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Miguel Bosé: "Cuando nacen los hijos se te van los temores y empiezan los miedos"

  • Dijo en 'El hormiguero' que le desaparecen los calzoncillos en los hoteles
Miguel Bosé fue pasto de las redes sociales a causa de su aspecto con algunos kilos de más.

Mientras Miguel Bosé le decía a Pablo Motos cosas como "Pienso vivir hasta los 103 años", las redes sociales le convirtieron en trending topic a causa de su aspecto: el Amante Bandido presentaba un físico más bien pasado de kilos y no se hicieron esperar los comentarios del tipo "Miguel Bosé era nuestro David Bowie pero ahora es el de la tienda de cómics de Los Simpson", en alusión al obeso personaje de la serie de Matt Groening. Ajeno a todo, Miguel habló de sus hijos, de sus calzoncillos o de su costumbre de maquillarse y ponerse faldas.

Ajeno al movimiento -a favor y en contra- que su gordura estaba provocando, Miguel no defraudó a la audiencia de El hormiguero y fue generoso en titulares. "En los hoteles los calzoncillos desaparecen, es cierto, fetichistas. No sé si se los quedan sucios o lavados", decía, a propósito de las anécdotas que vive en sus giras. "Se extravían, seguro que Pablo Alborán, que ahora es el que más pita, los lleva desechables", bromeó el hijo de Luis Miguel Dominguín y Lucía Bosé.

El célebre intérprete habló de su paternidad: "A los hijos no hay que mentirles nunca, hay que saber cómo decir las cosas, en qué momento decirles, pero no mentirles nunca" y aludió de algún modo al hecho de que se esté haciendo mayor: "Hace cuatro años que no me pongo un neopreno y que me agarro a la barandilla de la escalera cada vez que bajo las escaleras", confesó.

A propósito de sus pequeños y del cambio de vida que le ha supuesto ejercer de papá de cuatro criaturas, Bosé desveló: "Vivo cagado de miedo, porque cuando nacen los hijos se te van los temores pero te llegan los miedos, porque dices: ¿y si los dejo solos?".

El cantante reveló que ha fijado su residencia en Panamá "por una cuestión de calidad familiar. Porque estos últimos años lo pasé fatal, veía a mis hijos poco, y se me partía el corazón. Ahora estando viviendo allí tengo la posibilidad de viajar en el mismo horario tres o cuatro máximo cinco horas al lugar más lejano", dijo.

"He ganado en movilidad profesional y en calidad familiar, los niños acaban de cumplir cuatro años los mayores, y el tiempo va que vuela", continuó hablando en alusión a sus pequeños", a loq ue calificó así: "Son cuatro machos alfa, son dominantes y ninguno quiere ceder".

Miguel reconoció que es un padre esctricto en algunos momentos. "Hay cosas sagradas, para mí la mesa es sagrada, todos trabajamos para comer, una persona que no sabe estar en la mesa, no respeta la comida, y las formas de la convivencia en una comida, hay algo que está fallando. Un niño tiene que aprender que papá está trabajando para eso y que eso es lo que para lo que se va y vuelve, y que tiene que ser respetado, después hará lo que le dé la gana. Ese es el primer valor que existe porque sino, no sabe aprender los valores, así me enseñaron a mí. Y soy una persona de bien, ¿no?", dijo. Y aconsejó ser sincero con los niños: "A los hijos no hay que mentirles nunca, hay que saber cómo decir las cosas, en qué momento decirles, pero no mentirles nunca".

Sobre su costumbre de maquillarse (apreció con los ojos pintados), dijo que "a las chicas les da un morbo que se cagan vernos a los chicos con los ojos pintados, ¿o no? Gusta muchísimo y aparte de que nos sienta muy bien, como nos sientan bien las faldas porque nos airean? y la joyas porque eran nuestras antes que vuestras. Las joyas, el maquillaje y las faldas las llevaban los hombres. ¿Qué crees que nos hicieron para que les diésemos las faldas, el maquillaje y las joyas?", se preguntaba en el plató.

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