Pillada a Belén Esteban en 'La última cena': "Tráeme un montado, hoy no ceno. ¿Se me ha oído?"

10:22 - 6/06/2020
  • El primer plato no le gustó nada, se levantó y se marchó corriendo

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Belén Esteban recibió en un tupper el primer plato de La última cena de María Patiño y Chelo García-Cortés. "¿Esta es mi cena?", decía, sorprendida, viendo la escasa cantidad de macarrones que había. Unos macarrones, recordemos, que María Patiño amasó apoyando la axila, error que hasta Jorge Javier le recriminó con un sonoro "es una guarrada, van a tener olor a sobaco".

Belén Esteban se puso a describir los platos como si estuviera viendo ante ella un bodegón en un museo: "Estoy viendo una hoja… un poco de queso rallado…". Luego preguntó, dubitativa: "¿Esto queréis que me lo coma?", una pregunta que demostraba el aspecto que percibía la de San Blas en la cena que prepararon sus compañeras.

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A pesar de la desconfianza y el aspecto, Belén se lanzó a comerse la cena, con unas caras que eran todo un poema, y es que el menú no le gustaba ni un pelo a la de Paracuellos.

Todos los colaboradores se estaban riendo a carcajada limpia con la expresividad y gestualidad de la princesa del pueblo.

Espantada y abandono

Pero el momento álgido fue cuando la colaboradora, que no aguantaba más, se levantó de la mesa y salió corriendo de la habitación: "¡Ya, todo bien!", dijo al volver.

Belén Esteban volvió a probar el plato y lo describió así: "La esencia es buena; la pasta está dura, dura, dura".

Luego volvieron a plató, pero Jorge Javier Vázquez conectó por sorpresa y en directo con la casa de Belén Esteban.

Pillada por la cámara sin que se entere

La colaboradora estaba sin los cascos y hablando por teléfono, sin enterarse de que el programa había vuelto a conectar con ella: "Cuando vengas a casa, tráeme un montadito de calamares, porque hoy no ceno", le decía a su marido, Miguel.

Cuando colgó, Jorge le pidió explicaciones: "Te han pinchado la llamada", le dijo, divertido.

"¿Qué llamada?", esquivaba Belén Esteban el tema. Luego, visiblemente avergonzada, preguntó: "¿Se me ha oído?"

Aunque sorprendida, acabó confesando la verdad: "He llamado a mi marido. ¿Se ha visto lo que he dicho? He dicho que me traigan un montado de calamares, porque tengo hambre y no he cenado".




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