la duda patológica.

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