Jose Coronado: "Telecinco y yo tenemos una historia de amor, pero a veces me surgen amantes"

13:10 - 13/01/2020
  • ECOTEUVE.ES entrevista al actor que da vida a Nemo Bandeira en 'Vivir sin permiso'

  • "Las cosas se cuentan mejor en 50 minutos que en 70, pero así son las normas"

  • "Me gustaría que se hiciese un 'remake' de 'Brigada Central' o 'Hermanos de leche"

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"Llevo a Nemo Bandeira metido en cada poro de mi piel porque es un personaje al que adoro". Jose Coronado vuelve este lunes al prime time de Telecinco con la segunda y última temporada de Vivir sin permiso. Lo hace después cerrar por todo lo alto (20,2%) la primera con un final de infarto, en el que su personaje mata (o eso creíamos) al de Álex González. Efectivamente, Mario Mendoza continúa en estos diez nuevos episodios.

"Ha sido un orgullo contar esta historia tan interesante que ha calado a la audiencia y también por seguir trabajando en esta casa, en la que tantas series y películas he hecho", cuenta a ECOTEUVE.ES. Coronado reconoce que tiene "una historia de amor" con Telecinco, pero que "a veces me surgen amantes".

El veterano intérprete habla de otros proyectos fuera de esta casa como Gigantes, en Movistar+, o El inocente, serie que estrenará muy pronto en Netflix. Además, reconoce que le gustaría que se hiciera un remake de Brigada central, Hermanos de leche o Periodistas, sus series que triunfaron en España hace 20 años.

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En los nuevos episodios, Nemo sigue perdiendo la memoria y vende su imperio a unos narcos mexicanos. ¿Cómo lo afronta?

En esta segunda temporada vamos a ver lo mejor de Nemo y para que esto ocurra, primero tiene que sacar lo peor. Al demonio hay que combatirle con el mismo demonio. Por tanto, se le presenta este cartel mexicano que supera el tablero donde está acostumbrado a jugar. El problema es que Nemo cada vez está más frágil y a su lado solo tiene a su fiel Ferro.

La prioridad de Nemo, más que conquistar su imperio, es recuperar su honor y la de su familia porque ha perdido el respeto de Oeste, cosa que era su mejor alimento. 

El Alzheimer cada vez está más presente...

Sí. Yo intentado tratar este tema con el mayor respeto posible porque hay familias que sufren ese problema. Pero lo que está claro que en la ficción es un elemento que te da mucho juego, siempre con el riesgo de no pasarte. 

¿Cómo vive Nemo el regreso de Mario Mendoza?

Imagínate... Evidentemente no sabremos nunca qué le pasó a Nemo en ese acantilado, pero yo así lo trabajé y así lo quiero pensar, que fue producto de un brote que le dio con su enfermedad. Lo confundió y se le fue la mano, un pecado más que tiene sobre sus espaldas y que, de pronto, el destino se lo va a ver a presentar.

¿Lo acabará viendo como un enemigo?

Hay un gran combate entre ellos. Mario va a volver y no lo va a hacer para seguir estando al lado de Nemo, sino que reclamar su venganza. Lo que pasa que hay elementos externos que hace muchas veces que enemigos encarnizados se unan.

El desenlace de Vivir sin permiso generará mucha expectación. ¿Se escribieron varios finales como ocurrió con El Príncipe?

No. Esta vez hay un solo final porque desde el final de la primera temporada supimos que había que cerrar la historia de Nemo Bandeira y de su familia en diez episodios y no en trece, para que fuese todo más comprimido. No hay una gota de grasa, es puro músculo y no dejan de pasar cosas. 

¿Qué ha supuesto esta serie en su carrera profesional?

Un orgullo de llevar una historia muy interesante que ha calado a la audiencia. No hace más que llegarme a través de redes sociales el interés que tiene la gente qué es lo que va a pasar con esta familia. También es un orgullo seguir trabajando en esta casa, en la que tantas series y películas he hecho.

Es una serie con mucha calidad y con mucha dificultad para todos, porque seguimos con los 70 minutos. Las cosas se cuentan mejor en 50 que en 70, pero así son las normas y lo hemos conseguido. Yo me he visto del tirón, en un día y medio, la segunda temporada.

En 2019 se ha confirmado la crisis de la ficción en abierto. ¿Cree que Vivir sin permiso será la última serie en tener una gran audiencia?

Es probable. La irrupción de las plataformas es irreversible e imparable y, por supuesto, va a ser muy difícil conseguir esas cuotas de pantalla en una generalista.

¿El éxito de la primera temporada añade presión para esta segunda?

Yo lo que quiero es que vaya bien, por mí mismo lo primero, y por amor a esta casa. Pero no es mi departamento, no tengo que estar preocupado por qué día programa o contra quién programo, sino por la secuencia que tengo que hacer como actor. Intento que no me deje sin dormir las audiencias.

Hace un año dijo que "Telecinco es el caballo más poderoso, pero también es el más jodido". ¿Seguirán trabajando juntos? ¿Hay algo ya entre manos?

Siempre. Telecinco y yo vivimos una historia de amor, aunque a veces nos distanciamos un poquitín porque, de pronto, me surgen amantes y así nos lo permitimos pero luego volvemos a nuestra relación. Pero claro que estamos preparando algo.

Ha coincidido con Freddie Highmore (The Good Doctor) en Way Down. ¿Cómo ha sido trabajar con este actor?

Un placer. Es un tipo preparado aunque tiene aspecto de niño. Habla siete idiomas, es muy inteligente, muy buen actor y también dirige. Hemos hecho una película de aventuras con mucho dinamismo. Es el atraco al banco de España y yo soy el jefe de seguridad. Creo que va a dar la vuelta al mundo.

¿Qué otros proyectos tiene?

Ahora mismo estoy haciendo El inocente para Netflix, de Oriol Paulo y con un casting espectacular en el que está también Mario Casas, Aura Garrido, Susi Sánchez, Gonzalo de Castro, Alexandra Jiménez... Es una historia de Oriol Paulo en la que nada es lo que parece. La serie parte de una monja muerta. Es una maravilla.

Es su primer trabajo para una plataforma. ¿Qué diferencia ha notado de grabar para una tele generalista?

Los 20 minutos menos. Creo que con los 50 que te pide Netflix se trabaja mejor. Por lo demás, se rueda exactamente igual para Mediaset que para Netflix.

Está de moda recuperar series del pasado. De su curriculum, ¿cuál le gustaría que se hiciese un remake?

La primera serie que hice en mi vida en La 1 con Pedro Marsó que se llamaba Brigada Central y era fantástica, la grabábamos en 35 mm y creo sí que me gustaría hacer un remake de ella. Pero no sé, hay muchas. Me encantaría ver Hermanos de leche como sitcom de 30 minutos, Periodistas...

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Tras el susto que te dio la salud (en 2017 sufrió un infarto de miocardio agudo), ¿que puesto ocupa el trabajo?

Ocupa un lugar primordial porque para mí es mi oxígeno, es vital. Sin trabajar no soy tan feliz. 

¿Ha bajado el ritmo?

En lo emocional, sí. Pero en lo laboral, al revés. Soy cada vez más kamikaze

¿Es cada vez más exigente a la hora de elegir un guion?

La ventaja y lo maravilloso que tiene mi profesión es que tienes el privilegio de de vivir otras vidas. Yo lo que intento siempre es buscar nuevos juegos a los que no haya jugado para poder vivir esas vidas, pero también he aprendido a tener los pies en el suelo y a valorar, por encima de todo, el oficio de actor.

A veces, te tocan cosas mejores, cosas peores, y tienes que defenderlas con la misma ilusión. Ya no me muero por un proyecto, ahora relativizo y priorizo más.

¿Le terminaremos viendo como director?

A mí me gusta mi oficio, lo que significa que me gustan todos los departamentos, en especial el dirección y el de producción. Para contar una historia bien necesitas a todos y yo sé cómo juegan cada uno porque llevo 36 años en la profesión.

Sí me apetece dirigir, pero no hacen más que llevarme buenos personajes. Por suerte, muchos directores me dejan sugerir en la planificación y por lo tanto me quito esa espinita.




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