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Puntuación Crítico
6.5
Familia

Una familia perezosa

Familia es una muy buena serie, muy buen producto podría decirse para dar mejor cuenta del enfoque comercial de la nueva producción de DLO.

El sistema de cuotas aplicado con el reparto (adolescentes, abuelos, treintañeros, un toque racial encarnado en la niña vietnamita adoptada por el personaje de Juana Acosta) no por habitual es menos efectivo o más fácil de vender al espectador. En esto familia lo hace muy bien, no hay personaje sin encanto ni espectador sin cebo. Obsérvese cómo el nucleo de la serie y su estilo narrativo es eminentemente femenino pero, a la par, el hombre (Santiago Ramos), es más hombre que el que más, futbolero y cuasi-cromañón. Incluso se le intuye un airecillo homófobo cuando durante un examen de próstata pide al médico que le guarde el secreto. En este mismo sentido compensatorio, las mujeres de la serie se visten y desvisten siempre frente a la cámara, muy oportunamente.

Por lo demás, la serie tiene una virtud, el guión; y un defecto, la técnica. El texto y su interpretación son interesantes, tienen estilo, rezuman cierta inteligencia. Mención especial merecen el actor Alex Batllori (Jacobo) que acarrea el ingenio y el desparpajo de la familia y su madre ficcional, Alexandra Juiménez (Carlota) que defiende bien un papel agobiente por definición.

Pero resulta molesta la escasa ambición de una serie que en su búsqueda de la sencillez ha caído en la pereza. La banda sonora resultaría sosa para un ascensor, los planos son de telediario y el montaje, de talk show, plano de habla, plano de escucha ¿A quién le importa la estética? Además, Familia desprecia la oportunidad de identificarse con los tiempos, cierto que hay boda civil y madre soltera, pero las nuevas tecnologías están casi ausentes ¿Nadie en esa familia usa WhatsApp?, si que lo hacen, pero es muy incómodo enseñárselo al espectador, habría que idear un modo de hacerlo y pensar cansa. Y ni siquiera aprovechan el espacio, con una bulliciosa metrópoli a mano, las escenas transcurren en interiores, periferias y espacios de cartón-pluma, en el mundo prefabricado de El Show de Truman.

Todos los respetos de quien escribe para una serie inteligente y honesta en muchos sentidos, aunque perezosa en todo lo que excede del guión y la interpretación. "De los guionistas de Anatomía de Grey y los productores del NO-DO", podría promocionarse.

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Por lo demás, la serie tiene una virtud, el guión; y un defecto, la técnica. El texto y su interpretación son interesantes, tienen estilo, rezuman cierta inteligencia. Mención especial merecen el actor Alex Batllori (Jacobo) que acarrea el ingenio y el desparpajo de la familia y su madre ficcional, Alexandra Juiménez (Carlota) que defiende bien un papel agobiente por definición.

Pero resulta molesta la escasa ambición de una serie que en su búsqueda de la sencillez ha caído en la pereza. La banda sonora resultaría sosa para un ascensor, los planos son de telediario y el montaje, de talk show, plano de habla, plano de escucha ¿A quién le importa la estética? Además, Familia desprecia la oportunidad de identificarse con los tiempos, cierto que hay boda civil y madre soltera, pero las nuevas tecnologías están casi ausentes ¿Nadie en esa familia usa WhatsApp?, si que lo hacen, pero es muy incómodo enseñárselo al espectador, habría que idear un modo de hacerlo y pensar cansa. Y ni siquiera aprovechan el espacio, con una bulliciosa metrópoli a mano, las escenas transcurren en interiores, periferias y espacios de cartón-pluma, en el mundo prefabricado de El Show de Truman.

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Por lo demás, la serie tiene una virtud, el guión; y un defecto, la técnica. El texto y su interpretación son interesantes, tienen estilo, rezuman cierta inteligencia. Mención especial merecen el actor Alex Batllori (Jacobo) que acarrea el ingenio y el desparpajo de la familia y su madre ficcional, Alexandra Juiménez (Carlota) que defiende bien un papel agobiente por definición.

Pero resulta molesta la escasa ambición de una serie que en su búsqueda de la sencillez ha caído en la pereza. La banda sonora resultaría sosa para un ascensor, los planos son de telediario y el montaje, de talk show, plano de habla, plano de escucha ¿A quién le importa la estética? Además, Familia desprecia la oportunidad de identificarse con los tiempos, cierto que hay boda civil y madre soltera, pero las nuevas tecnologías están casi ausentes ¿Nadie en esa familia usa WhatsApp?, si que lo hacen, pero es muy incómodo enseñárselo al espectador, habría que idear un modo de hacerlo y pensar cansa. Y ni siquiera aprovechan el espacio, con una bulliciosa metrópoli a mano, las escenas transcurren en interiores, periferias y espacios de cartón-pluma, en el mundo prefabricado de El Show de Truman.

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