Series

Álvaro Morte sale de 'La casa de papel' con 'The Head': "Que nadie intente ver al Profesor"

  • ECOTEUVE.ES entrevista al actor, que estrena la nueva serie en Orange TV
  • El intérprete debuta en inglés: "La barrera del idioma fue muy complicada"
  • ¿Pondría fin a 'La Casa de papel'?: "A veces es mejor quedarte corto y con buen sabor de boca"

En los últimos tres años, la vida de Álvaro Morte ha dado un giro de 180 grados. Aunque nunca dejó de trabajar, no fue hasta la llegada de La Casa de Papel cuando por fin se convirtió en una de las caras más reconocidas de la ficción nacional. Más tarde, la serie dio el salto a Netflix y el actor pasó a ser un icono en todo el mundo gracias al increíble fenómeno internacional que ha logrado generar la obra de Álex Pina.

"Gracias a la proyección que me ha dado La Casa de Papel, afortunadamente en estos momentos tengo trabajo sobre la mesa. Efectivamente, así puedes permitirte seleccionar un poco aquí o allá. Yo lo que intento es escapar un poco de lo que vengo haciendo", declara el intérprete en palabras a ECOTEUVE.ES. Precisamente, por este motivo accedió a dar vida a Ramón en The Head, serie de The Mediapro Studio (dirigida por Jorge Dorado y creada por los hermanos Álex y David Pastor) para HBO Asia y Hulu Japón. En España, se puede ver desde este viernes 12 de junio en Orange TV. 

Lea también: Suplantan la identidad de Álvaro Morte (La Casa de Papel) para realizar estafas de hasta 500 euros

"Para mí no es difícil despojarme de la piel de El Profesor, espero que tampoco lo sea para el público. [...] A mí no me cuesta y me parece muy divertido pasar de un código a otro sobre la marcha. Yo creo que el público cada día que pasa es mejor público, más inteligente, más exigente y sabe mejor ver las series que hace unos años. Lo que no me gustaría es que hubiera alguien que esperara ver algo de El Profesor a la hora de ver a Ramón", comenta Morte antes de aclarar qué va a pasar con la quinta temporada de La Casa de Papel, interrumpida por la crisis del coronavirus que ha paralizado todos los rodajes.

¿Cómo le llegó la oportunidad de estar en esta serie?

Había coincidido con el director, Jorge Dorado, en El Embarcadero [Movistar+]. Nos conocíamos de hace tiempo pero nunca habíamos trabajado juntos. De repente, coincidimos ahí y tuvimos muy buena química. Nos hicimos amigos y un día quedamos para comer y empezó a contarme que estaba en este proyecto. Entonces, hablando, me dijo que podía haber un papel para mí. A mí me había contado ya la historia y me parecía muy interesante. A los pocos días me envió los guiones y me parecieron maravillosos. Por otro lado, suponía para mí todo un reto hacer un primer proyecto en inglés. Con unos guiones maravillosos, un director con el que ya has trabajado y te entiendes perfectamente, el reto del inglés, un elenco fantástico... Parecía que el cosmos se estaba alineando para que yo estuviera en la serie. 

¿Y qué tal la experiencia con el idioma? ¿Le costó mucho? 

No te voy a engañar, es completamente distinto que tú hables en inglés a que de repente tengas que interpretar lo que otra persona ha escrito para tu personaje en un idioma que no es el tuyo. Además, hay una cuestión que a la hora de trabajar el personaje tuve que tener en cuenta. Yo no quería un personaje que hablara en inglés y ya está. Yo quería buscar qué tipo de inglés hablaba este personaje. Para mí, Ramón es un tipo muy tosco, muy básico aparentemente, es visceral y borricote. Yo quería que su forma de hablar fuera coherente con el aspecto que le estábamos dando, por lo que ese inglés tenía que ser un poco más sucio y rudo. 

¿Qué ha sido lo más complicado en el proceso de creación de su personaje?

Esa parte del idioma fue muy complicada. Y luego que tuve muy poco tiempo para preparármelo, porque empezó el rodaje de The Head y yo estaba todavía terminando La Casa de Papel, la cuarta temporada. Me incorporé un mes después de que ellos hubieran empezado y aunque me lo había ido preparando en casa, tuve que hacer un salto al vacío para meterme en la piel de Ramón. Tuve que tomar una serie de decisiones rápidas y luego, sobre la marcha, ir buscando matices según íbamos trabajando en el día a día. 

¿Es muy complicado despojarse de la piel de un personaje tan potente como el de El Profesor?

Para mí no, espero que tampoco sea difícil para el público. Yo estoy acostumbrado a cambiar de un personaje a otro, tengo una compañía de teatro y he estado grabando por la mañana una serie y por la tarde haciendo obras con personajes que no tenían nada que ver. A mí no me cuesta y me parece muy divertido pasar de un código a otro sobre la marcha. Yo creo que el público cada día que pasa es mejor público, más inteligente, más exigente y sabe mejor ver las series que hace unos años. Lo que no me gustaría es que hubiera alguien que esperara ver algo de El Profesor, o de otros personajes que he hecho previamente, a la hora de ver a Ramón. Deben ser capaces ellos mismos de despojarse de mi imagen como El Profesor para verme en The Head.

La serie es muy coral. ¿Cobrará más protagonismo su personaje a lo largo que avanzan los capítulos?

La serie está imbuida toda en el misterio. Yo destaco de la serie los silencios y las miradas. Es muy importante cuando tu personaje tiene que expresar alguna frase o línea del texto, pero cuando no expresa nada, y está escuchando o mirando al otro, tienes que generar esa sospecha y me parece un trabajo muy interesante. En ese sentido, creo que el misterio está repartido entre todos los personajes. Es verdad que Ramón es más secundario, entre otras cosas, porque me uní más tarde y no podían darme un personaje de más peso. Al final, me pareció una forma muy inteligente de enfrentarme a un primer papel en inglés que fuera con un papel sin demasiado peso y protagonismo en la trama. Estoy muy contento. 

¿Fue muy duro el rodaje en Islandia?

Sí, pero también una maravilla. En Islandia me encontré con un país maravilloso, como si hubiera explotado una bomba de naturaleza y se hubiera concentrado en una isla en mitad del Atlántico Norte. Es una barbaridad. Era un periodo corto, estuvimos allí unos 10 días. Estar tres meses rodando en un glaciar hubiera sido muy difícil, pero como eran 10 días, fuimos a tope y a disfrutar de cada momento que pasa. Nuestro hotel, que era el lugar más cercano a donde estábamos grabando, estaba a horas. Por la mañana nos levantábamos muy temprano, nos subíamos a un autobús que nos dejaba en un campamento base. Y de ahí íbamos en una especie de tractor oruga que te metía en el glaciar. Era muy duro y muy cansado trabajar en esas condiciones, pero los paisajes que vi esos días, para mí se quedan. 

Claro, es una experiencia muy gratificante añadida...

Sí, además fue impresionante, porque durante todas las noches que estuvimos, no pudimos ver ninguna aurora boreal y la última noche que subimos al glaciar, nos dijeron que desde allí era imposible verlas, que en cuarenta años solo se había visto una vez y muy flojita. Y de repente, a las doce de la noche, se nos formó una aurora boreal impresionante sobre nuestras cabezas que fue un colofón maravilloso. Dejamos de rodar, paramos, todos disfrutando de ese espectáculo y luego ya retomamos, porque íbamos bien de tiempo y pudimos hacerlo con tranquilidad. Fue una guinda maravillosa.

Este proyecto le llega después del éxito de La casa de papel en todo el mundo. ¿Le suena ahora más el teléfono? ¿Es más selectivo ahora a la hora de aceptar ofertas?

Yo creo que debemos ser selectivos cuando podemos. A veces tienes que pagar el alquiler, como todo el mundo, y es lo que hay, pero yo jamás he hecho nada en lo que no creyera o que no me gustara. Hoy por hoy, gracias a la proyección que me ha dado La casa de papel, afortunadamente en estos momentos tengo trabajo sobre la mesa. Efectivamente, así puedes permitirte seleccionar un poco aquí o allá. Yo lo que intento es escapar un poco de lo que vengo haciendo. Con Ramón venía de hacer El Profesor y Óscar de El Embarcadero y me permitía cambiar completamente de registro. Ahora también he estado rodando en Praga para Amazon una serie que se llama The Wheel of Time (La Rueda del Tiempo) y el personaje es completamente distinto, no sólo en la parte creativa sino en el estilo de la interpretación, que roza incluso lo teatral. 

La expansión de Orange en España no es tan amplia como la de otras plataformas como Netflix o HBO. ¿Le da pena que no llegue a un público tan masivo o piensa que puede dar el salto a otra ventana?

Yo no descarto que pueda pasar a otra plataforma en el futuro, no lo sé, pero nos tenemos que quedar con la buena noticia de que cada vez produzca más gente. El hecho de que se vayan sumando plataformas creo que es muy buena noticia para todos. 

El coronavirus ha paralizado todos los rodajes. ¿Ha afectado al de la quinta temporada de La casa de papel? ¿Os han dicho algo ya?

Nosotros estamos, como casi todo el mundo, esperando noticias. A ver qué pasa. A lo que me agarro es a la esperanza de que esto pueda volver, no a una nueva normalidad de la que tanto se habla, sino a la normalidad que teníamos antes. Todo esto, en lo relacionado con la grabación de las series. Es muy complicado grabar una serie en la que tienes que dar una realidad entre los personajes y no ya solo que no se puedan besar, sino que no se pueden tocar o hablar cerca. Es muy difícil trabajar así, es todo muy raro.

Yo espero y confío en que podamos encontrar una vacuna lo antes posible y que todo vuelva a la normalidad. Eso sí, me gustaría que ya que hemos pasado por esta tragedia tan brutal, que por lo menos esa normalidad a la que volvamos sea una mejor normalidad. Ojalá tengamos todos la oportunidad de aprender, no solo como individuos, sino como sociedad. Hemos visto que le hemos dado un respiro al planeta dejando el coche en casa y ha sido evidente. Tendríamos que agarrarnos a ese tipo de cosas para que volviéramos a lo que éramos, pero subiendo un escaloncito. 

¿Sigue teniendo esa esperanza después ver cómo se han comportado algunos representantes políticos durante la crisis?

Yo espero que sí. Yo espero que como sociedad nos comportemos cada vez mejor. Ojalá, luego te encuentras cosas como las de George Floyd que parece que te destruyen la esperanza. Pero menos mal que por contrapartida hay tanta gente quejándonos de que esas cosas sucedan. 

Volviendo a La Casa de Papel, Alba Flores reconoció que la muerte de Nairobi fue muy cruel, pero era necesaria para la serie. ¿Qué le pareció a usted?

Las decisiones de guion siempre son duras y deben estar a favor de lo que es la trama. Tomar una decisión como cargarse a un personaje tan querido como Nairobi conlleva riesgos, pero también es un sello de La casa de papel que nunca puedes esperarte lo que puede pasar. Alba Flores, más allá de ser una actriz absolutamente brutal y maravillosa, a nivel humana y como compañera es estupenda. Cada vez que he tenido una escena con ella, me la he gozado y lo hemos pasado muy bien. No solo entre Álvaro y Alba, sino entre El Profesor y Nairobi creo que siempre ha habido mucha química y se ha respirado en todas las temporadas. Había como cierta conexión muy chula entre ellos. Yo la voy a echar muchísimo de menos y no sé qué pasará con su personaje. Lo hemos quitado un poco de en medio, pero ojalá pudiera volver de alguna manera. 

Igual en forma de flashbacks como ha sucedido con Berlín...

Ojalá. Desde mi punto de vista, ojalá se pueda. 

¿Se ve haciendo La casa de papel más allá de la quinta temporada o le gustaría parar esto a tiempo?

El otro día en una entrevista decía que yo haría 15 temporadas de La casa de papel. Era una forma de hablar y estaba un poco sacada de contexto. A mí El Profesor me encanta, la serie me encanta y me lo paso muy bien haciéndolo. Adoro al equipo de Vancouver y me he sentido siempre muy cómodo, como en una familia. Lo único que me asusta de La casa de papel, y que no está pasando, sería el hecho de quedarme haciendo sólo a El Profesor. En el momento en el que lo pueda compartirlo con otros proyectos que tengo sobre la mesa, no tendría problema en seguir haciendo temporadas.

Nosotros no tenemos confirmación de nada más allá de que estamos pendientes de ver qué pasa con la quinta. No sabemos nada más ni hacia dónde va a ir. También hay otra cosa y es que no sabes hasta qué punto las historias pueden llegar a tener un desarrollo eterno. No digo que sea esto lo que yo piense, pero hay veces que es mejor quedarte un poco corto y con buen sabor de boca, que ir más allá y caerte. Pero yo confío tanto en el equipo de guion de La casa de papel que estoy seguro de que estos tíos, si dijeran de hacer las 15 temporadas a las que me refería, serían capaces de hacer 15 temporadas cojonudas. Lo único que necesitaría, por salud mental... (risas) sería compaginarlo con otros proyectos.

comentarios0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
FacebookTwitterlinkedin