Francine Gálvez: "Confianza ciega' tenía gente inocente; en 'La isla de las tentaciones' parecían gogós de discoteca"

9:15 - 4/06/2020 | 09:15 - 2/06/20
  • ECOTEUVE.ES entrevista a la presentadora del mítico reality que resucita en Amazon

  • "Apenas vi 'La isla de las tentaciones', no me sentía cómoda", reconoce

  • "Confianza Ciega' no continuó en Antena 3 porque se autocensuraron, me consta que hubo quejas"

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Tras hacerse con los derechos de Tienes un minuto, dating exprés que presentó Luján Argüelles en Cuatro, Amazon Prime Video ha hecho lo propio con un reality que llegó a levantar pasiones a comienzos de siglo entre los espectadores de la pequeña pantalla. Desde este jueves 4 de junio, la plataforma ofrece a sus usuarios la primera y única edición de Confianza Ciega, mítico programa que condujo Francine Gálvez en Antena 3.

"Me parece increíble que ocurra esto 20 años después. Esto es como ser un Channel o un Versace que coge Jennifer López dos décadas después, se lo pone, y le queda que te mueres", comenta la presentadora en palabras a ECOTEUVE.ES antes de desvelar algunos secretos del icónico formato de Zeppelin TV que ha servido como precursor de La isla de las tentaciones. 

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¿Siguió Francine Gálvez el reality presentado por Mónica Naranjo? ¿Le hubiera gustado ser la maestra de ceremonias del programa? "Apenas lo vi, no me sentía cómoda", reconoce la periodista, que en los últimos años ha reducido sus apariciones en pantalla, aunque ha mantenido colaboraciones puntuales en algunas tertulias televisivas. 

"¡No me han ofrecido nada! Pero nada de nada de nada", reconoce, sincera, entre risas. "Creo que he sido un poco castigada, porque el hecho de ir y volver no está bien visto en televisión. Si una cadena apuesta por ti, y yo lo entiendo, tienes que estar a tope con ella, tienes que tener ese compromiso para que la cadena saque esa rentabilidad de apostar por ti". 

¿Qué le parece que Confianza Ciega vuelva a tener una tercera vida gracias a Amazon?

Me parece increíble que ocurra esto 20 años después. Esto es como ser un Channel o un Versace que coge Jennifer López dos décadas después, se lo pone, y le queda que te mueres. Es un pedazo de regalo que la gente siga interesada por un formato que se hizo hace tantísimo tiempo y que siga en la memoria colectiva de los españoles. Yo no me imaginaba, cuando me propusieron este trabajo, que esto fuera a suceder.

¿Cómo recuerda su trabajo al frente del reality?

Tengo que reconocer que ahora lo miro y, cuando lo comparo con La isla de las tentaciones de Telecinco, pienso: Qué inocentes y qué buenos éramos. En el año 2000, los realities apenas estaban empezando y cuando me hicieron esa propuesta, me pareció que era una gran oportunidad ver cómo se hacían por dentro. Cuando lo hicimos, tuvimos que lidiar con los 'seductores' para que no se propasasen y no hiriéramos la sensibilidad de Nube. Hacíamos como de papás de los concursantes. Igualito que ahora (Risas). Éramos inocentes y no queríamos cruzar la raya. Había una barrera que intentábamos que no se cruzara. 

Es que algunos de ellos eran muy jóvenes...

Sí, algunos eran muy jóvenes, aunque había de todas las edades. Hubo una pareja que abandonó a los dos días y que eran mayores. Yo tuve la oportunidad de conocer al creador del formato y le pregunté: '¿Cómo se te ha ocurrido hacerle esta putada a la gente?' Me contestó: 'A mí lo que me alucina es que haya gente que se atreva a venir'. Luego se demostró que hay gente como Carolina, la de 'Jo, Nube tía', que no dudó y su pareja tampoco. Si el que te gusta es tu pareja, no dudas. 

¿A qué concursantes recuerda con más cariño?

La verdad es que la pareja de Nube y Rafa. Eran tan jóvenes... Él tenía 21 añitos y ella 19. Eran unos chavalitos andaluces que acababan de empezar a conocer el amor y ya vivían juntos y todo. Con esa edad, vivir ya juntos, imagínate las historias que podían tener detrás. Habían tenido rupturas y vueltas antes y, realmente, ellos se sintieron ilusionados de los seductores en el programa. Eso hace que con esa inocencia y esa belleza que nos regalaron, sean mis favoritos. Aunque yo los recuerdo a todos con muchísimo cariño. 

¿Ha vuelto a tener contacto con ellos?

No, casualmente coincidí con Israel por un trabajo, porque él se dedica a hacer páginas webs y nos vimos. Pero no hemos retomado el contacto con ninguno. 

Hace poco, se conoció la muerte de Alba Greco, una de las seductoras del programa. ¿Cómo recibió esta noticia? ¿La conocía?

¡No lo sabía! No me enteré y no me acuerdo mucho de ella ahora. Pobre...

¿Por qué, a pesar de su éxito, Confianza Ciega solo tuvo una edición en Antena 3?

Recuerdo que en esa época la línea editorial de Antena 3, como sucede hoy en día, era de una manera muy determinada. A pesar del éxito, creo que se asustaron y se autocensuraron por ciertas cosas que se veían en el programa. Me consta que hubo quejas. Pero lo entiendo y lo respeto. Sé que un programa así no se vería nunca en un canal como 13TV. Pues en aquella época Antena 3 se parecía más en la línea editorial a 13TV que lo que es ahora. 

¿Cree que este resurgir en Amazon se debe al éxito de La Isla de las Tentaciones?

Entiendo que sí, claro. Lógicamente ha sido una forma muy bonita de volver. A mí me sorprendió mucho que Telecinco lo recuperara y de alguna manera me sentí homenajeada. Era el regreso del formato 20 años después y la verdad es que toda la prensa recogió Confianza Ciega como ese primer referente. Me pareció bonito y me pareció sorprendente que lo rescatara la cadena de la competencia. Me alegro de que haya funcionado y ojalá podamos hacer una nueva versión. Pero sí que habría que buscar a esa gente con la inocencia de la que hablaba. Imagino que es un reto mayúsculo.

¿Siguió La Isla de las Tentaciones

Apenas. Había algo que no... Lo intenté, pero ya solo con las promos había algo con lo que no me sentía cómoda y no me apetecía.

¿Lo veía impostado?

Claro. Mujeres y hombres y viceversa lleva muchos años en la televisión y hacer eso llevándolos a una isla... es como que me da igual. Para mí era más de lo mismo. La mecánica es la misma, pero creo que en nuestro formato había un casting de gente inocente, que estaba jugando de verdad. Suena ridículo ya decir que aquello era un experimento social, pero yo aprendí muchísimo. El perfil de la gente que ha entrado ahora me interesaba menos. Los veía a todos como gogós de discoteca, mientras que en Confianza Ciega era gente anónima más transversal. 

Está claro que hoy en día la gente está más resabiada con la televisión...

Eso es, eso es. A mí me gusta la inocencia. Por eso creo que la vuelta de Operación Triunfo funcionó con éxito por eso mismo. Se encontró a gente muy natural y el programa mostraba de forma muy natural y espontánea cómo se comportaban. Para mí eso es la telerrealidad. En esto parece que la gente ya sabe a lo que va. Estilo Sálvame, que ya está todo prediseñado y ya sabes lo que va a pasar.

Sandra Barneda sustituirá a Mónica en la segunda edición de La Isla de las Tentaciones. Si se lo hubieran propuesto, ¿hubiese aceptado presentarlo?

Pues la verdad es que son cosas que nunca sabes. Me encantaría por un lado, pero por otro, sé lo que significa presentar un formato de estas características. Tengo que reconocer que yo ya estoy en otra película. Mi mundo ahora es el de la producción. Pero a saber... Yo nunca me hubiera imaginado, cuando estaba en informativos, que acabaría haciendo un reality. Y lo hice. Para qué voy a decir nada porque no lo sé. El día que me lo propongan ya veré cómo respiro. Siempre que he dicho que no haría algo, me lo han ofrecido y lo he hecho. Así que mejor me callo porque quedo fatal (Risas). Una vez me sacaron unas declaraciones mías en las que decía que "nunca me arrastraría como un gusano para entrar en el mundo del corazón". ¿Eso lo dije yo? Pues donde dije 'digo', digo 'diego'. (Risas).  

La vida da muchas vueltas al final...

Sí y luego te das cuenta de que son ataques de soberbia. Cuando hablas así, te crees que hay unos formatos mejores que otros. Yo ahí entendí que no se puede hablar de telebasura porque es mentira. Hay muchísima gente a la que le haces un mayor bien con la televisión de entretenimiento que con el telediario. Yo, al ser periodista, creía que el telediario era lo más y al final, resulta que el sentido social de la televisión no está tanto donde yo creía. Está en el que le puedas sacar una sonrisa o quitar de una preocupación a la gente que está en su casa sola, enferma o pasándolo mal.

Eso es algo que se ha puesto de manifiesto durante esta cuarentena por la crisis del coronavirus...

Claro. Ha sido una saturación de coronavirus que yo había momentos que tenía que apagar la tele porque me iba a dar un síncope. 

Hablando de su salto a la prensa del corazón. ¿Hay algún formato que se haya arrepentido presentar?

En absoluto. Al revés, estoy agradecidísima. Siempre bromeo de que en realidad la vida me ha tratado a capricho. Me ha permitido hacer siempre lo que he querido. Todo lo hice con plena conciencia. Lo primero que hice de corazón fue con mi amigo Víctor Sandoval. Imagínate que viene tu jefe y te dice que vas a trabajar la mitad, vas a ganar el doble y trabajar con tu amigo. ¿Tú qué dices? (Risas) Me lo pasé bomba y ahí aprendí todo lo que no te cuenta nadie, ni Julia Otero, ni estos comunicadores que... 

Digo Julia Otero porque en una entrevista me dijo: '¿Tú por qué te cambiaste al corazón? ¿Por dinero verdad?'. Y le dije: 'Pues sí, pero al final me di cuenta de que ese cambio era más importante que lo que hacía antes. Me di cuenta cuando llamó la directora de enfermeras del hospital de La Paz para darnos las gracias porque a la gente, cuando estaba el programa, no le dolía el cuerpo. Me di cuenta cuando mi madre me dijo que su vecina del cuarto, que se quedó tetrapléjica, le contó que la primera vez que se rió tras su accidente, fue cuando vio a Víctor Sandoval arrancándole la cabeza a una muñeca'. ¿Tú sabes eso lo que significa? Te cambia el chip. Cuando entras en el periodismo, lo haces con unos valores que luego te das cuenta de que son mentira. Igual valen muchísimo más un Kiko o una Belén Esteban, porque está afectando a la vida de las personas en ese momento de verdad. Para mí eso fue una lección de humildad.

Durante los últimos años, la hemos visto más en su faceta como colaboradora. ¿No le han llegado ofertas para presentar algún programa?

Tengo que ser sincera. ¡No me han ofrecido nada! Pero nada de nada de nada (Risas). También te digo, que yo no tengo ni representante, ni mánager, ni nada. Me dedico a trabajar. Yo creo que a veces algunos piensan: 'No se lo voy a proponer porque no lo va a hacer, está en otra onda'. Yo de repente estoy en La 2 haciendo un programa de voluntariado y al año siguiente me voy a hacer el Tomate a Telecinco. Creo que he sido un poco castigada, porque el ir y volver no está bien visto. Si una cadena apuesta por ti, y yo lo entiendo, tienes que estar a tope con ella, tienes que tener ese compromiso para que la cadena saque esa rentabilidad de apostar por ti. 

¿Qué formato le gustaría presentar en caso de volver a esta faceta?

Tengo dos grandes envidias, que son sanas, porque me encantan esos dos programas, me tienen completamente enamorada. Por un lado, el de Bertín Osborne, Mi casa es la tuya. Me parece maravillosa la sencillez, la música, la estética, la cercanía... ¡Bravo por Pablo [Carrasco, creador del programa]! Me quito el sombrero y le hago la ola. Por otro, Jordi Évole, tanto en Salvados como en el nuevo. Es él. Da igual lo que haga, que le pone ese toque de profundidad al contenido y con esa factura estética que salgo maravillada. Son dos caramelos. Como verás, soy vaga, porque ninguno de esos es un programa diario. Sé lo que es el diario y desgasta mucho, solo puedes tener vida para el trabajo y yo no sé si con la edad que tengo, podría vivir sólo para mi trabajo. 




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