Ferreras pregunta a una científica por lo preocupante del rebrote en Lleida del 1 al 10 y contesta "10"

15:10 - 11/07/2020
  • El debate de 'Al rojo vivo' vuelve a centrarse en el SARS-CoV-2 y la segunda oleada

Más noticias sobre:

Helena Legido-Quigley, experta en sistemas de salud y profesora de la Universidad Nacional de Singapur, así como de la Escuela de Medicina e Higiene Tropical de Londres, reconoció ante Antonio García Ferreras en Al rojo vivo (La Sexta) la gravedad real de los rebrotes en España, en concreto, el de la zona de Lleida, al que la investigadora le otorga, en una escala del 1 al 10, el nivel máximo y asegura que la situación es "peor que en Singapur, que ya es decir".

La doctora no ha ocultado en ningún momento de la entrevista su inquietud por la situación en Lleida.

Lea también: La viróloga del CSIC Margarita del Val deja bien claro en TVE qué son los que no llevan mascarilla

Preguntada así por el presentador Ferreras por su nivel de preocupación del cero al 10, éstas han sido sus alarmantes declaraciones que deberían poner en sobreaviso: "A nivel español, un 8. Si nos centramos en Lleida, un diez. Creo que lo que está pasando es una crisis sanitaria y social".

"Un 10", el máximo, de preocupación

Legido-Quigley, que ha asegurado que el nivel de alarma es "de 10", el máximo, en Lleida, aseguró que lo que sucede en dicha región catalana "era previsible" porque ya se ha vivido una situación similar en Singapur, contexto que ella conoce muy bien por su labor docente e investigadora.

"Lleida, peor que Singapur"

La experta corroboró que en Singapur hubo una crisis sanitaria con "inmigrantes y temporeros", todo un paralelismo con la situación que vive esta gente en algunas zonas de España, con hacinamientos e insalubridad. "Pero la situación es incluso peor, que ya es decir, que en Singapur", ha asegurado la doctora Legido en directo.

El principal problema, los temporeros hacinados

La doctora cree que el principal problema a tratar son las condiciones de los inmigrantes, y ha puesto el ejemplo de lo que se ha hecho en el país del sudeste asiático.

Legido-Quigley asegura que allí, donde cuentan con unos 300.000 inmigrantes aproximadamente, se han realizado "test agresivos", es decir, "PCR, test serológicos y más de una vez a cada uno". Además, cree que es importante "darles un acomodo adecuado" a los inmigrantes porque, ha recordado, "en algunos casos, están confinados y viviendo 20 en una habitación con un solo baño, cuando no están en la calle, como algunos en Lleida". 

Lea también: "Barra libre, cementerio abierto": la dura advertencia del profesor Figueras del CSIC ante playas, piscinas y vacaciones en general 

La doctora ha asegurado que el Gobierno de Singapur "se ha comprometido a dar mejores viviendas y mejores contratos" a esos inmigrantes.

"Integrarlos en la sociedad y no criminalizarles, porque si no están siguiendo el rastreo en muchos casos, es por miedo a las autoridades", aseveró la científica en el programa. 

Sanitarios trabajando 18 horas/día

La experta declaró que consideraba que las comunidades autónomas están haciendo un gran "esfuerzo" por "mejorar sus capacidades estratégicas" contratando a más gente y "son capaces de controlar los brotes pequeños". Pero cree que es necesario contratar a más personal porque hay sanitarios que "están trabajando 18 horas".

Se necesita contratar a 2.000 más por el nuevo brote

Además, se atrevió a lanzarse y dar cifras estimadas de contrataciones que deberían hacerse en la Sanidad para no colapsarla: "Se debería de contratar más de 2.000. A veces, se dice que no hace falta, pero hay que estar a la espera y preparados para cuando llegue el brote". 

Mascarilla obligatoria: buena medida

La doctora opinó sobre la obligatoriedad de la mascarilla en zonas como Cataluña o Extremadura: "En Singapur siempre llevamos mascarilla, y hay menos infecciones y menos muertos. Tenemos que concienciar de que la evidencia existe. Un estudio en Alemania dice que cuando las mascarillas se hacen obligatorias, las infecciones bajan un 50%. Que la población tenga claro que funcionan. Son pesadas, a nadie nos gustan, pero tenemos que llevarlas por nosotros, y para no contagiar al resto de las personas. Son muy útiles. Va a venir muy bien que se hagan obligatorias", puntualizó la profesora universitaria.




Informalia





Comentarios 0

Deja tu comentario

Comenta las noticias de elEconomista.es como usuario genérico o utiliza tus cuentas de Facebook o Google+ para garantizar la identidad de tus comentarios:

Usuario
Facebook
Google+
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarias y las mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.