Jon Sistiaga: "Los medios se recrean en el coronavirus; dedican mucho tiempo a no contar nada distinto"

8:57 - 17/09/2020
  • ECOTEUVE.ES habla con el periodista, que estrena reportaje en #0 (Movistar+)

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Jon Sistiaga vuelve esta noche a la televisión con Miedo, dos reportajes -hoy el primero y el próximo jueves el segundo- que ha preparado para #0, de Movistar+, a raíz de todo lo vivido en España durante el confinamiento por el coronavirus. Sanitarios, forenses, trabajadores de servicios esenciales y enfermos hablan con el periodista sobre sus sensaciones en los días más duros de la pandemia.

"El miedo ha sido mi compañero de viaje durante gran parte de mi carrera", explica el periodista a ECOTEUVE.ES, "pero durante el confinamiento no lo sentí". "Sí me preocupó lo que el miedo estaba produciendo a mi alrededor", comenta.

Jon Sistiaga también opina sobre la forma en que los medios de comunicación han abordado una crisis sanitaria sin precedentes. "El coronavirus no se ha tratado bien", considera. "El miedo ha atenazado a los medios y eso ha hecho que todos pensaran que solo había que hablar de eso", considera. A su juicio, el coronavirus merece ser abordado en profundidad pero cree que se le dedica mucho tiempo sin que se aporten cosas nuevas.

Usted ha vivido situaciones duras en otros contextos y países. ¿Pasó miedo durante el confinamiento?

No he sentido miedo durante el confinamiento, también es verdad que quizás estoy demasiado acostumbrado a convivir con el miedo. El miedo ha sido un compañero de viaje durante gran parte de mi carrera en guerras, conflictos, catástrofes naturales, desastres ecológicos. Es un viejo conocido para mí. Por lo tanto, encerrarme durante cincuenta días con mis hijos, cocinar sano, ver Movistar y Netflix y hacer Zoom con unos Gintonics con mis colegas a mí no me ha dado sensación de miedo.

Pero lo que estaba produciendo el miedo en otros colegas a mi alrededor sí que me dejaba preocupado. El miedo tiene muchos campos semánticos, algunos lo han vivido como el temor a lo que pudiera ocurrir, como un horror sistémico de lo que estaba ocurriendo fuera, un pavor a asomarte al balcón, un pánico a que te toque alguien, la incertidumbre de si te quedas sin trabajo. El miedo ha sido la palabra de la pandemia.

¿En qué ha sido más protector con sus hijos y concretamente con su hija, que superó hace meses una enfermedad?

He hecho lo mismo que cualquiera que tenía hijos en casa, es decir, procurar salir lo mínimo y cuando salías a hacer la compra, dejar los zapatos fuera, lavarte bien, ducharte… no había más precauciones que tomar porque estábamos metidos en casa.

¿Lo peor de esta pandemia ha sido la incertidumbre?

El miedo creo que es una reacción que, como sociedad, hemos tenido a esa escasa tolerancia a la incertidumbre. Nos hemos sentido tan vulnerables en qué va a pasar o qué va a ser. Para unos ha sido un miedo apocalíptico, para otros un miedo existencial ¡porque nos podemos ir a la mierda como sociedad! Ha habido miedo a quedarse solo, a que no te despidan ni tengas una mano que te diga adiós, a quedarte sin trabajo, el miedo a quedarte si papel higiénico, el miedo que a quien estés enterrando sea realmente tu familiar porque realmente no has visto nada. Esa incertidumbre tiene muchos significados, para cada uno de nosotros tiene uno.

¿Será un tema tabú en unos años el coronavirus?

No es un tema tabú porque nos ha afectado a todos, lo que sí nos ha convertido en tabú a las personas. Es un tabú que estemos cerca. Convertimos en tabús a nuestras abuelas o nuestros padres porque pueden ser riesgos. Se pueden crear incluso clases biológicas, el que lo ha pasado -que puede ir tranquilamente a trabajar y abrazarte- y el que no, y a ese ni lo mires.

Yo no creo que vaya a convertirse en un tema tabú pero habrá que racionalizar su expresión, cómo lo contamos. No es razonable que los medios de comunicación hayan dedicado el 98% de su espacio a hablar de coronavirus. Es cierto que no había más de qué hablar, pero no hemos hecho el esfuerzo de hacer otros temas y hemos dejado que la información sobre el Covid-19 nos comiera generando una sensación de que ahí fuera había un Apocalipsis Mundial Zoombie con Brad Pitt matando zombies por las calles. Y no era así.

¿Los medios han tenido miedo a la hora de mostrar la realidad del coronavirus de otra forma?

Los medios no han tenido miedo, lo que no han tenido es la sapiencia de cómo tratarlo. No se trata de buenos medios o malos, es que todos estábamos con miedo. El director de un periódico o la presentadora de un espacio de tertulia tenía que volver por la noche a casa también y dejar los zapatos fuera, ducharse, cambiarse, decirle a sus hijos que no la abrazaran por si acaso. El miedo ha atenazado a los medios y eso ha hecho que todos pensaran que sólo había que hablar de eso. Cuando conectas diez veces con diez sitios donde se cuenta lo mismo, no estás contando nada diferente. Era lo mismo, pero en na calle diferente. Y ahora vuelve a suceder. Conectar con dos hospitales o con dos pueblos confinados y dicen lo mismo. Pero ya has rellenado 15 minutos de informativo. Nos recreamos en las informaciones.

Entonces, el coronavirus sí que es un tema tabú, porque se habla mucho pero no se dice nada...

Es una vuelta de tuerca. Sí.

Nadie se atreve a aportar cosas nuevas.

Es un tema importante que hay que contar. Pero no medimos hasta cuánto hay que contar. ¿Cuántas personas hay que entrevistar que digan lo mismo? ¿Es necesario dedicar 20 minutos a lo mismo?

Hace unas semanas, un médico entró en TVE dando un punto de vista distinto a la línea del programa. Fue llamativo cómo chocaba su exposición con lo que la presentadora planteaba...

No lo vi, pero eso pasa a menudo, que los presentadores o los editores tienen una idea preconcebida de lo que se quiere contar. Tenemos que aprender. Al principio todos nos acusaron de tremendismo porque los periodistas salían con mascarilla, luego que si el enviado de TVE... Y hemos pasado a, de repente, a hablar de lo mismo. Debimos avisar antes, no hablar de coronavirus el 98% de informativo desde el 14 de marzo. Es un tema que no se sigue tratando bien. 

Este verano las cifras de contagios han subido pero el miedo en la calle ha bajado. ¿Estamos perdiendo el miedo?

Sí, se está perdiendo el miedo al miedo. Ahí hay otro debate, el hecho de si se deberían haber sacado más imágenes de muertos o ataúdes para concienciar. Pero no las ha habido en otros países europeos.

Yo nunca he tenido la necesidad de ver muertos, pero entiendo que otros periodistas piensen que sí se debieron hacer buenas fotos que retrataran más la situación. Y mira que yo he retratado muchos muertos y muchos conflictos donde mi labor es ser notario de los asesinatos y muertes inútiles, fosas comunes, muertes enterrados y negados, fusilamientos, porque si no, no iban a pasar a la historia ni a ser contados. Pero aquí los contábamos todos. Los que tenían PCR, claro...

¿Esto nos va a cambiar?

Decían que esto nos haría mejores, pero yo creo que vamos a seguir cargándonos el planeta y buscando el ocio rápido instantáneo. Algo nos quedará. Otras pandemias irresueltas, como el SIDA, que ha generado 20 millones de muertos -y los sigue generando en África-, pues nos dejó algo, el condón. ¿Qué dejará ésta? No sé si dejará las mascarillas o dejará la conciencia de que no se debe de minusvalorar un nuevo virus que vuelva a salir de un mercado chino o de un río congoleño.

Arsuaga habla de algo importante, que gracias a esto se ha buscado una nueva religión, que es la ciencia. Hasta ahora, los científicos habían sido dados de lado en los últimos años con las crisis y ahora parece que volvemos a confiar en ellos. Arsuaga dice que no tengamos la religión de la ciencia porque ellos no solucionan los problemas. La ciencia no nos va a salvar de todo. ¿Qué quedará? Que igual viene una cosa nueva jodida e igual hay que meterse en casa otra vez. Y quedará la generación soplillo con estas mascarillas (Risas).

¿El fenómeno negacionista es el próximo miedo que tenemos que tener ante la pandemia?

El negacionismo es un movimiento que ha existido toda la vida y en todas las sociedades, aunque en los últimos años está mejor armado. Lo que no se puede hacer con un negacionista es tratarlo desde la soberbia, de 'no tienes ni puta idea' o de la condescendencia o la ironía y la risa. No funciona. Lo que hay que hacer es que te diga su propia teoría y es ahí donde les das, porque no las tienen. Su teoría solo es negar lo que hay.



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