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Una joven, desquiciada con su cita en 'First Dates' por su pedante forma de hablar: "¡No te entiendo!"

  • Yeray hizo que Ane perdiera los nervios por su prosa y su extrema solemnidad

First Dates vivió este miércoles una cita de lo más surrealista. El restaurante del dating de Cuatro recibió la visita de Yeray, un joven elegante que sorprendió a Ane y a Sobera y sus camareros por su extraña forma de hablar. El chico utilizó en cada comentario un vocabulario de lo más exquisito y refinado que terminó desquiciando a la chica.

"¡Puberes aromas, qué delicia!", empezó diciendo Yeray nada más verla. "La juventud de esta chica me parece cuanto menos oportuna, porque yo vivo un drama desde que la flor de mi adolescencia quedó marchita y me veía obligado a afeitarme cada día para mantener mi semblante imberbe", continuó dejando estupefactos a todos los presentes. "No te entiendo cuando hablas, ¿eh? Habla normal", le pidió Ane dispuesta desde el principio a no cortarse un pelo.

"Yo experimento un narcisismo, vivo enclaustrado y enamorado de mí mismo, lo cual me ha impedido tener pareja. Quería lanzarte el reto de despojarme de mi narcisismo y fijar mi atención en tu persona hasta el paroxismo del enamoramiento", siguió diciendo Yeray mientras a Ane se le iban 'rompiendo' más los nervios. "¿Pero qué palabras son esas? ¿Qué despojo? Voy a decir 'vale' a todo, asentir y morirme aquí para parecer maja", aseguró la chica en uno de sus totales a cámara.

"Ya estuve aquí y estuve con una persona a la que le dije que sí, luego nos distanciamos y la verdad es que en estos momentos me arrepiento un poco", le confesó más tarde Ane a su acompañante, que pilló enseguida el dardo que le estaba enviando. "Qué sugerente... No hay peor sentimiento que el arrepentimiento, así que mi absoluta compasión", señaló. "¿Por qué no escribes un libro?", le propuso cortante ella.

"Le veo como que quiere ser algo que no puede llegar nunca a ser: aristócrata, el más bello, guapo...", afirmó la joven antes de que la terminara de sacar de quicio al corregir la forma en la que debía dejar su tenedor. "Es mucho más elegante, cuando se termina, posicionar los cubiertos de esta manera... ¿No te parece más aseado y decoroso?", le preguntó mientras ella lo asesinaba con la mirada.

"La he visto vanagloriándose de ciertas carencias. Y así mismo se lo he tratado de trasladar. Yo no soy nada hipócrita, o al menos no me gusta serlo", apuntó por su parte Yeran antes de que ambos dejaran claro que tenían muy pocas cosas en común.

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