Ramiro Blas ('Vis a vis'): "Creía que me lloverían los premios por Sandoval y ni me ha sonado el teléfono"

9:47 - 11/05/2020
  • ECOTEUVE.ES entrevista al actor, que regresa esta noche a la serie de Fox

  • "Vis a vis' marcó un antes y un después, hoy la ficción española es jamón de bellota"

  • "Me imagino el final de 'El Oasis' con Maca y Zulema muertas; nos bañarán de plomo"

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Dice la épica que la grandeza de una persona se mide por la talla de sus enemigos. En Vis a vis, la grandeza y brillantez de su historia ha sido consecuencia, en buena parte, del papel que ha jugado el personaje de Carlos Sandoval como gran villano de sus cuatro primeras temporadas. Por este motivo, la serie no podía dejar escapar la oportunidad de 'recuperarlo' para El Oasis, temporada final de la ficción en la que los 'enemigos' de Maca y Zulema, de momento, parecen no estar a la altura del perturbado doctor de Cruz del Norte (y del sur).

Ramiro Blas regresa esta noche a Vis a vis para ahondar, a través de varios flashbacks, en el osucro pasado de su personaje. También para descubrir al fin su gran talón de Aquiles en un giro narrativo que apunta a ser clave en el desenlace de la serie que emite Fox y que produce Globomedia (The Mediapro Studio). 

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"Sandoval es amorosamente odiado y odiosamente amado porque esa empatía radica en el dolor que está en el personaje y que se transmite en los silencios, y no a través de secuencias en las que se le vea destrozado. No se ha visto en cuatro temporadas a un Sandoval abatido o destrozado. En la quinta ya sí se va a saber por qué Sandoval era como era", avanza el actor en palabras a ECOTEUVE.ES. 

El actor argentino, que reconoció anteriormente a este medio que Vis a vis le salvó literalmente la vida, hace balance del impacto que ha tenido la serie a lo largo de todos estos años. "Marcó un antes y un después, hoy la ficción española es jamón de bellota", declara Blas antes de reconocer, en un admirable ejercicio de sinceridad, la decepción que se ha llevado al comprobar que su impecable trabajo dando vida a Sandoval no le ha abierto puertas profesionales. 

"Yo pensaba que después de semejante personajazo me iban a llover premios, nominaciones y que iba a poder elegir trabajo. No hubo ni una sola nominación a ningún premio y tampoco sonó el teléfono. Entre que acabó la cuarta temporada y volví a trabajar en El Oasis pasó casi un año sin que sonara una sola vez el teléfono", confiesa honesto un Ramiro Blas que no pierde la esperanza. "Ha sido un sueño y espero todavía que pueda ser un trampolín. Todavía lo espero".

¿Cómo se encuentra? ¿Cómo está llevando el confinamiento?

Yo maravillosamente bien. De salud física estoy bien y mentalmente también estoy enterísimo. No he consumido noticias porque saqué la antena del televisor y la tiré cuando empezó todo esto. Así que, por suerte, no le veo la cara a ningún político, no escucho mentiras, no abro vídeos que tengan que ver con esto... Sólo observo mi entorno.

¿Y qué reflexión saca de lo que está pasando?

No sé si reflexiono. Para mí todo es tan simple... Yo veo que va más allá de todo esto que parece ser lo que es y no lo es. Yo creo que hay algo que van a tardar muchos años en contarnos, si es que alguien se atreve a contarlo. Yo no puedo entender que llamen 'pandemia' o 'virus' a algo que se carga solamente a gente mayor y a gente que tiene alguna enfermedad. No me cabe en la cabeza que haya un bichito que sólo se cargue a los viejitos y a los enfermos. Alguno que otro cae también, pero no sé... No lo entiendo.

Y ante todo esto, el entretenimiento se ha hecho más necesario que nunca...

Yo creo que es una gran oportunidad para los que nos dedicamos a ello, porque se ha consumido de todo. Va a haber un hueco ahí que habrá que llenar. El circo romano necesita más leones y más gladiadores. (Risas). Hay que volver con fuerza y yo me tomé este tiempo para endurecerme por dentro y por fuera.

¿Está preocupado por cómo puede afectar esta crisis al sector de la cultura?

Sí, pero creo que este es un buen momento para replantearse la realidad y empezar a cambiar los esquemas a los que uno estaba acostumbrado. Yo creo que es el momento exacto y maravilloso para dar un paso adelante. Los que nos decimos actores tenemos que aprovechar todo esto para ser artistas, que es muy diferente. Hay que empezar a producir nuestro propio arte sin depender de nadie. El actor también tiene que aprender más que nunca a que generar su propio espectáculo y ponderar este don de entretener. Creo que es un gran momento para romper con esa dependencia que, por otro lado, no la tenemos.

Nosotros somos trabajadores independientes pero no somos autónomos, siempre tenemos relación de dependencia con la seguridad social. Hay un agujero grande que hay que cubrir de una vez. No puede ser que de cara a la seguridad social sigamos siendo toreros, porque estamos en el mismo rubro de ellos. Borrón y cuenta nueva y vamos a poner las cosas en claro. Tenemos que ponernos también en serio con las plataformas en el tema de los derechos de imagen. Esto se ha destrozado paulatinamente en los últimos años.

¿A qué se refiere exactamente con lo de las plataformas?

Nosotros todos los años en agosto cobrábamos por AISGE (Artistas Intérpretes, Entidad de Gestión) un dinero que era casi como la paga del año correspondiente a los derechos de imagen. Una vez al año, se repartían los derechos internacionales de todo lo que hacía un actor, de su imagen alrededor del mundo. Esto se hacía cuando las series estaban ligadas a las cadenas de televisión y se ganaba un dinero que era una paga interesante. Hay que recordar que un actor no tiene continuidad laboral, yo trabajo hoy 15 días y no sé cuando voy a volver a trabajar. Me dan alta y baja cada día que voy a trabajar.

Es muy complicada la vida de un actor, es muy esporádica y nadie tiene seguridad. Por eso los derechos de imagen son fundamentales. Por ejemplo, Vis a vis está entre las cinco series más vistas del mundo. Mi imagen hoy se ve en todo el planeta, hasta en países que no sé ni cómo se llaman. Es momento también de que empecemos a tener un poco más de voz y voto sobre nuestra imagen. Es nuestra obra y nuestro trabajo y un televisor, un ordenador o un teléfono, sin el contenido, no son nada.

¿Y ha habido algún avance respecto a este tema con las instituciones?

Está sobre la mesa ahora pero se lleva luchando desde hace años. Ahora más que nunca se ha visto hasta qué punto el entretenimiento y la cultura van de la mano, son fundamentales. Y ya no hablo solo del actor, hay una gran industria que da muchísimos ingresos al país. Vis a vis es la madre de La Casa de Papel. Vis a vis marca un antes y un después en la ficción española hasta el punto de que la ficción española hoy en día está entre las tres mejores del mundo. ¿Es cultura? Claro que es cultura. Se ve España, se ve la factura española, se ve el producto español como si fuera jamón de bellota o el aceite de oliva.

Centrándonos en Vis a vis. ¿Qué sintió cuando le llamaron para decir que la serie volvía de nuevo para una temporada final?

Componer un personaje como Sandoval es muy duro. Durante tres temporadas y media él va in crescendo con una profundidad y un sostén del dolor muy muy muy grande. Sandoval es amorosamente odiado y odiosamente amado porque esa empatía radica en el dolor que está en el personaje y que se transmite en los silencios y no a través de secuencias en las que se le vea destrozado. No se ha visto en cuatro temporadas a un Sandoval abatido o destrozado. En la quinta ya sí se va a saber por qué Sandoval era como era y cuál era su talón de Aquiles.

Desde ese lugar, cuando me llamaron para volver, lo primero que hice fue pedir las secuencias, porque yo quería darle un corte final. Yo creía que había sido con la muerte. Yo pensaba que después de semejante personajazo me iban a llover premios, nominaciones y que iba a poder elegir trabajo. No hubo ni una sola nominación a ningún premio y tampoco sonó el teléfono. Entre que acabó la cuarta temporada y volví a trabajar en El Oasis pasó casi un año sin que sonara una sola vez el teléfono.

¿Por qué cree que ha ocurrido esto?

Creo que Sandoval se quedó muy fijo y su imagen quedó por encima de mí. Ramiro al lado de Sandoval es un pichi. Sandoval tiene una seguridad, una frialdad, una carencia total y absoluta de miedos. Es un tipo que se maneja por la vida sin temerle a nada, ni siquiera a su propia muerte. Es el sinónimo de la seguridad, más allá de su psicopatía y su narcisismo. Viendo El Oasis, de la cual, como fan de la serie, pedí a propósito leer solo mis secuencias, veía cómo presentaban a los narcos y decía: Si el jefe de los narcos se llega a topar con Sandoval, se caga encima. Sandoval daba más miedo. Sandoval no necesitaba 'ser malo', porque es un tipo seguro. Tan seguro que no necesita levantar la voz y que te folla el cabrón cuando te está diciendo lo que te está diciendo.

¿Cómo fue para usted descubrir ese talón de Aquiles de Sandoval? ¿Lo intuía por lo ocurrido en las temporadas anteriores?

Lo que vemos de Sandoval en el cuarto capítulo de El Oasis es en paralelo a lo que ocurría en la segunda temporada. Si haces una revisión de las secuencias que él tenía con Macarena, el tipo la trataba de otra manera. Él estaba realmente muerto por ella. En aquella famosa escena en la que ella se desnudaba para conseguir no se qué cosa, Sandoval la obliga rápidamente a vestirse y ni la mira. Todo ese morbo y asquerosidad sexual que tenía con otras con ella no lo tenía. Ella es su gran talón de Aquiles. ¿De dónde viene todo eso? No lo sé, pero ella es la mujer que ama.

¿Cuándo grababa la segunda temporada contaba con ese dato o es algo que se ha incluido a posteriori?

No. Yo cuando me estaba preparando el personaje, como hago con todos los que interpreto, lo primero que hice fue buscar su dolor. Yo sin saberlo me había imaginado la infancia de Sandoval como la de un pibe que había sido vejado y violado reiteradísimamente por su padre a sabiendas de su madre. Luego, cuando me topé con la presencia de mi hermano, me lo imaginaba interponiéndose entre su padre y su hermano para que no le hiciera daño también a él. Esto es lo que yo compuse. Pero ahora se ve que para él Macarena era la perfección, un ángel, una víctima como él.

¿Aparecerá en algún episodio más además del cuarto?

Sí, en el capítulo 7 vuelvo a aparecer un poco.

Ahora, como fan de Vis a vis, como espectador, ¿qué valoración hace de El Oasis?

Es una serie en sí misma, más allá de que tenga delante el nombre de Vis a vis. De hecho, no es por ir en contra de nadie, pero yo la consumo como El Oasis. Para mí Vis a vis es un término carcelario y aquí ya no hay cárcel, ahora es la vida de Maca y Zulema. ¡Y porque no hay amarillo! ¡Hace falta amarillo! (Risas) Aquí hay otro ritmo, todo en exterios, es una road movie. Vis a vis tenía una profundidad enorme en los diálogos, cada secuencia de Vis a vis era un cortometraje donde absorbías a cada uno de los dos personajes que la componían y te metías dentro de su alma. El Oasis es puro ritmo y es una serie para ver los ocho capítulos seguidos.

¿Conoce ya el final de El Oasis?

No, no, yo lo único que leí fueron mis secuencias. De hecho, no pedí ni los capítulos para ahora verlos semana a semana como fan que soy.

¿Entonces cómo se imagina el final de la serie?

Por lo que voy viendo, yo creo en el ocho nos van a bañar de plomo hasta la pantalla del televisor. Va a ser una mezcla entre Tarantino y Fellini por lo dantesco. La policía, los narcos, Zulema contra Macarena, mi vieja por ahí, el marido de La Flaca que aparece con una metralleta... Se van a repartir una de plomo... Yo por lo que veo, y juro que no sé nada, es que no quedará viva ninguna de las dos. A mí me llaman la atención y me encantan esas alucinaciones que tiene Zulema cuando se ve a sí misma vestida de amarillo. Ella a sí misma se dice: Disfrutemos mientras estemos vivos. Por eso en el robo cambia los planes y se lía cuando ya tenían todo hecho. A mí me da la impresión como si ella tuviera una enfermedad o supiera que se va a morir. La interpreto como una metáfora de la muerte que se acerca porque si no, no entiendo para qué está.

Vis a vis ha catapultado a Najwa Nimri, que ya tenía una gran trayectoria en el cine, y a Maggie Civantos en la ficción televisiva. ¿Cómo valora su trabajo en la serie?

Yo tengo el honor de haber compartido trabajo con mi actriz fetiche desde hace muchísimos años. Para mí era un sueño trabajar con Najwa Nimri. Antes de venirme a España, cuando recién estaba empezando, era devoción lo que sentía por ella. Y tengo el honor de haber compartido con ella su primer trabajo en televisión. Ver como despegó no me llama la atención, porque es una artista. Y en el caso de Maggie, he sido testigo fiel de la madurez de una actriz, de cómo ha ido creciendo solapadamente y de forma paralela con esa Macarena que también fue in crescendo. Esta temporada Maca termina matizada, contenida, con una madurez... Es una lucha de titanes la que tiene con Zulema, una lucha de igual a igual. Te das cuenta ahora de cuánto influyó Macarena sobre Zulema. Esta Zulema no es la misma que en Cruz del Sur. Ambas se retroalimentan.

Haciendo un balance final, ¿cómo definiría lo que ha significado para usted Vis a vis en su carrera?

Para mí ha sido crecer como actor y más ahora después de esta cuarentena. Vis a vis era una serie que se empezó a ver España, que comenzó a tener un poquillo de brillo y que ahora es una de las cinco series más vistas del mundo. Se ha multiplicado y hoy hay gente que la aprecia tanto más incluso que La Casa de Papel. Me han llegado gente que ha descubierto Vis a vis a raíz de ver La Casa de Papel. Son dos series muy diferentes, las dos son corales, pero la profundidad de cada una de las secuencias de Vis a vis en el descubrimiento de los personajes, es maravillosa. En estas cinco temporadas hemos empatizado con todos y cada uno de los personajes. Es una serie maravillosa y sin igual para mí. Ha sido un sueño haber estado ahí y espero todavía que pueda ser un trampolín. Todavía lo espero.

El estado de alarma paralizó su próximo proyecto, el remake de El Internado. ¿Hay fecha ya para retomar el rodaje?

De El Internado empecé, rodé tres días y se paró. A la primera que se pueda, volveremos al trabajo. Todavía no tenemos fecha.



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