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María Llapart, la 'número dos' de Ferreras: "Tengo un programa de altísimo nivel en mis manos"

  • ENTREVISTA ECOTEUVE.ES | La periodista ha tomado el relevo de Cristina Pardo en La Sexta
  • "Los nervios me hacen ser consciente de la responsabilidad, mantener los pies en el suelo y estar en alerta"
  • "Hay que contar la política de forma amena para que el espectador se enganche"

La silla de Ferreras en Al rojo vivo la ocupa estos días María Llapart. Cronista parlamentaria de La Sexta, acaba de tomar el relevo de Cristina Pardo como la 'sustituta oficial' del jefe en el programa de análisis político.

La periodista ha debutado en una de las semanas más calientes -Turull, Puigdemont...- de la época más convulsa de la política española. "Es una suerte que me haya tocado este momento tan importante y que mis jefes hayan confiado en mí", dice a ECOTEUVE.ES.

Ha debutado en una semana especialmente difícil. ¿Mejor comenzar fuerte?

Motiva mucho cuando hay un gran volumen de actualidad. La información, los últimas horas y las entrevistas tan interesantes de estos días dan mucha vida al programa. 

Presentar 'Al rojo vivo' es una responsabilidad. ¿Hasta qué punto condiciona estar ante un reto de estas características? 

Me lo tomo con la cautela y la prudencia lógica de saber que estoy haciendo algo muy importante. Tengo en mis manos un programa que es referencia, con audiencias muy potentes, con Cristina Pardo como antecesora y con un director como Antonio García Ferreras. El nivel es altísimo y la responsabilidad, mayor. Y hay nervios. Por supuesto. Si no estuviera nerviosa, sería un poco suicida. Gracias a eso estoy con los pies en el suelo y en alerta.

Cristina Pardo dijo que el único mensaje que recibió de Ferreras en su primer 'ARV' fue uno que le llegó en directo para que girase la taza del programa y se viera bien el logo. ¿A usted que le dijo?

Resulta que en mi primer día, él presentaba desde Barcelona [investidura fallida de Turull] y yo en plató. Hicimos el programa juntos, creo que salió bien y tuvimos una gran audiencia.

¿Qué le ha dicho después?

En realidad no me ha hecho ningún comentario concreto. Sé que están contentos con los resultados y con la audiencia.

Usted es la corresponsal parlamentaria de La Sexta. Se ha pasado horas informando desde el Congreso. ¿Cuál es la clave para hacer un buen directo?

Contar lo que ves de manera amena, sin palabras enrevesadas, sin un vocabulario demasiado erudito, de tal manera que el espectador se enganche. Que lo vea como una historia entretenida que va a tener más capítulos. Hay que hacerlo fácil, de forma amena y sin enrollarse mucho.

¿Y ese ha sido el truco de La Sexta? ¿Hacer de la política algo entretenido y asequible?

Sí, de hecho a mí Ferreras no me ha dicho nada después de presentar ARV pero sí antes: 'Mira Llapart, tú tienes que ser tú. Nos has contado las cosas del Congreso muy fácil, la gente se ha metido en la actualidad política. Ahora haz lo mismo siendo tú misma y con un lenguaje llano, sin imitar a nadie'. También me dijo que cuando antes disfrutara, mejor.

¿Y Pardo?

Me ha dado muchos consejos desde hace años. Tenemos mucha relación personal y profesional. Me ha dicho que no intentara imitar a nadie, que fuera yo, que estuviera tranquila. Los principios, evidentemente, son duros, hay que enfrentarse a los primeros programas. 

Ana Pastor dijo que usted es una de las mejores periodistas de España. 

Me ha animado mucho. Ella también me da muy buenos consejos. Ana Pastor una gran referencia en el periodismo y, por supuesto, en La Sexta. Ha sido muy cariñosa conmigo.

Conoce perfectamente la fontanería del Congreso. ¿Cómo son los políticos cuando se apagan las cámaras? ¿Se llevan mejor de lo que pensamos?

Tienen muy buena relación, hablan mucho, se preguntan por temas personales... Pero la política no son relaciones personales, sino relaciones políticas y ellos separan muy bien el ámbito personal del político. Les puedes ver tirándose los trastos en un debate y a los tres minutos hablando y riéndose en el pasillo. Pero no es incompatible, como tampoco lo es que nosotros nos llevemos bien con ellos y que al mismo tiempo les podamos apretar con preguntas incómodas.

¿Es más difícil lidiar con los políticos en los pasillos del Congreso o con los tertulianos en plató?

Con los políticos, sin ninguna duda. Ellos llegan con un mensaje concreto que te quieren colar como sea y nuestra obligación es sacarles declaraciones que no estén dispuestos a hacer. Los tertulianos puede que tengan alguna pelea dialéctica, pero son más fáciles de controlar.

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