Andreu Buenafuente y las lecciones televisivas del coronavirus: "Sin herramientas, somos más sinceros"

9:17 - 29/04/2020
  • ECOTEUVE.ES entrevista al presentador de 'Late Motiv' de Movistar+

  • "Dejémonos de chorradas, la cultura necesita un plan ambicioso de rescate"

  • "Me dan vergüenza los que han instrumentalizado la crisis; es imperdonable"

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Hola. Antes de que sigas leyendo, te confirmo lo que seguro has advertido ya: esta entrevista es larga. Malos tiempos para la pausa. Lo sé. Es posible que muchos de los que hicieron clic aquí hayan pensado en huir. Pero este encuentro con Andreu Buenafuente, 'en mitad del caos', no podía reflejarse de otra manera.

En tiempos en los que impera la prisa, la sobreinformación, la inmediatez impuesta por tomar partido -'¿Tú, qué? ¿A favor o en contra?'. '¡Yo que sé! ¡Déjame en paz!'-, en tiempos de tanto y tanto ruido, el presentador de Movistar+ hace un alto en su confinada vida para reflexionar, y sacar algunas conclusiones, sobre el complicado momento que todos estamos atravesando.

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La maldita crisis del coronavirus obligó, como a muchos otros oficios, a que el programa tuviera que empezar a realizarse desde casa. Un problema que Andreu pronto convirtió en oportunidad. Con el esfuerzo de todo el equipo, y el paso de las semanas, el cómico ha logrado un nuevo Late Motiv con identidad propia que ofrece cada noche a los espectadores un remanso de creatividad y artesanía televisiva. "Todo se ha ido al traste y creo que es una buena señal, porque nos ha puesto a todos las pilas", confiesa a ECOTEUVE.ES.

Durante la charla, recordamos un alegato del siempre oportuno Juan Diego en el final de una de sus entrevistas en el programa. En ella, después de revolverse en el sofá, el actor se dirigía al público presente en plató para recordar algo que últimamente nos empeñamos en olvidar: "Siempre nos quedará la palabra". Vamos a usarla.

¿Cómo se encuentra? ¿Cómo está sobrellevando esta reconversión que ha tenido que sufrir Late Motiv por la crisis del coronavirus?

No hemos planeado nunca una forma exacta y matemática. Sencillamente, las cosas se van colocando. Estos días, hablamos mucho de encontrar nuestra nueva voz, como una nueva partitura de la comedia que no es exactamente la que teníamos antes. Lo cierto es que estoy muy cansado. Hay una máxima que dice que un artista no debe contar sus problemas, que se debe limitar a hacer lo que tiene que hacer y si no, para casa. Esto me lo dijo un cantante muy potente. Pero hombre, son momentos de mucha humanidad y mucha sinceridad y esto está siendo muy duro. Aunque parezca lo contrario, esto triplica el esfuerzo de un programa normal. Se concentra todo en menos gente y luego nos encontramos con algunas dificultades técnicas. Sin embargo, al final acabas con la sensación del deber cumplido y eso, sumado a la interacción con la gente, es lo que nos empuja cada día.

Hace unos días, decía en el programa que echa en falta hasta las cosas que le molestan. ¿Qué es lo que más echa de menos de su día a día?

Echo de menos pasear sin rumbo, que tampoco es que lo hiciera mucho, porque tenemos unas vidas con mucho curro. Pero esa cosa de sentir una cierta libertad personal de dar una vuelta, ver a algún amigo, ver la ciudad o el campo, que es lo que más me gusta últimamente. Echo de menos lo más cotidiano: nuestra propia libertad de movimiento.

En esta nueva vida confinada, ¿qué afición o actividad que antes no podía hacer ha recuperado?

Estoy viviendo como tres vidas a la vez: me toca hacer de presentador y de productor, de padre, de esposo... Esto es una concentración de vidas que no te deja tiempo para el ocio. Nunca creí que estar todo el día en casa me impediría hacer cosas que me gustan sin oficio ni beneficio. No puedo pintar, no puedo tocar la guitarra... Sólo puedo ejecutar, ejecutar y ejecutar. Pero me siento útil y hago lo que tengo que hacer.

Hay mucho trabajo en casa, con una niña sin cole, Silvia [Abril] también está activa, tiene su programa de radio... Esto se ha convertido en unos estudios de radio y televisión domésticos. Hemos descubierto una utopía, algo que no era verdad: que el teletrabajo era una buena fórmula para racionalizar tu tiempo. No es verdad. Hay que aprender a administrar el tiempo y no estar todo el día conectado, porque si no, no vives y trabajas más que cuando estabas fuera.

En una entrevista anterior, reflexionaba sobre las veces que ha tenido que reinventarse a lo largo de su carrera. Quién le iba a decir entonces que a estas alturas iba a tener que hacerse 'youtuber' a la fuerza, ¿no?

(Risas). Sí, esta es una lección que no dejo de recordarme en los últimos tiempos. En este tramo de mi carrera, después de 30 años, que empezó trasladándome a Madrid desde Barcelona, ha pasado de todo: vuelco a la política, vuelcos sociales, el procés catalán con toda la fractura.... Cuando creíamos que todo aquello era lo más complejo de traducir a comedia, llega esto y es alucinante.

También creo, siendo un poco filosófico, que esto nos demuestra la gran vitalidad y las grandes posibilidades que ofrece el mundo de la comunicación, que son infinitas. Yo soy un enamorado de esto y creo que me dedico a esto porque le veo miles de salidas posibles. Esta nueva situación me recuerda a cuando empecé, que estaba en casa con un amigo haciendo cintas de casete. Tantas vueltas que da la vida para al final volver a tener que experimentar y verte obligado a buscar la salida. Es muy emocionante. Esto nos demuestra que cuanto más llevo, más me doy cuenta de que no sabré ni la mitad cuando lo deje.

¿Qué cree que ha aprendido el sector de la comunicación de todo lo que está pasando?

Precisamente que hay aprender constantemente, que hay que revisarnos continuamente, que hay que tener la mente abierta y dejarnos de ortodoxias, que creo que es algo que tenía envarada a la profesión. Eso de: "Oh, yo soy comunicador, ponme un micrófono, dame un plató...". Todo eso se ha ido al traste y creo que es una buena señal, porque nos ha puesto a todos las pilas.

¿Por qué se decidió no volver a plató como han hecho en otros programas?

Es una decisión personal mía. Yo no le veo ningún sentido estar en un plató, que es el sitio donde se celebra la ceremonia con el público, cuando no podemos contar con él. Para mí no tiene sentido, y es una opinión personal, porque estás transmitiendo una carestía, algo amputado. Cuando me dijeron que no iba haber público, o que este iba a tener que ser un tercio del que viene habitualmente, dije: "No se puede hacer comedia con un público atemorizado. Esto va contras las leyes del espectáculo". Así que dijimos que había que inventarse algo con lo que seguir comunicando sin el público presente.

¿Cómo es vuestro día a día a la hora de trabajar en cada programa?

Estamos descubriendo un montón de cosas nuevas que están pasando. Creo que no somos conscientes ahora, porque no podemos, de todo lo que está cambiando dentro del programa. Recursos, compañeros nuevos, fórmulas nuevas, piezas de todo tipo... Es un campo de experimentación como nunca antes había imaginado. A veces sale mejor y a veces sale peor, pero para mí esto es lo más estimulante. Por ejemplo, grabar una pieza de mi hija con un gato. Esto en un programa convencional es absolutamente inviable.

Este nuevo paradigma a mí, que soy muy de probar y experimentar, aunque a veces la cague, hace que este documento con el que trabajamos sea alucinante. Puedes fichar a gente para tres semanas, si van bien siguen, si no, no. Es como una demo de lo que sería hacer comedia con total libertad y eso hay que agradecérselo a Movistar+. Desde el primer momento, me han dicho que tire y pruebe con lo que me dé la gana.

Está claro que la televisión ha cambiado y parece que ha puesto a casi todo el mundo al mismo nivel. ¿Qué cree que permanecerá, ya sea a nivel técnico o creativo, cuando todo vuelva a la normalidad?

No lo sé. Esto es muy precipitado y seguramente inexacto de pronosticar. Pero me gustaría pensar que volveremos a los platós, y nos gustará la calidad, el HD, y nuestras herramientas habituales, pero que quede por debajo un pensamiento, una música, de que tenemos que ser todos más humanos. La perfección puede ser fría, la imperfección puede ser humana y caliente. Hay que escuchar más, intentar que todo no sea tan bonito y tan pulcro cuando no tienes nada que decir.

Debemos recordar entonces el momento actual en el que no teníamos herramientas y éramos más sinceros. A lo mejor esta lección, yo al menos, me la intentaré aplicar. Pero no nos engañemos, tenemos ganas de un plató bien iluminado, con público y con todos los cánones que marca el mundo del espectáculo que por cierto, no sé cuando lo podremos volver a hacer. En ese sentido, soy un poquito pesimista a día de hoy.

Parece que cuesta ahora menos encontrar a personajes a los que entrevistar, ¿no? Ahora los famosos no tienen muchas excusas... ¿Hay alguno en especial al que haya perseguido durante estos días y se le resista?

Esto que dices es entre divertido e inquietante. De alguna manera, todo el mundo está a tiro, pero no todo el mundo quiere. Por eso, me he tenido yo también que reeducar a mí mismo, en el sentido de que tengo que respetar a los que no se quieren conectar. Ya no está la excusa de: "Está de gira", "está grabando", "está en un viaje"... Todo el mundo está en casa. Confieso que he tenido alguna decepción con personas o artistas que pensaba que se conectarían y no ha podido ser. Pero es decepción seguida de respeto. Si no quieren es porque o no les gusto o porque sencillamente no les apetece. Pero es muy curioso esto, porque es algo que nunca más volverá a pasar.

Por otro lado, siento un agradecimiento infinito con los que sí quieren estar y participar en esta ceremonia. Lo que la gente no sabe es que son muchas horas de pruebas, conexiones por la mañana, chequear todo... Yo me quedo con que los que vienen, hacen un gran esfuerzo. No soy resentido, pero sí que hay algunos casos en los que me cuesta entender por qué no son un poquito más abiertos. En todo caso, hay que respetarlo. Después de todo esto, yo creo que quedará una buena nómina de amigos y gente afín a la que estar agradecido.

Jorge Javier Vázquez mostraba hace unos días su preocupación por la polarización de la sociedad "en dos claros bandos" que se está palpando a través de las redes sociales y en cómo se puede trasladar esto a la calle cuando todo pase. ¿Comparte esta reflexión?

Sí, yo pienso mucho en esto y no llego a ninguna conclusión. A mí me ha decepcionado la polarización. También intento explicarla. Yo creo, por encima de todo, que la sociedad es muy buena, la gente es muy buena. Hay una energía de solidaridad y superación que para mí es lo más importante. Quiero que eso quede claro. Pero es también una sociedad muy interconectada y muy influenciable. Y lo que es imperdonable, y aquí que cada uno con su conciencia se coloque donde quiera, es aquellos que en cualquier ámbito, ya sea la política o la comunicación, haya aprovechado para polarizar a la gente e instrumentalizar la situación. A mí esto me produce una cierta vergüenza ajena.

Este es un momento de no ser tontos, hay que tener espíritu crítico y ciudadano, pero es una prioridad arrimar el hombro y salir de aquí. Cuestionar todo desde el minuto cero hace que el dolor todavía se amplifique, se pudra y se cree una rabia que no nos hace ningún bien. No lo puedo entender. Bob Pop dijo una cosa muy interesante y es que muchos están aprovechando esto para convertir el miedo en odio. A lo mejor esa es una explicación, un poco poética, de por qué una persona decide que en lugar de escuchar e intentar hacer las cosas bien, se queje de todo. A lo mejor les va bien y les hace sentirse alguien, pero creo que para la colectividad no funciona.

Se rompió muy rápido esa prudencia inicial de los políticos, ¿no?

A mí me ha sorprendido. Yo esperaba un espíritu crítico y politizado, porque España es un país, en ese sentido, enervado y enfrentado, pero me ha decepcionado ver que eso se hacía en mitad del dolor. No puedo entenderlo. Lo podría entender después, cuando se haga balance y se fiscalice todo el proceso. Ahí, evidentemente, como sociedad, necesitamos saber todo lo que ha pasado. La verdad es que me ha decepcionado, y hablo como ciudadano absolutamente sin ninguna carga política, como una persona que vive en una casa encerrado y pone las noticias.

Muchos ciudadanos han hecho suya aquella frase: No esperaba nada de ellos y aún así me han decepcionado.

Sí, el otro día leía otra reflexión que apuntaba a que nunca antes se había visto tan marcada la diferencia de pensamiento entre la sociedad y sus representantes. Eso ya estaba ahí desde hace tiempo, hay una especie de divorcio mental entre ambas partes, y ahora, con la radicalidad de los acontecimientos, todavía se ve más. En un lado, la gente está tirando para adelante (en los hospitales, cuidando a sus mayores, gente con problemas gravísimos de salud...) y luego, en otro, un debate absolutamente pervertido y nada conciliador.

Hay quien puede considerarle a usted una especie de 'Guardiola de la comedia en televisión', ya que ha dado oportunidad y espacio a muchos talentos jóvenes que han venido triunfando. Hace un par de años, nos reconocía que muy pronto se dio cuenta de que Broncano tenía maneras de presentador. ¿Ve a otro cómico 'canterano' con estas posibilidades?

(Risas). Nosotros no paramos. Esto es una especie de laboratorio abierto y hay muchos artistas con los que es emocionante convivir, porque vas viendo su evolución. Yo veo gente de un altísimo nivel. Me encanta lo que está haciendo Pere Aznar en Valencia, me encanta ver a David Verdaguer en Cataluña con Tabús, un programa en el que convive con colectivos de riesgo, colectivos especiales, y hace monólogos de comedia para ellos. Es un formato belga que creo que va a traer muchas satisfacciones y con el que se va a ver el verdadero potencial que tiene Verdaguer.

Veo a David Sainz, está también Raúl Cimas, que podría hacer lo que quisiera, porque me encanta ese punto ácrata que tiene sobre liderar. Porque tú convives y apoyas a un montón de gente, pero luego cada uno es de su padre y de su madre. Pero es un momento de gran madurez, rodeado de gente como Berto Romero, Miguel Maldonado... que también tiene mucha madera y puede hacer muchas cosas. Esto no para nunca y es lo bonito, que continuamente estamos cultivando la comedia.

Es un gran momento para la comedia, también auspiciado por la llegada de las plataformas y canales digitales no convencionales...

Sí, la comedia yo no sé si se lleva demasiado bien con la televisión generalista. La comedia tiene algo de ácrata, de imprevisible, de incorrecta... y la proliferación de nuevas plataformas le va muy bien. No todo es para un público generalista. De repente, estamos haciendo un programa en un karaoke en Madrid que para mí eso es un prodigio de comedia, un espacio de 60 o 70 metros cuadrados donde se hace un formato de televisión, me parece algo impensable antes.

Es Parking Karaoke, que creo que se va a empezar a emitir en La 2 a partir de esta semana. Este es un gran ejemplo de cómo culebrea la comedia. La comedia siempre busca el hábitat ideal para expresarse y difundirse. Seguramente no es generalista, pero toca probar e investigar. Estamos en un momento muy bueno para la comedia y seguro que vendrán cosas mejores.

Como 'jefe' de Broncano. ¿Cómo valora la evolución de La Resistencia [lo produce El Terrat] a lo largo de estos dos años?

La Resistencia ha encontrado la horma de su zapato. Es un programa generacional y ha logrado la comunión perfecta entre un equipo y su público. Es un producto que no se podría explicar sin las dos vertientes: sin el tipo de gente que lo ve y el tipo de gente que lo hace. Y aquí hay que aplaudir, que muchas veces nos olvidamos, el papel de las cadenas. Yo no lo digo por servilismo, porque llevo en esto ya mucho tiempo, pero nosotros, sin la gente que nos permite hacer los programas, solo somos gente con buenas intenciones.

Recuerdo que cuando planteé La Resistencia a Movistar+, hasta a mí me parecía una locura. Y para que me lo parezca a mí, que estoy medio chiflado... (Risas). Pero pensé: ¿Por qué España no tiene sus dos late nights seguidos? La verdad es que estaba preparado para que me dijeran que no, que ya habían hecho un esfuerzo con uno... y me dijeron: "Vamos a probarlo". Y que una plataforma te dé esa opción creo que es la tercera pata que hace posible todo esto. Las cadenas, las empresas, tienen responsabilidad cuando lo hacen bien y cuando lo hacen mal. Cuando no dan cancha y cuando la dan, porque muchas veces podrían apoyar muchas más cosas y optan por otras, que también es respetable. Aquí Movistar dice: 'Vamos a ser la cadena de los lates'. Pues chapó por eso.

Siempre ha apoyado mucho al mundo de la cultura. ¿Ve muy negro su futuro con todo lo que está pasando?

Si este tramo de vida que hemos tenido no nos confirma el valor de la cultura, yo ya no sé. Hay una solución muy clara ante esto: necesitamos el mismo apoyo que le dan países europeos, como Francia o Alemania, a su cultura. Apoyo a la cultura, ayuda fiscal, medidas concretas, presupuestos y potenciación. Si hiciéramos eso, seríamos una sociedad mejor.

Yo espero que haya un plan ambicioso de rescate al mismo nivel de otros sectores, como el del mercado laboral. Pero como se vuelva a dejar a la cultura en el vagón de cola, y se la etiquete de manera irresponsable, como se le ha etiquetado, de sector de 'folloneros y vividores', esto va a ser terrorífico. Se calcula que son un millón de profesionales en la industria. Que dejen ya ese cliché de la cultura como un sector de críticos, folloneros, políticos... No, no. Son ciudadanos que crean un bien para la sociedad. Dejémonos ya de chorradas.

Aprovechando la ocasión, me gustaría que recomendara a la gente una serie, una película y una canción.

Respecto al cine, recomiendo lo último que he visto: Ad Astra, la de Brad Pitt. Me parece muy chula, muy honesta y casi como de Kubrick. Está Brad Pitt en un momento buenísimo. De series, recomiendo Fleabag, que es lo más emocionante y redondo que he visto últimamente. Y una canción... Me gusta mucho ¿Revolución?, de Coque Malla. Es un disco que recomiendo, porque es un gran compositor y si vas escuchando bien las letras, descubres a un hombre listo, sereno y con grandes valores.

La última. ¿Reír sigue siendo, ahora más que nunca, la única salida?

Joder... ¡Y tanto! Ahora parece que todo el mundo lo tiene clarísimo. Le preguntaba hace unos días a un amigo que como estaba. Me respondió: 'Pues estamos bien en casa porque hay buen ambiente'. Eso que parece un poco 'naif', se traduce realmente en estar riendo, jugando, sonriendo... Eso, finalmente, es como una medicina para la convivencia de cara a intentar salir de todo esto un poquito amueblados y no quemados, ansiosos, y todas esas cosas que detectamos ya en mucha gente.




Informalia




Comentarios 3

#1
30-04-2020 / 00:36
Me ca..go en todos los votantes de izquierda
Puntuación 2
A FavorEn Contra

Tu eres un HDLGP!!

#2
30-04-2020 / 00:51
Hummer
Puntuación 6
A FavorEn Contra

Al Sánchez no le imitas indepe hetero?

#3
05-05-2020 / 10:02
Peregrino.
Puntuación 1
A FavorEn Contra

...dijo la sartén al cazo....