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Javier Cámara, el político "indeseable" de 'Vamos Juan': "El ataque de Vox a la cultura es inhumano"

  • ECOTEUVE.ES entrevista al actor de la serie que vuelve el domingo con maratón en TNT
  • "Un exministro del PP me dijo que 'Vota Juan' es más documental que una serie"
  • "Adoro a Esty Quesda (Soy una Pringada), ya la quiero como a una hija"

TNT estrena este domingo Vamos Juan la esperada secuela de Vota Juan que Javier Cámara espera que suponga "un bálsamo" en medio de esta grave crisis sanitaria que ha paralizado España con la pandemia del coronavirus. La cadena hará una apuesta por el entretenimiento lanzando todos sus episodios, desde las 15.45, en forma de maratón.

"Ojalá que a todo el mundo que quiera divertirse un poco le podamos sacar una carcajada, y respetar también a los que quieran estar en silencio porque, evidentemente, todos tenemos un escalofrío en la espalda en estos momentos", dice el actor en palabras a ECOTEUVE.ES antes de dar algunas pistas del recorrido que hará su personaje, el "patético e indesable" político Juan Carrasco en la nueva tanda de episodios. 

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La serie dará un salto temporal de dos años desde aquel capítulo final en el que Juan Carrasco se convertía en el nuevo vicepresidente del Gobierno. Ahora, el protagonista ha perdido todo el poder y la ficción mostrará su bajada a los infiernos: "Nos parecía mucho más sorprendente el hecho de arrancar otra vez en el fango. Imagino que también por medios, los guionistas pensaron que era mucho más interesante volver al inicio de todo y darle más profundidad al personaje", señala.

Javier Cámara trasvasa además la línea entre la realidad y la ficción y lanza, como aludido, su opinión al último ataque que Vox ha lanzado contra el mundo del cine. Esta semana, la formación de extrema derecha incendiaba las redes con un tuit en el que defendían que la pandemia ha demostrado que se puede vivir "sin tirititeros", pero no sin agricultores. "Es una tontería más, una falta de respeto más. En este tiempo y en este lugar de fragilidad en el que todos estamos viviendo, me parece inhumano", afirma rotundo.

Vota Juan terminó con Juan Carrasco en el momento más álgido de su carrera política y ahora vuelve con el personaje de nuevo en el barro. ¿Por qué se ha dado este salto temporal evitando mostrar su faceta como vicepresidente del Gobierno?

Porque nos parecía mucho más patético, y más sorprendente, el hecho de arrancar otra vez en el fango. Imagino que también por medios, los guionistas pensaron que era mucho más interesante volver al inicio de todo y darle más profundidad al personaje. Más que todo el show business y todo lo que conllevaba el hecho de estar expuesto, nos seguía interesando mucho la parte familiar. Queríamos darle más importancia a Esty Quesada como la hija, a Yaël Belicha como la mujer... y ver un poco lo que hubiese sido el principio de la serie si la hubiésemos arrancado desde el inicio de todo.

Ese salto temporal de dos años espero que si hay una 3ª temporada podamos explicarlo, o incluso mostrar las inquietudes que le arrastraron a ser político. También ha sido por eliminar gastos, que imagino que los alquileres de palacios eran un poco caros y volver a espacios pequeños centrándonos en la casa y en sitios más íntimos.

Diego San José [creador de la serie] ha explicado que el objetivo de esta segunda tanda era mostrar una política más negativa, de trastienda, de cosas que no estamos acostumbrados a ver...

Nos apetecía cambiarle el tono a la serie, darle un toque mucho más oscuro. Queríamos tocar temas que no habíamos visto anteriormente en comedia o incluso en una serie, como es el Opus o el 11-M. Queríamos darle la razón a aquel exministro del PP que nos dijo que Vota Juan era más un documental que una serie y darle ese tono realista basándonos en las motivaciones de los personajes.

Juan se mueve esta temporada por una venganza y con un rencor que no puede más. No tiene nada que contar en el terreno político. Estoy seguro de que hay muchos Juanes Carrasco en todos los sectores, pero no nos interesaba contarlo, sino ver que no hay nada detrás, que es un pobre hombre que está intentando sobrevivir en el barro. Queríamos que el público empatizara con él frente a esa fragilidad y ese bullying que le hacen constantemente mostrando un personaje muy patético y a la vez muy indeseable.

¿Cree que Juan sufre en su propia piel esa metáfora de la ecdisis [muda de la piel] que aparece en el primer capítulo de Vamos Juan?

Creo que Juan admira muchísimo a las chicharras y las ve como mariposas, piensa que uno pasa la vida como un capullo y luego se transforma. Esa metáfora le parece milagrosa, sobre todo, por poder transformarse en una persona diferente. Creo que todos en algún momento de nuestra vida queremos otra realidad. Después nos vamos acostumbrando y aceptando que esto es lo que hay y cada uno lo lleva mejor o peor. Pero creo que Juan Carrasco es un eterno adolescente que quiere poder convertirse en un Superman y que nadie lo reconozca como aquel ministro que robó. Piensa que puede tener una segunda oportunidad de verdad y cuando lee esto de la ecdisis ve que puede mudar de piel. Ese paralelismo es la esencia de la temporada: intentar convertirse en alguien, aunque no lo consiga.

En la serie no se termina de desvelarse la ideología del partido de Juan. ¿Por qué se ha hecho así? ¿Es más complicada o más sencilla la construcción del personaje desde este punto de partida?

Es liberador. En 7 vidas hacíamos chistes sobre personajes famosos de la época y si ahora la ves te preguntas ¿y ese quién es?. El hecho de anclar una serie en la realidad te desbloquea para el resto del tiempo, no la vas a poder ver 5 años después. Nos apetecía mucho la atemporalidad. Además, nos hemos dado cuenta de que si cada uno tiene la posibilidad de imaginarse de qué ideología es este tipo, es muy tranquilizador para nosotros.

Es verdad que Juan Carrasco con esa corbata y esa ideología puede parecer más de derechas, pero también podía ser perfectamente un barón del PSOE. Queríamos quitarle ese peso porque... ¿qué os voy a contar hoy precisamente de lo que es la realidad? La realidad nos ha golpeado de una forma tan brutal, que la ficción no puede pelear contra ella. La ficción tiene que contar otra cosa que sea ficción, tiene que evadirse... si no se queda antigua antes de estrenarse.

En la serie se dice que las ideologías se utilizan para perder votos y las víctimas para ganarlos. ¿Cree que esta idea es actual? 

Es actualísima. Es una crítica durísima al uso que se ha hecho de algunas víctimas y el papel que han asumido algunas otras, con lo duro que es ser una víctima. Es verdad que en la serie hemos podido tocar temas muy reales: hemos hablado del 11-M, de una familia del Opus, temas que una cadena generalista nunca lo hubiese permitido. Hablar del Opus Dei está prohibido, no sé si porque tiene mucho poder o por qué. Cuando TNT y Mediapro nos dieron esta libertad se pusieron muchos temas sobre la mesa, y algunos son demasiado presentes como para hablar de ellos... pero tienes que agarrarte a cosas de la realidad y transformarlas.

Ese speech que tiene Jesús Vidal sobre las víctimas es brutal, me parece demoledor. También la trama de Oti Manzano, cuyo marido murió en el 11-M. La realidad está utilizada de una forma dantesca en la serie, siempre al servicio del humor y de los personajes, y nunca haciendo mofa de ese horror. Los guionistas son unos genios, Borja Cobeaga y Diego San José estuvieron en Vaya semanita y mira que era difícil trabajar en aquellos tiempos en el País Vasco tocando temas muy sensibles. Hay un momento en el que uno tiene que abrir la puerta, dejar que entre aire fresco, sanearse y poder hablar de ello.

¿Os consta que Vota Juan haya llegado a molestar a algún político?

Creo que capeamos el temporal, no sé si inteligentemente, pero con la intención de no darle la ideología supuesta que pueda tener la serie. Lo interesante es ver cómo los diferentes partidos políticos ven esta ficción. Cada vez que un analista político habla de Vota Juan, valora muchísimo que reparte para todos los lados y no solo para un sitio en concreto. Yo creo que todos los grupos políticos tienen errores comunes y generales.

Realmente, es una serie que no va sobre política, va sobre la humanidad de los políticos, cuando llegan a su casa e intentan manejar su familia o manejar sus emociones y ambiciones. Hablamos de políticos, pero podríamos hablar de médicos o periodistas, pero ya hemos visto otras series así y son mucho más generalistas. En esta podemos empezar a tocar algún hueso que moleste un poco y por eso nos han dado tanta libertad. Es nuestra responsabilidad hacerlo bien para que podamos seguir hablando de cosas que duelen pero que podamos hacerlo con cierto humor.

¿Qué importancia tienen para usted en la serie los personajes de Jesús Vidal y Esty Quesada?

Jesús y Esty son personas muy tímidas. Esty esta temporada sonrió muchísimo y se lo pasó muy bien. En la tanda anterior, venía como más tímida y distante. El personaje escrito para Jesús Vidal es una maravilla, es el personaje más inteligente de todos. Nos gustaba mucho que Juan Carrasco se viera confrontado a personajes poliédricos. Lo que intenta Vamos Juan con estos dos personajes es derribar todos los prejuicios que uno pueda tener frente a otras personas. Sobre todo, cuando los enfrentas a la persona más prejuicosa del mundo, que es Juan Carrasco.

Jesús estuvo maravilloso, es un actor fantástico, con una formación impecable y fue genial tenerlo en el plató. Y a Esty ya la adoro, la considero hija mía ya. Ha sido un recorrido junto a la actriz que hace de su madre precioso. Esty nos gustó muchísimo a todos cuando descubrimos su potencial. Queríamos tenerla más cerca de Juan Carrasco, no solo por eso, sino porque queríamos plasmar mucho más la intimidad, la parte familiar, las discusiones en bajo, a media voz... Hablar de la comedia siempre con una conversación muy íntima, que es algo que no se está viendo mucho en mucha ficción. Más que exabruptos, caídas y diálogos disparatados, queríamos crear la comedia desde la incomodidad del silencio.

El sexto episodio es un paréntesis en la serie. Es el más divertido, pero a la vez el más triste para el personaje...

Ese fue el que dirigí yo. Diego San José me convenció de hacerlo cuando me dijo que el episodio lo iba a escribir Pablo Remón y lo iba a interpretar Ana Castillo. No podía decir que no. En la temporada anterior, ya me habían dado la oportunidad de dirigir, pero no quise hacerlo. Yo no soy director. En la segunda temporada, empezó a crecer la bola de nieve y vi que en ese capítulo, que es un episodio burbuja o piloto, tenía más libertad e incluso libertad para cagarla.

Ha sido muy interesante el conocimiento que he adquirido a la hora de ser actor. Es brutal ver el trabajo de la producción del que un actor nunca es consciente. Son meses y meses de decisiones. Es un aprendizaje muy bonito y sería interesante que todos los actores fuéramos conscientes de ese recorrido. A veces, los actores estrella vamos a los rodajes con todo preparado y esperamos en la caravana a que nos toque el turno de salir. Cuando estás desde el primer momento tomando decisiones, y ves que hay muchísimas cosas que son imposibles de hacer, hay que aprender a manejarlo. 

TNT y Mediapro nos han dado una libertad brutal y me parece súper generoso que lo lancen todo en forma de maratón. La queman entera y la ponen al servicio de todo el mundo. Ojalá que a todo el mundo que quiera divertirse un poco le podamos sacar una carcajada y respetar también a los que quieran estar en silencio porque, evidentemente, todos tenemos un escalofrío en la espalda en estos momentos.

TNT lanza la temporada del tirón en una prueba más de que el entretenimiento es muy importante en estos momentos tan difíciles. Y en esa vorágine de iniciativas artísticas y creativas, nos encontramos con un tuit de Vox en el que mete un hachazo al mundo de la cultura. ¿Qué piensa uno al ver un mensaje como ese?

Lo primero que pensé es que el tuit confrontaba para mí dos cosas tan importantes como la agricultura y la cultura. Mi padre era agricultor y mi familia eran agricultores. Mi padre era también saxofonista. Para él, la cultura y la agricultura, han sido fundamentales en su vida. La orquesta de mi pueblo eran todos agricultores, el grupo de actores de mi pueblo son gente que trabaja en el campo. Entonces, cuando ves que alguien intenta dividir dos partes que son consanguíneas dentro de ti, dices: ¿Pero esta gente sabrá lo que está diciendo? ¿Esta gente sabe lo que escribe? ¿Qué está intentando hacer? Lo vi con una distancia que dije: Es una tontería más, una falta de respeto más. En este tiempo y en este lugar de fragilidad en el que todos estamos viviendo, me parece inhumano.

Tocaron dos partes importantísimas en mi vida. Mi padre me empujó a ser actor porque él no pudo ser el músico que quiso llegar a ser. Mi padre preparó dos fincas para mí para que yo fuera agricultor. La pena es que no pueda hacer las dos cosas a la vez porque yo estoy viviendo en Madrid. Si querían herirme, conmigo no lo consiguieron. Pero hay una fragilidad ahora mismo con la que no se puede jugar y todos los eslóganes son para que estemos juntos y unidos. Cuando la gente quiere dividir, a mí me enferma y me parece inhumano.

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