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Ana Torroja, en 'Viajando con Chester': "El momento que vivíamos nos puso en contacto con las drogas"

La cantante Ana Torroja fue invitada este domingo en el programa 'Viajando con Chester' de Cuatro, en el que fue entrevistada por la periodista Pepa Bueno.

"Intento cuidar mi imagen, me gusta verme bien, y no sólo físicamente, también me ayuda psicológicamente", comienza afirmando la excomponente de Mecano, antes de reconocer que es "como todos los artistas, insegura".

"Todo el mundo tiene teléfono y enseguida te suben una foto a las redes sociales. Yo me he comprado una lamparita de leds y cuando viene uno con la cámara la saco. Si no, luego ves fotos con luces horribles y que te sale la ojera", relata.

"Yo de pequeña decía que quería ser independiente y que quería tener mi dinero, y con 13-14 años empecé a cuidar niños y a hacer sustituciones en guarderías, me iba buscando la vida para no tener que pedir a nadie", explica.

"José [María Cano] aparece en mi vida a los 14, estaba con unas amigas y nos colamos en una fiesta. Entablamos conversación, entablamos amistad, íbamos a guateques y un día, cuando él tocaba la guitarra, me pidió que le hiciera los coros de una canción", comenta, explicando que "en su casa, la música estaba prohibida y ensayábamos en mi casa".

"Hay canciones que nunca me han llegado, que las he cantado pero no me apetecía cantar, como 'Bailando Salsa' o 'Una rosa es una rosa', pero hice el trabajo que tenía que hacer y fue un exitazo", asegura.

"El momento que se vivía nos puso en contacto con las drogas. Los años 80 fueron una explosión de todo y cuando uno está reprimido tanto es como cuando a un niño le prohíbes muchas cosas y quiere probarlas todas. Nosotros vivimos ese momento y probamos, no demasiadas cosas, ni mucho rato, porque a mí no me gusta depender de nada. Te dabas cuenta de que las drogas son peligrosas y pueden más que tú", comenta.

"Hace casi 30 años de la muerte de mi madre, pero el duelo lo hice hace seis. Yo no me pude despedir de ella. Cuando yo me separaba de mi hija tenía la angustia por no haberme podido despedir de mi madre. La echo de menos, pero ya estoy en paz", continúa.

"En la gira del 92 me quedo sin voz. En un concierto fui a cantar y no me salía la voz. Acabamos como pudimos y tuve que parar, pero no podíamos, porque había muchísimos conciertos contratados. Todo eso me iba machacando y al final se convierte en algo más de cabeza que físico. Al final me fui a Nueva York, huyendo de aquí y de todo lo que tenía que ver con la música", relata.

"La ruptura de Mecano fue un shock. Volvíamos a arrancar, nos estaban dando un premio a la trayectoria y de pronto José dijo que no quería seguir y nos quedamos a cuadros. No tenía ni idea de que José estaba pensando en tirar por otro lado. Fue una ducha de agua fría", expone.

"Durante muchos años la música fue buen medio de vida; ahora está muy complicado. Yo podría vivir de las rentas si no me hubieran inspeccionado, pero he sido muy hormiguita y tengo mis inversiones. He sido muy trabajadora, pero luego llegan y te dan", comenta.

"Yo viví diez años en Londres, fijo ahí mi residencia. Yo no he evadido nada, aunque ellos piensan que sí y he pagado con creces. Ellos piensan que las sociedades no sirven. Estoy de acuerdo con que hay que pagar impuestos, pero yo los pagaba en Inglaterra porque vivía allí y luego en Nueva York", agrega.

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