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Una testigo de la Gürtel cocinará en 'Ven a cenar conmigo'

  • El programa de Cuatro recibe nuevos participantes la próxima semana

Ven a cenar conmigo vuelve a Madrid con nuevos aspirantes para luchar por un premio de 3.000 euros. Entre ellos, una de las participantes llega desde la esfera política. Ana, de 52 años, fue administrativa del Ayuntamiento de Boadilla del Monte y "fue testigo del caso Gürtel", según explica Cuatro en una nota. "Luchó sin cuartel hasta hacer temblar la sede del Partido Popular. Sus compañeros la glorificarán y elevarán a la categoría de heroína esta exfuncionaria combativa reconvertida en el azote de la corrupción a la que nadie dará gato por liebre".

Mario, comercial de 34 años, ejercerá como primer anfitrión. Es un hombre muy extrovertido y, como buen comercial, sabrá engatusar a sus compañeros y ganarse su afecto. Sin embargo, este encantador de serpientes también hará gala de una gran competitividad, algo que no agradará a algunos de los comensales. Se llevará especialmente mal con Javier, un actor que cree firmemente en su vis cómica. A lo largo de la semana quedará claro que el humor no es lo suyo y las caras de póker de sus compañeros intentarán hacérselo saber, sin mucho éxito.

Por otro lado, una discípula de Aramis Fuster se colará entre los asistentes. Es Yolanda, una limpiadora que bien podría aparecer en Cuarto Milenio. Presumirá de un don muy particular: saber si eres buena persona o no solo con el tacto. Aparte de para las artes ocultas, también tiene talento entre los fogones lo que, sumado a su encanto natural, hará que sus compañeros queden totalmente hechizados.

Por último, Lara es una diseñadora de moda especializada en lencería para transexuales. A sus 40 años es, como cantaría Lola Flores, un torbellino de colores. Su actitud vitalista y su estridente forma de vestir la convertirán en el centro de todas las miradas y eso propiciará que revele su nombre artístico: Espectaculara. Poco a poco, sus compañeros descubrirán que, detrás de capas de extravagancia y paroxismo, hay una mujer tremendamente sensible y dulce.

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