Lucía Etxebarría se justifica por hacer el "ridículo" en 'Ven a cenar conmigo': "Lo hice por dinero"

21/02/2018 - 10:39
  • La escritora dice que no gana ni 800 euros netos al mes y por eso recurre a la televisión

Lucía Etxebarría abrió las puertas de su casa al programa Ven a cenar conmigo de Cuatro. La escritora, que cocinó para Rappel, Ana Obregón y Víctor Janeiro, se ha justificado ante sus seguidores y ha explicado que lo hizo "por dinero".

"Qué por qué lo hice, me preguntan. Por dinero. A ver si os enteráis de una vez que trabajar en medios está infra pagado, y que si eres autónomo tiene que pagar la cuota de autónomos cada mes. De mis colaboraciones en medios a mí no me quedan limpios ni 800 euros al mes, Y recordad que en agosto no trabajo", dice en su blog.

"Podría meterme a pxxx, pero ni estoy lo suficientemente buena ni creo que se me diera bien: me iba a gastar todo lo que cobrase en psiquiatra", añade.

Lucía Etxebarría se mostró "tensa" durante todo el programa, apática y poco participativa. Ella culpa a las largas horas de grabación del programa y a los compañeros que le tocaron.

"¿Que por qué hice el ridículo? Primero porque para mí resulta imposible cocinar con una cámara pegada a la cara y con una persona dándote instrucciones a todas horas", explica la escritora, que reconoce que se enfadó con el productor del programa. "Acabé tirándolo todo y haciendo un estropicio infame". En cualquier caso, solo tiene buenas palabras para la productora del formato, Warner Bros.  

Asimismo, se mostró sorprendida cuando supo que uno de sus invitados era Víctor Janeiro, que se mostró muy educado durante toda la noche, algo que ella misma reconoce aunque en su blog insiste una y otra vez en lo incómodo que es para una animalista compartir mesa con un torero. "Me enseñó mucho sobre respeto, tolerancia y educación".

"Me encuentro con que viene a cenar a casa un torero. De eso nadie me había avisado, por supuesto", escribe. "¿Qué podía hacer? ¿Decir que me iba? No, tenía un contrato. ¿Montar el pollo? No, porque me estaban grabando y no me grababan en directo, de forma que eso se podía editar a posteriori y dejarme como si estuviera loca".

La cena entre ambos discurrió con total normalidad. "Hablé con él, que resultó ser un tipo muy sensato y llegamos a una entente cordiale, Ninguno de los dos se sobraría con el otro, y el tema de los toros quedaría fuera de la mesa, literalmente. Aun así, había mucha tensión".


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