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Una actriz de 'Juego de Tronos' desvela la escena de su muerte tras ser violada que HBO eliminó: "Fue el peor día de mi vida"

  • La serie acabó cortando la secuencia de la tortura a la Septa Unella

Hace dos años que Juego de Tronos llegó a su esperado y polémico final en HBO. Sin embargo, las historias de Poniente y de todo lo que envolvió al rodaje de la exitosa serie sigue dando de qué hablar. Ahora, la ficción ha vuelto a ser noticia después de las sorprendentes declaraciones que ha hecho una de sus actrices. 

Se trata de Hannah Waddinghan, que interpretó a la Septa Unella, quien ha desvelado que el final de su personaje en la serie no fue el que se preveía en un principio. Unella tuvo un gran protagonismo en la quinta y sexta temporada de Juego de Tronos, tiempo en el que fue sirviente del Gran Septo de Baelor de Desembarco del Rey. 

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Unella era la encargada de vigilar a Margaery Tyrell (Natalie Dormer) y, más tarde, a Cersei (Lena Headey), a quien hizo la vida imposible. Junto a esta última representó una de las escenas más duras e icónicas de la ficción: la que aparecía acompañando a la mayor de los Lannister, completamente desnuda por las calles de la capital en el famoso 'Paseo de la Vergüenza'.

"Fue el peor día de mi vida": la escena más dura de Hannah Waddinghan en 'Juego de Tronos'

La venganza de Cersei acabó llegando y, en el último capítulo de la sexta temporada, tras volar por los aires el Gran Septo, la reina terminó encerrando a Unella, a la que confesó todos sus pecados antes de dejarla en manos de Gregor Clegane, La Montaña. Su tortura y muerte se intuyó después de ver como Cersei salía de la sala y cerraba la puerta ante los gritos de la que había sido su vigilante.

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Sin embargo, tal y como ha desvelado Waddingham, en un principio estaba previsto que la escena se viera en pantalla: "Iba a ser violada por La Montaña, pero creo que después de las quejas por la violación de Sansa, decidieron no seguir adelante", ha declarado a Collider. "Creo que probablemente lo cambiaron mientras yo viajaba a Belfast, porque me enviaron de repente nuevas separatas [del guion] y me dijeron que iba a necesitar un traje de neopreno", explicó.

"Pensé que se habrían equivocado, pero cuando llegué me pusieron el traje y pregunté por qué. Me dijeron que habría tortura con agua", ha recordado la intérprete. "Estuve atada a una mesa de madera con correas durante diez horas", dijo la actriz, evidenciando la dureza del rodaje de esa secuencia. "Fue el peor día de mi vida. Lena estaba incómoda vertiéndome líquido en la cara durante tanto tiempo, y yo estaba fuera de sí", lamentó.

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