Caza al hombre y edificios sellados con sospechosos: Iker Jiménez desvela la verdad sobre "la peste de Wuhan"

23/05/2020 - 9:11
  • El periodista Pablo M. Díez fue el colaborador del último 'Milenio Live'

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Iker Jiménez, en ausencia de Carmen Porter por la reciente y dolorosa pérdida de su perro Merlín, contó en Milenio Live con la colaboración del veterano periodista Pablo M. Díez, desde 2005, corresponsal del diario ABC en Asia, quien relató de primera mano cómo se ha vivido en Wuhan y Hubei provincia, la zona 0 del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, ese cambio de vida, más propio de una novela distópica de ciencia ficción con tintes apocalípticos.

En el programa, muy duro, se desvelaron auténticas barbaridades perpetradas por la gente, víctima del terror ante un virus desconocido que recordaba al SARS-CoV-1, pero que ha producido, al final, muchas más muertes y a un nivel más global que esa otra afección respiratoria también proveniente de Asia.

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"La ciudad que detuvo al planeta, Wuhan: este programa es sobre las postales o visiones desde Wuhan, una ciudad detenida en el tiempo, en los 20 días de crónicas recuperaba cierta normalidad, sólo cierta, y puede ser la postal de nuestro propio futuro, pasan cosas que se replican después, 2 meses después, en el resto de los continentes, la gente vuelve embozada (por las mascarillas) a sus actividades, como fantasmas del siglo XXI, como en una secuela de película postapocalíptica", comenzaba el periodista vasco presentando el tema del espacio.

"Aquí nació la peste de Wuhan"

A continuación, mostraba unas imágenes de Wuhan, génesis y epicentro de la pandemia, llenas de una espesa y grisácea niebla envolvente, estremecedora: "Aquí, oficialmente, nació la peste de Wuhan. Es difícil, pero apasionante, el periodismo es lo nuestro, nos llama. Vamos a contar la experiencia onírica y periodística del corresponsal de ABC en Asia, sus crónicas ponen la carne de gallina, vamos a ver cuáles son sus diapositivas mentales, de que tenía miedo, qué no olvidará, de la ciudad sitiada, las barbaridades vividas y no contadas, un caleidoscopio de lo que estamos viviendo", advertía Íker Jiménez sobre las revelaciones que haría el periodista corresponsal.

Además, el presentador de Cuarto Milenio y La estirpe de los libres dejaba en el aire, con una referencia velada, un amago de quizá dejar en reposo durante un tiempo la información sobre el SARS-CoV-2 para tratar más temas en Milenio Live, o al menos así se pudo entender: "Quiero poner punto y final o seguido a todos estos meses en los que uno ha vivido ciertas vidas, quizá he envejecido prematuramente, no me encuentro infeliz, estar vivo es una oportunidad increíble que muchos otros no tienen hoy", dijo en referencia a aquellos que ya no están.

Información ocultada, estallido y barbaridades

Íker Jiménez introdujo al corresponsal Pablo M. Díez resaltando los relatos de sus crónicas: "Silenciando médicos para ocultar la pandemia, para que la economía no se viera dañada, las autoridades chinas tardaron en reconocer que se contagiaba entre humanos. Se habla de que el primer caso pudo ser el 17 de noviembre, y aún así, se permitió un banquete de 40.000 personas en vísperas del año nuevo lunar, sin mascarillas, riéndose por que confiaban en su Gobierno, la epidemia estalló como una bomba biológica. Sobrevivimos gracias a los repartidores de comida a domicilio en China, hubo abusos y barbaridades, como sellar las puertas de sospechosos, enfermos, una caza humana contra habitantes".

"Occidente y los medios contemplaban en lugar de alertar"

Pablo M. Díez echó la vista atrás y analizó la gestión y sus fugas de seguridad: "Occidente contemplaba la tragedia como un apocalipsis zombi. En lugar de alertar, quitaban importancia, diciendo que la gripe mataba más, los medios seguían una línea editorial de no alarma social para no dañar economía. Lo mismo que había ocurrido en China, se repetía en resto del mundo, una ceguera generalizada, una falsa sensación seguridad".

"Tuve miedo, pero los periodistas tenemos que ir"

El experto periodista continuaba con sus vivencias con la pandemia, sufridas en sus propias carnes, y daba un retrato de la ciudad asolada por el virus y de cómo el olfato periodístico debe vencer al miedo a las catástrofes para poder contar a la gente qué pasa en el mundo: "Es una ciudad envuelta en la niebla; con puentes majestuosos sobre el Yangtsé, como el Golden Gate; rascacielos futuristas, que me recuerdan al edificio de Blade Runner; espectacular, te sientes en ese momento, en ese lugar, en una ciudad que nos ha cambiado el mundo y la vida, la imagen de la niebla que siempre envuelve a esa ciudad. A Wuhan, llegué el 1 de abril, fue una misión cumplida, intenté ir el 23 de enero, pero se cerró por sorpresa la ciudad. Me recordaba a la neumonía del SARS, con 800 muertos y 8000 contagiados. Tengamos miedo o no, los periodistas tenemos que ir donde están los hechos y contarlo, es nuestra misión. El Gobierno chino, un día antes del año nuevo lunar, cierra ciudad de 11 millones de habitantes, el 23 de enero. Cambió el mundo, reventó la sociedad en la que vivíamos, he tenido miedo, también con Fukushima y revoluciones que he tenido que cubrir en Asia. Una vez superado, te plantas en el lugar, y sientes tal emoción y privilegio de contarlo, que se superan los miedos".

Estremecedor Día de Difuntos en Wuhan y silencio atronador

A continuación, se emitieron unas emotivas imágenes de Wuhan recordando con silencio a sus muertos en las calles, por lo que Díez explicó el contexto: "El Día de difuntos en China es el 4 de abril, la festividad de barrer las tumbas, donde rinden homenaje, cuatro días antes de que abrieran la ciudad, empezaron a repartir las urnas de seres queridos muertos. La gente pudo salir de su casa. La cifra de 4.600 fallecidos, es mayor… Se paralizó la ciudad para rendir homenaje", explicaba sobre la costumbre.

Caza al hombre, edificios tapiados a la fuerza

Íker Jiménez irrumpía con una repregunta demoledora y espeluznante, pero necesaria, sobre un tema que Díez ya había tocado, el sellado para evitar la propagación del coronavirus y las atrocidades: "Hablas de caza al hombre, hubo edificios sellados".

El periodista, tajante y directo, lo volvió a corroborar a pesar de lo surrealista que puede llegar a ser: "Ocurrió en Wuhan y Hubei, en casos de coronavirus, el Gobierno al principio intentó taparlo, actuó manu militari, como en la guerra, cuando no podían atender en las el zonas rurales, sobre todo, sellaban completamente edificios, con soplete, comité vecinal o la policía. Cerraban el edificio, para que los sospechosos de padecerlo no salieran ni contagiaran. La comida se la llevaban con poleas los comités vecinales. Incluso se pusieron señales en los sitios: 'en esta casa vive alguien de Hubei o Wuhan'. La gente trababa las casas para que no salieran, había una caza humana al coronavirus. La policía en Shanghai controlaba de dónde eras con el DNI al ser un régimen autoritario. Había pueblos con pregón a través de los altavoces, diciendo qué familias eran de Hubei o Wuhan, para que no salieran o no los visitaran. Se cerraron, se sentían seguros en su tribu, había guardianes y barricadas contra forasteros, incluso contra la autoridad, reventó la sociedad, explotó", dijo en referencia a aquellas zonas rurales que se aislaron y blindaron ante los visitantes para no contagiarse.

Casas señaladas como sospechosas

Íker Jiménez volvió a insistir en el impactante hecho de los edificios sellados a la fuerza: "Casas tapiadas, cajas fuertes señaladas como casas, hay un éxodo, se intenta bloquear una urbe de 11 millones, es como la Cúpula de Stephen King o el miedo al vampiro en Rumanía, que tapiaban también", contaba Íker para meter en situación.

Wuhan: éxodo masivo antes de ser bloqueada

Por otro lado, el periodista de ABC reveló también el éxodo que sufrió Wuhan antes de ser aislada y cómo tuvo la sensación de que la gravedad se replicaría en Europa: "En los días previos al cierre de Wuhan, unas cinco millones de personas habrían salido de esa ciudad, porque temían, y también por la festividad. No cerraron sólo Wuhan, sino toda la provincia de Hubei, con 60 millones de personas, más que un país europeo. Cuando llegó a Italia, pensé que se podía repetir en Europa", dijo el redactor sobre la ingente cantidad de gente bloqueada por la pandemia en las zonas más azotadas de China.




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