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Repostero por un día en 'Bake Off': la receta secreta para superar con éxito el reto más dulce de Cuatro

  • El formato invitó a ECOTEUVE.ES a elaborar una deliciosa receta y ser juzgados
  • El concurso de Jesús Vázquez se estrena este miércoles (22.45) en Cuatro

Reconozco que la cocina y yo no nos llevamos muy bien y que el término 'emulsionar' solo lo había escuchado de pasada en las cocinas de MasterChef. Aun así, otros once compañeros periodistas y yo aceptamos el reto que nos propuso Bake Off, el nuevo concurso de repostería que llega este miércoles (22.45) a Cuatro con Jesús Vázquez al frente.

Un autobús nos condujo hasta una preciosa finca de eventos ubicada en Torremocha del Jarama, un pueblo situado a 45 minutos de Madrid, prácticamente en el límite con la provincia de Guadalajara. En sus jardines, el equipo había levantado una carpa acristalada en cuyo interior se mezclaban los focos en el techo, las mesas de trabajo puestas en dos filas, electrodomésticos y estanterías repletas de todo tipo de productos.

Como desafío, los periodistas 'concursantes' debíamos elaborar en una deliciosa tartaleta con ganache de chocolate con base de mermelada de fresas ante la atenta mirada de Betina Montagne, Dani Álvarez y Miquel Guarro, los jueces del programa. Sobre la encimera, teníamos preparados minuciosamente la receta y los ingredientes necesarios para hacerla.

"¡El tiempo acaba de arrancar! Tenéis una hora para elaborar la receta!", gritaron. Mis nervios y yo empezamos a amasar la masa para luego introducirla al horno y, finalmente, dejarla enfriar en la nevera. Después, turno para el ganache de chocolate y la compota de fresas: que si cortarlas, que si mezclar el azúcar con la pectina y luego hacerlo en forma de lluvia...

Lo cierto es que aunque todo me sonara a chino y cometiera algunos errores, las cosas iban saliendo de forma asombrosa aunque me había olvidado de que estábamos en una carrera contra el reloj y es que, sin darme cuenta habían transcurrido 50 minutos. "¡Quedan solo diez!", insistieron. Fue entonces cuando, a toda prisa, empecé a montar la tartaleta sin saber si la masa se había enfriado lo suficiente.

Los instantes finales los empleé para la decoración. Una amable Betina me descubrió la carambola, una fruta que, al cortarla, tiene forma de estrella. Estaba asquerosa pero quedaba muy bien. Un chorro de chocolate con la manga pastelera y... ¡se acabó! Hubo milagro. Mi tartaleta estaba lista y, aparentemente, tenía buena pinta. Todo listó para la temida valoración del jurado.

Uno por uno, los compañeros 'cocinillas' fuimos exponiendo nuestros postres. De forma asombrosa, los tres expertos concluyeron que mi tartaleta era "muy fea, pero terriblemente buena". La verdad es que estaba muy rica, pero creo que los jueces tuvieron piedad conmigo por ser la primera vez que me exponía a un reto culinario de estas características.

El objetivo estaba cumplido y, aunque esto no dejara ser un simulacro, pude vivir en mis carnes la presión que tendrán los doce concursantes de Bake Off, ya que en la repostería un solo error te puede condenar y chafar tu cocinado ni el jurado será tan benévolo como con nosotros...

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