Programas

Macarena Berlín: "La salida de Gemma Nierga de la SER fue muy dura porque ambas partes se enfadaron"

  • ECOTEUVE.ES entrevista a la nueva presentadora de Saber Vivir en TVE
  • La periodista explica cómo vivió la salida de su compañera: "Fue difícil y yo estaba en medio"
  • "El despido de mi hermano de la SER lo siento más por la SER que por mi hermano", asegura

Probablemente, Saber Vivir no fuera la primera de las opciones de Macarena Berlín para su gran salto a la televisión. Ella misma reconoce que, durante los últimos años, ha tenido "reuniones con las que ni te atreves a soñar" que, por un motivo u otro, no terminaron saliendo adelante. Sin embargo, aceptó coger las riendas de este espacio de TVE por coherencia con su forma de vida. Boxeo, surf, hockey sobre patines... no hay disciplina que se le resista a esta periodista todoterreno que recaló en la pública tras una "pálpito" de su compañera Inés Ballester.

"Amo el deporte, estoy pendiente de lo que como y miro siempre por mi higiene mental", declara la periodista en palabras a ECOTEUVE.ES. Y es precisamente con esa limpieza con la que la presentadora explica cómo ha vivido en su otra casa, la de las ondas, dos importantes salidas que en el último año le han tocado muy de cerca: la de Gemma Nierga y la de Fernando Berlín. "El despido de mi hermano de la SER lo siento más por la SER que por mi hermano", asegura.

Con la misma naturalidad, Berlín habla de la sonada marcha de la que, hasta junio, era la presentadora del Hoy por Hoy en la emisora de Prisa. "Con Gemma Nierga la gestión ha sido muy compleja porque ambas partes se enfadaron", declara la locutora, que afirma que la situación "fue muy difícil" y que ella "estaba en medio". Pese a todo, la periodista no duda en analizar lo ocurrido con optimismo: "Ha sido duro, pero hemos salido todos reforzados".

¿Cómo hace para poder presentar el Hablar por Hablar en las madrugadas de la SER y el Saber Vivir en las mañanas de TVE?

Yo no soy madre, pero tengo compañeras y compañeros que tienen hijos y trabajan. Se manejan muy bien, duermen muy poco y hacen grandes esfuerzos. Y la verdad es que nadie les pregunta. Yo me acuerdo siempre de ellos. Si mis compañeros y compañeras pueden, yo también. Me fijo más en ellos porque creo que tienen más mérito que yo. Voy a dormir mis pocas horas, pero los periodistas hemos dormido muy poco siempre. 

¿Pero mantiene su mismo horario en la radio?

No, acabo una hora antes. Mi compañera Adriana Mourelos hace la última hora. Yo duermo unas horitas, y luego me voy a Televisión Española.

¿Cómo le llegó la oportunidad de presentar Saber Vivir?

Fue algo muy bonito. Yo vine a promocionar mi novela a Amigas y conocidas y me lo pasé muy bien, aprendí mucho de ellas y cuando salgo, me dice Inés Ballester: "He tenido un pálpito contigo. Este programa trae suerte y yo creo que nos vamos a ver más veces". Y yo le respondí que 'ojalá'. Pero no le di mayor importancia, porque en los últimos años he tenido muchas reuniones en otros despachos de otras cadenas y he tenido muchas palabras de interés. Pero este mundo nuestro está lleno de palabras, de ruido, y de mucha gente que te regala la oreja y al final... nada.  

¿Por qué no terminaron saliendo esos proyectos? 

He tenido esas reuniones con las que ni te atreves a soñar, con grandes nombres del mundo de la comunicación. Es como: Yo creo que si tuviera una cita con George Clooney le caería bien, pero de eso a que se vaya a vivir conmigo hay un trecho. (Ríe). Yo soy una profesional madura y entiendo que esa persona ha estado muy interesada en mí pero no le encajo en ningún sitio. Yo a veces miro la televisión y no encuentro mi hueco. ¡No lo encuentro en la sociedad y lo voy a encontrar en la tele! (Ríe). Sin embargo, en Saber vivir sí me veo porque soy muy activa y para mí el deporte es una forma de vida. 

¿Tenía muchos conocimientos sobre salud?

Es algo que llevo muy a rajatabla por mi condición porque trasnocho. Soy muy consciente del regalo que tengo, que es la salud, y estoy rodeada de gente a la que le falta. Soy consciente de ese patrimonio que me ha dado la vida. Amo el deporte desde pequeña, cuando me falta peso intento recuperarlo, estoy pendiente de lo que como y miro siempre por mi higiene mental. No sé si sé mucho, pero me interesa muchísimo. 

En el intento de TVE de rejuvenecer su audiencia, ¿cómo va a captar la atención de los jóvenes sin perder la de los mayores? 

Ese es el gran reto. El tema es interesantísimo y contamos con la veteranía y experiencia de este espacio. Creo que tiene que ser una cuestión de 'entre todos'. Poco a poco, recordar que no pasa nada, que se puede hablar de enfermedades sin ser pesados porque forma parte de la vida. Hay que mirar de frente a la enfermedad y es el reto, no de TVE, sino el de la sociedad en general. A veces vivimos una realidad paralela y hay cosas de las que no hablamos. 

¿Le preocuparán más las audiencias de televisión que las de la radio? 

La verdad es que no. Y prometo que soy sincera. Quiero coger este trabajo porque me gusta, entonces no voy a preocuparme por cosas que no me atañen. Quien tenga que mirar las audiencias que las mire, yo voy a intentar hacer un trabajo bueno y honesto. Y si no llego, no llego. Estoy súper agradecida a TVE por su apuesta. En la vida es muy importante que apuesten por ti como yo intento apostar por gente joven cuando puedo. Al final, el espectador es el que decidirá si le gusto o no le gusto. 

¿Y existe presión al ponerse al frente de un programa con tanta historia? 

No es presión la palabra, es responsabilidad. Porque la presión siempre tiene connotaciones negativas. La responsabilidad es buena porque me obliga a esforzarme. 

¿Cómo vivió la salida de Gemma Nierga de la SER? ¿No pensaron en usted como su sustituta? 

El Grupo Prisa siempre me ha tratado muy bien, siempre ha apostado por mí, y me ha dado muchos disgustos también. Como en todas las parejas. Lo importante es saber hablar y poder tener la capacidad de hablar, como yo la he tenido con mis directores para decirles que algo no me ha gustado o me ha dolido. Eso lo he podido hacer siempre y a mí siempre me han tenido en cuenta. Es verdad que tanto ellos, como yo, hemos tenido que gestionar diferentes cosas muy complicadas.

El año pasado prescindieron de Fernando Berlín, que es el periodista que más admiro y que, además, es mi hermano. Eso no es fácil, pero los dos somos profesionales y entendimos que eso era así. Con Gemma Nierga la gestión ha sido muy compleja porque ambas partes se enfadaron. Entiendo que hablaron mucho y que trataron de gestionarlo de una manera muy asertiva. Pero es muy difícil cuando te sientas con alguien con el que llevas 25 años, que has amado, que has cuidado, y que llegue un día en el que dices: 'hasta aquí'. Fue muy difícil por ambas partes y yo estaba en medio.

Y, tras el temporal, ¿qué reflexión saca de lo ocurrido?

Que ha sido duro, pero que hemos salido todos reforzados: Gemma está en la radio pública catalana y seguramente estará pronto en más sitios porque es una grandísima profesional; el Grupo Prisa ha encontrado un sustituto perfecto que es Toni Garrido y yo sigo con mi espacio de noche en el que me encuentro muy bien. 

Siempre ha estado un poco 'a la estela' de Gemma Nierga. A nivel personal, ¿cómo afrontó su salida?

Ha sido muy difícil. Yo nunca me he sentido a la estela de ella porque, como he hecho los veranos, cambias de equipo y de contenidos. Lo que sí he sentido siempre es que he tenido una gran suerte. Que yo me siente cada día en un sitio en el que vi sentado a Iñaki Gabilondo cuando yo tenía 21 años... me parece un milagro. ¿Quién ha sido el loco que me ha sentado aquí? Yo nunca he sentido que sustituía a nadie. 

¿En algún momento ha pensado en tirar la toalla?

Nunca me he planteado tirar la toalla porque esta profesión salpica. Yo llevo 20 años siendo periodista y no soy nadie para quejarme. Tengo tanta suerte que no me puedo quejar. En el caso de mi hermano, yo he visto crecer a ese profesional y sé que es un profesional inmenso que no necesita ninguna empresa. La salida de mi hermano de la radio la siento más por la SER que por mi hermano, porque él va a seguir trabajando. Eso sí, es mi hermano y algún traje cortamos... (Ríe). Nos tomamos una copa de vino y rajamos e imagínate lo que salió. (Ríe). 

A lo largo de todos estos en Hablar por hablar, ¿qué historia ha sido la que más le ha marcado?

Me conmueven las historias cercanas. O de repente, ese secuestro del Alakrana, que yo lo viví en primer persona porque la mujer de uno de los marineros se enteró oyendo Hablar por hablar de que su marido estaba retenido. Y ni el Gobierno ni el armador del barco le llamó para contárselo. Se enteró por la radio e imagínate lo que contó ahí.

comentariosicon-menu0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
arrow-comments