Carlos Franganillo: "Hay que sacar a TVE de la lucha política, el ruido no nos puede despistar"

8:50 - 10/09/2018
  • ECOTEUVE.ES habla con el nuevo presentador del Telediario 2 de la cadena pública

  • "Si pienso en que compito con Vallés y Piqueras me pondría a temblar", confiesa el periodista

  • "Trump es un producto perfecto para los medios y el reto es no caer en sus estridencias"

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Ha dejado de seguir los pasos de Donald Trump desde Washington para dar las noticias de las 21.00 en TVE. Carlos Franganillo es, desde hace una semana, el presentador del Telediario estrella de la cadena pública. "No lo esperaba", confiesa, y tardó tres días en dar el 'sí' definitivo a la nueva dirección. "Me he lanzado y me vengo con mucha ilusión".

De corresponsal, a presentador del Telediario estrella… ¡vaya cambio!

Pues sí, es un cambio bastante grande que no he asimilado. Te lo ofrecen en un momento que a lo mejor no esperabas, pero, una vez que surge, y viendo el equipo que se ha formado para el Telediario de la noche, no podía haber una circunstancia mejor para mí. Me he lanzado y me vengo con mucha ilusión.

Teniendo en cuenta que la situación de RTVE es provisional y que puede volver a haber cambios, ¿tardó en aceptar la oferta?

El proyecto me atraía y sabía las circunstancias. Ojalá pronto llegue el concurso y se resuelva de forma transparente y rápida. Eso sería lo mejor para todos y para sacar a TVE de la lucha política. Tardé tres días en aceptar porque era una cuestión más logística desde el punto de vista personal.

Los cambios en TVE han generado acusaciones de "purga", "depuraciones sociatas"… ¿Siente presiones políticas a la hora de trabajar?

Personalmente, no. Es verdad que trabajando en el campo internacional la información es muy diferente, no es tan sensible. Pero te diría que aquí la gente está concienciada y además muy ilusionada por impulsar una nueva temporada con nuevos profesionales, con un proyecto que pretende ser más innovador en la manera de narrar.

¿Cómo se vivían desde fuera las críticas de manipulación contra TVE?

Sabías y hablabas con compañeros que te contaban la situación en la casa, pero estaba muy lejos. En una corresponsalía, uno mismo trabaja la información y envía los reportajes y, salvo algunas ocasiones, no se modifica el trabajo. Es un profesional que trabaja de forma bastante autónoma y sobre el que se tiene mucha confianza.

¿Qué le parecen los equipos que se han formado para dirigir los Telediarios?

Todos los equipos son altamente profesionales. A algunas personas las conozco más y a otras menos pero en el Telediario de la noche estaré con gente con la que he trabajado y a la que conozco de cerca, y destacaría de ellos que han sido elegidos por criterios estrictamente profesionales. No veo ni un solo pero en ese sentido.

Aparte de esa materia prima, hay mucha ilusión y ganas no solo por hacer el ejercicio del periodismo sino por darle una vuelta y contarlo de otra manera, más reposada y menos efervescente. Sobre todo en el Telediario de la noche, que permite haber cerrado el día político, hacer algo más analítico y generar más contenidos.

El presentador del Telediario 2 suele entrevistar a líderes políticos. ¿Se siente preparado para ello?

Será también un terreno nuevo y tataré de entrenarlo bien. He hecho muchas entrevistas en mi carrera, pero no de ese tipo, en directo y con líderes políticos nacionales. Las entrevistas las controlo, pero esto es otro campo distinto. Va a ser emocionante y toda esa incertidumbre política para cualquier periodista le genera una tensión extra y una emoción.

Sabe que las críticas siempre va a llegar de un lado u otro…

Siempre. RTVE es un sitio muy especial y cuento con eso. Pero también con la grandísima profesionalidad de sus trabajadores. El ruido y la batalla política, si es gratuito, no nos debe afectar ni desviar de nuestro trabajo.

¿Cree que TVE va a dejar de ser alguna vez un instrumento político?

Lo que deseo no son ni decretos ni soluciones de ese tipo. Ha de ser un concurso público donde se consiga un consejo de administración lo más alejado de la influencia política. El que está ahora en marcha seguramente no es perfecto pero puede ser un paso muy importante, y si se logra y sale bien, vamos a ver una RTVE mejor protegida ante toda esta lucha, a esas acusaciones gratuitas, baratas, intoxicaciones que despistan a los profesionales.

¿Confía en que el nuevo presidente que salga del concurso siga apostando por usted?

Entiendo que una nueva directiva quiera hacer cambios y pueda no contar conmigo. Igual que ahora sí lo han hecho. Pasa en todas las empresas, aunque esta tenga sus particularidades, al ser pública y estar siempre en el ojo del huracán político. Pero lo entendería perfectamente. Ojalá cuenten conmigo durante mucho tiempo.

¿Pesa la responsabilidad de encabezar el Telediario estrella?

Intento no pensar mucho en ello. Es verdad que la presión siempre es buena y estimula, pero a la vez  quiero concentrarme en el trabajo y en las cosas nuevas que tendré que perfeccionar y aprender. Es muy diferente trabajar en una corresponsalía a una redacción.

El cambio es radical, hay mucha presión pero veo muchas ganas a mi alrededor y me motiva mucho. Por ahora prefiero abstraerme de toda la expectación que se ha generado, y centrarme en aprender y hacerlo lo mejor posible.

¿Añorará la corresponsalía?

Seguro que sí. Ahora tengo la novedad de que me enfrento a algo nuevo y eso me estimula y me tiene ocupado, pero seguro que con el tiempo echaré de menos la calle. Lo que más me gusta de esta profesión son los reportajes, no tanto los directos. He hecho para Informe semanal, para En portada, para el Telediario... Todo eso lo voy a echar de menos porque creo que es la parte más bonita de esta profesión. Son retos distintos y quién sabe: especialmente en esta casa, todo va por etapas.

¿Le impone enfrentarse a grandes nombres como Vicente Vallés o Pedro Piqueras?

Totalmente. Son dos periodistas a los que admiro. No quiero pensarlo, pero seguramente si lo hago empezaría a temblar y me tendrían que amarrar a la silla. De momento prefiero concentrarme en mi parcela. Luego iré abriendo la perspectiva. Pero evidentemente impone, son dos grandes figuras del periodismo español, a los que la gente conoce a la perfección, que ya han entrado en las casas de los ciudadanos. Toda novedad le cuesta más buscar su hueco. Trataremos de hacerlo y de encontrar nuevas fórmulas.

¿Le preocupa la lucha por las audiencias?

Entro en un territorio desconocido para mí. No me fijaba en absoluto en esto. A veces las podía mirar, pero es verdad que la vida es más cómoda como corresponsal. Acabaré estando enganchado cada día por la mañana, abriendo el móvil y viéndolas.

¿Cuáles han sido sus presentadores referentes? ¿De pequeño soñaba con presentar el Telediario?

Tengo que decir que no soy un periodista de vocación. Yo estudié comunicación audiovisual porque quería ser director de cine. Luego fui corrigiendo el tiro. Siempre me gustó el periodismo y me ha atraído la profesión.

En cuanto a televisión, siempre me he fijado siempre en los reporteros. Las crónicas de las guerras en la Antigua Yugoslavia, de Pérez Reverte, de Calaf... Sobre todo, muchas figuras de TVE. Allí ha habido muchísima cantera. Con el tiempo, aunque no fueran de mi época, he visto ya los reportajes que Miguel De la Cuadra Salcedo hacía en los setenta, que están todos en el Archivo de RTVE... Esta es una casa muy especial, muy vinculada a la historia de España. Han surgido en ella grandísimos reporteros y hay una inercia que, a pesar de los vaivenes y del ERE, conserva ese espíritu.

¿Qué noticia le gustaría dar?

Lo de la paz mundial ya está muy visto... (risas) Estoy muy preocupado por las tensiones políticas frente a Catalunya. Lo he vivido desde fuera con mucha preocupación personal. Cualquier noticia que vaya en la dirección de serenar la situación será muy positiva para todos.

Durante los últimos años ha seguido los pasos de Trump. ¿Cómo lo ha vivido?

Ha sido un reto muy interesante. Trump es un producto perfecto para los medios de comunicación. Es muy fácil, no exige demasiado esfuerzo caricaturizarle. Da muchísimos motivos al cabo del día. El reto para el periodista es mantener la cabeza fría, no apoyarse en la anécdota que Trump regala para despistar a los medios de comunicación, sino ir un poco más allá y ver el impacto de las medidas reales.

Trump conoce perfectamente los medios de masas y sabe cómo generar contenidos muy baratos. Sabe que los medios demandamos contenidos estridentes y cuanto más baratos de conseguir, mejor, y lo utiliza. Tienes que alejarte de esa dinámica tan frenética, de los medios y las redes, porque él está en ese juego y lo domina. Ese ha sido el principal desafío. A veces es muy difícil y hay que ponerse en el papel de abogado del diablo para tratar de entenderle a él y a sus votantes. Genera un rechazo enorme pero si queremos saber qué pasa en Estados Unidos hay que saber qué claves le han llevado a presidente.


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