Olga Viza: "¿Volver a televisión? No se me ha pasado por la cabeza, pero tampoco me hago la estrecha"

10:21 - 12/02/2019
  • ECOTEUVE.ES habla con la mítica periodista, que ahora colabora en Telemadrid con María Rey

  • "Hemos abrazado la cultura del infotainment de EEUU... y mira quién gobierna allí"

  • "TVE se ha esforzado en resolver urgencias y que la gente vuelva a sentirse orgullosa de esa casa"

Todo lo que pasó en los años noventa lo contó Olga Viza en televisión. El rostro más mítico de Antena 3 Noticias se despidió en 2003 con un "hasta siempre" después de 11 años -antes había estado 14 en TVE- contando a diario lo que sucedía en España y el mundo.

"El día que no salgas en televisión te van a preguntar qué te pasa", recuerda que le dijo Jesús Hermida. Dejó de aparecer a diario, pero siguió en el medio con otros programas esporádicos -pasó por Telecinco y La Sexta-, trabajos en radio (RNE) y prensa (Marca). Ahora ha reaparecido en el programa 120 minutos, de Telemadrid, con una sección desde Barcelona en la que habla de los problemas que afecta a las dos grandes ciudades españolas. 

La presentadora de ese magacín, María Rey, dijo hace dos años en ECOTEUVE.ES que no entendía por qué Olga Viza no estaba en televisión. Muchos espectadores piensan lo mismo.

¿Le preguntan mucho aquello que le dijo Hermida? ¿Por qué dejó la televisión?

Sí, constantemente. Pertenezco a una generación de profesionales que vivió la última parte del monopolio de TVE, y eso penetró mucho. Luego, algunos dimos el salto a las privadas y eso nos perpetuó. Yo me hice mayor en público y he acompañado a muchas generaciones. Es normal. He estado 30 años en pantalla, pero el periodismo no es solo televisión.

¿Cómo surgió esta colaboración con Telemadrid? ¿Tuvo algo que ver su amiga María Rey?

Yo creo que sí, pero no me llamó ella, sino Unicorn, la productora [la misma que se encarga de El programa de AR o Ya es mediodía]. Querían hacer una sección en el que María Rey y yo hablásemos sobre asuntos sociales que comparten Madrid y Barcelona.

¿Esas dos ciudades están más cerca de lo que parecen?

Sí. Compartimos más de lo que creemos. Defectos y virtudes. Por ejemplo, el precio de la vivienda: estamos a céntimos de euro de diferencia entre Barcelona y Madrid.

Mismos problemas, pero distintas soluciones: fíjese lo que ha pasado con los taxis en un sitio y en otro.

Por una razón. En Barcelona la realidad política es distinta a la de Madrid, cuyo presidente de la Comunidad no tiene que afrontar unas elecciones dentro de tres meses. Hay premuras diferentes.

Su sección se llama 'Puente aéreo' y es una ventana a Barcelona en Telemadrid. Cualquiera podría decir que usted es candidata a 'relatora'...

(Risas) Lo único que puedo hacer es relatar lo que pasa, pero no ser el relator. Es una figura que desconocía, me pilló de nuevas, como a mucha gente.

¿Tiene la sensación de que en los últimas tiempos la información se consume de una forma cada vez más rápida?

Si antes las noticias tenían una fecha de caducidad muy corta, ahora la velocidad es supersónica. Se nos olvidan cosas que hace 15 días parecían importantísimas. Da la sensación de que improvisamos cada día y la solidez del asunto... quiero pensar que hay gente que sabe lo que está haciendo, aunque a veces lo dudo.

Esta velocidad se refleja en los informativos. ¿Cómo los ve desde fuera?

Voy a parafrasear a Rosa María Calaf: hay mucha información, pero no sé si estamos entreteniendo más que informando. Y eso es un riesgo inmenso. Yo consumo muchos informativos -soy una friki de esto- pero creo que hemos abrazado la cultura del infotainment americano. Y ya ves quién manda en EEUU...

Hay cosas que tienen que ser argumentadas, aburridas, largas, incluso incómodas... La información también tiene que ser eso. No se pueden ventilar algunos asuntos velozmente.

¿Eso es compatible con mantener la audiencia de los informativos?

La información debe tener ritmo, pero hay asuntos que no se pueden resolver en 50 segundos. Es imposible si quieres dar todas las claves para que los espectadores saquen sus propias conclusiones.

Cuando yo era responsable de un informativo en Antena 3, me llamó un director general a su despacho y me enseñó una pantalla en la que estaban los informativos de todas las cadenas para que viera la perversión de la audiencia. Antes de mí iba El Príncipe de Bel Air, que era el empleado del mes porque daba unas audiencias extraordinarias. Cuando empezábamos el informativos, había audiencia que se iba a otros canales. Yo ya sé que si empiezo con un suceso o algo más ligero se van a quedar enganchados, pero esto no me puede coaccionar. El método para captar audiencia nos lo sabemos todos, incluso los que no han hecho nunca televisión.

Y con todo esto, recuerdo que llegamos a ganar a TVE abriendo el informativo con noticias que hablaban de macroeconomía, política... íbamos a tope con una redacción entregada a la información. 

Recientemente, con el 'Caso Julen', ha habido informativos que han dedicado media hora al tema cuando no había nada nuevo que contar. 

¿Han hecho 30 minutos de Julen?

Por lo menos, 25 minutos. 

Entre todos se creó una expectación tan extraordinaria que era muy difícil y valiente huir de ahí. Somos víctimas de este tipo de información. Pero si alguien lo puede hacer, es una empresa pública, que debe imponer su criterio. Las cadenas públicas tienen el privilegio de renunciar a esas noticias aunque pierdan audiencia.

¿Qué le parece la nueva etapa de TVE? Está dirigida por Rosa María Mateo, con quien también coincidió usted en Antena 3.

Se ha hecho un esfuerzo extraordinario por resolver urgencias y que la gente vuelva a sentirse orgullosa de esa casa. Siempre habrá rendijas para criticar. ¡Es tan fácil, ahora y antes, criticar a TVE! No sé por qué tiene esa vulnerabilidad.

Una televisión pública tiene que ser transversal y en ese equipo tienen que jugar todos, sin que se pregunten las ideologías. Los equipos homogéneos, de un color u otro, siempre son nocivos. En la pluralidad está la riqueza, porque este país no es monocolor.

¿A usted le han tentado de TVE últimamente?

No, no pueden. En este periodo no han hecho ningún fichaje. Es una cosa interina y las programaciones están hechas desde hace un año. Ni lo pensé, ni se me pasó por la cabeza.

¿Qué tiene que ofrecer a Olga Viza una cadena de televisión para que vuelva a la primera línea?

Cualquier cosa que me emocione o que crea que puedo hacer. Yo pongo la misma dedicación a una cosa pequeña que en una grande. Volver a la tele es una cosa que no se me ha pasado por la cabeza en estos años.

¿Por qué? Sorprende un poco que diga eso.

¿Por qué? Yo amo la tele, he crecido haciendo tele, pero entiendo que no todo es televisión. Claro que si me ofrecen una cosa que me guste, podría decir que sí, pero eso también puede ocurrir en radio o prensa.

Este es el final de la historia de cuando Hermida me decía que me iban a preguntar qué me pasaba cuando no estuviera en televisión. Le dije que respondería que me lo estoy pasando bien haciendo otras cosas.

¿Y esa es su respuesta ahora?

Me lo paso muy bien siempre, en prensa escrita, radio... ¿Que un día vuelvo? Genial. Pero no siento esa necesidad. Tampoco me voy a hacer la estrecha, claro que me gusta la televisión, la sigo, me encanta... Pero también hay cosas que no haría por solo salir en televisión.

¿Cómo qué?

Me han llamado muchas veces para participar en tertulias de programas de debate. Sería la peor tertuliana de España, porque estoy tan acostumbrada a repartir juego que en un debate yo me callo y espero mi turno por no pisar al otro. Eso sí, en un debate en mi casa soy la más activa.

¿Le han ofrecido alguna cosa muy loca que le haya dejado descolocada?

Muy loca no. En la tele no hay gente tan loca como para proponerme cosas locas.

Ha dicho que es una friki de la tele, que sigue muchas cosas. ¿Qué ve un día cualquiera?

Soy poco fiel y muy zapeadora. Si puedo veo Al rojo vivo y me pongo al día. También la primera media hora de los programas matinales, antes de salir de casa. Soy muy fan de Jesús Calleja. Fan total. Me veo todos sus programas. También intento ver [Jordi] Évole y mucho Neflix. 

Me cuesta mucho ver un informativo entero, voy zapeando. Y siempre busco Teledeporte a ver si hay un curling o una cosa rara de esas que me puede hipnotizar durante una hora. DMAX también lo veo bastante.

Lo más tremendo que me puede ocurrir, que me suele pasar los domingos, es que no haya nada que me interese. Pero soy capaz de verlo todo en televisión, no me pongo nada estrecha.

¿Un reality también?

Por supuesto. Otra cosa es el tiempo que aguante viéndolo, pero me interesa. Yo fui una gran defensora de Crónicas marcianas. Cuando todos lo ponían a parir, a mí me parecía un programa tan difícil de hacer... Como ingeniería televisiva, me parecía la hostia. Ahora estoy esperando que emitan Juego de niños, que es un programa que yo adoraba y en el que participé. Me ganó Sito Pons y nunca se lo perdoné (Risas).

Usted ha hecho deportes en televisión. Hay presentadoras y reporteras mujeres, pero jamás ha habido una comentarista de fútbol. ¿Por qué?

En TVE se intentó hace años, pero no salió. Es problema del crupier que reparte juego, porque habrá mujeres que estén deseándolo y el día que eso ocurra, al tercer día nos habremos acostumbrados. Estoy segura de que no tardaremos en verlo y me encantaría no perdérmelo. Hay que dejar de darle tanta notoriedad a las cosas. Tiene que llegar de forma natural, porque es natural.



En Portada



Informalia




Comentarios 1

#1
13-02-2019 / 09:34
yosolita
Puntuación 1
A FavorEn Contra

Pues chica si ahora gobierna Trump en los EEUU, hasta hace poco gobernaba Obama, o es que no te acuerdas ya?

Deja tu comentario

Comenta las noticias de elEconomista.es como usuario genérico o utiliza tus cuentas de Facebook o Google+ para garantizar la identidad de tus comentarios:

Usuario
Facebook
Google+
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarias y las mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.