Ania Iglesias (GH): "¿Envidia de Adara y Sofía Suescun? Nosotros éramos los Rolling Stones, llevábamos guardaespaldas"

9:55 - 25/04/2020
  • ECOTEUVE.ES entrevista a la mítica concursante del reality, que cumple 20 años

  • "Estoy muy orgullosa de haber participado y formar parte de la vida de mucha gente"

  • "Nacho y Vanesa no quieren saber nada de 'GH', reniegan de nosotros", dice

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Estuvo a punto de ser una de las primeras eliminadas del primer Gran Hermano pero salió casi la última de la casa más famosa de la televisión. Ania Iglesias es una de las concursantes más populares de aquella edición del reality de Telecinco, de cuyo estreno se cumplen ahora 20 años.

Quedó segunda, tras Ismael, y aprovechó el tremendo tirón de fama para seguir en televisión unos años, hasta que prefirió dejarlo. "Ganaba mucho dinero, pero no era feliz", recuerda. "Me proponían de todo para seguir en los programas", asegura, pero se echó a un lado. Dese hace años trabaja como actriz -ha representado varias obras- y sigue ligada al mundo de la moda a través de la comunicación. "Estoy muy orgullosa de haber participado en GH y, sobre todo, de haberlo llevado con dignidad, sin desvirtuarme".

Pasaste 93 días en GH... ¿alguna recomendación para la España confinada?

Intentaba mantener mi rutina y tener mi espacio. Todos los días me tomaba una hora para mí. Salía al jardín y meditaba. Era la mejor forma de llevarlo. Y me dedicaba a visualizar lo que quería: yo, por ejemplo, me imaginaba la final de GH, en la que yo salía ganadora (risas). El vestido rosa, que solo me lo puse para una prueba, lo tenía reservado para el último día. Me pasé todos los días visualizando cómo salía de la casa con ese vestido.

Durante la cuarentena, creo que la gente tiene que aprovechar a pensar sobre lo que quiere hacer en su vida cuando esto termine. A mí me ha servido para pensar que quiero relanzar mi carrera de actriz. La vida es un chasquido de dedos y nos han 'robado' dos meses.

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¿Dónde está ese vestido mítico?

Lo doné para un Telemaratón y lo compró un señor para su hija. Pero como le tenía mucho cariño -me lo compré en la calle Fuencarral, de Madrid- fui a la tienda y conseguí uno igual.

Meditabas en la casa de GH y eras vegetariana, algo que no era muy común en España hace 20 año...

Era un bicho raro: modelo, vegetariana, comía tofu... La gente flipaba. Un día propuse que nos llevasen un kéfir y pensaron que estaba loca. Con Koldo sí que me entendía bien.

Eras la marginada del primer GH. Incluso quisieron hacer un complot para echarte. 

Sí. Tenía una personalidad poco vista o peculiar. Imagen frívola, modelo, rubita, alta... Pero, interiormente, todo lo contrario. Era muy espiritual y parece que eso solo lo podía hacer una tía con rastas. Entré a GH para impulsar mi carrera, no lo ocultaba, y mis compañeros me criticaban por ello. 

Estando dentro de la casa, ¿creíais que el programa tenía éxito?

Al principio no lo sabíamos. Pero una vez vino un dentista con su enfermera a atenderme, porque me dolía mucho una muela, y vi que me miraban como si yo fuera una aparición de la virgen María. Y eso me hizo pensar.

Cuando entraron Koldo e Iñigo nos empezamos a dar cuenta de que debía de ser muy fuerte. A veces dudábamos, pero yo tenía claro que si no nos estuviera viendo nadie, nos habrían mandado a nuestra casa.

Después de GH estuviste unos años en televisión, pero luego diste un paso a un lado. ¿Por qué?

Me han propuesto de todo para seguir en televisión: montajes, hablar de Eva Sannum, peleas... Ganaba mucho dinero pero no era feliz. Yo soy muy crítica con la sociedad y me revienta que la gente no tenga inquietudes. No quería estar en la tele siendo una tía frívola y vacía. Y eso que hubiera ganado mucho más dinero.

¿Te propusieron de todo?

Cosas tremendas. Pero yo creo que la fama tiene un lado de responsabilidad porque influyes sobre gente. Ahora, por ejemplo, cuando veo a las Adaras o las Sofías Suescun creo que no se dan cuenta de que influyen en las chicas jóvenes. Entiendo que tienen un momento muy bueno, pero va a pasar. 

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¿Qué les dirías desde tu posición, teniendo en cuenta que formaste parte de un auténtico boom de la televisión?

No tienen más que ir a Google y ver mi historia o la de María José Galera o la de cualquier otra persona. A nosotros nos veía media España, no 4 millones como ahora. Si a nosotras se nos pasó, imagínate lo que les ocurrirá a ellas si no dan algo más. Va a llegar otra que va a ser más mona que tú o que tenga menos vergüenza. Yo tenía mucho éxito en televisión hasta que llegó Kiko Hernández. Se demandaba una agresividad que yo ya no tenía. Se impuso otro estilo y los que no estábamos dispuesto a eso, fuera.

Nosotros tuvieron muchas oportunidades. Y se pagaban fortunas. Yo no fui a Crónicas Marcianas porque nunca fui de la simpatía de Sardá. Sabría que no iba a enseñar las tetas (risas). Sé hacer algo más. Estas chicas tienen recorridos cortos si no hacen algo más: moda, actriz... tienen que prepararse. La gente dice: es que les tienes envidia. ¡Pero si yo ya lo he vivido. Yo he llevado guardaespaldas! Éramos los Rolling Stones, permíteme la comparación.

¿Cómo era la situación en aquella época?

Cuando yo salí, después de 93 días, me alojaron en un hotel de La Moraleja en una pedazo de suite increíble. Mi padre y mi madre también estaban allí. Hasta mi perro Kenzo. Tenía guardaespaldas en la puerta. También vivimos situaciones de mucho agobio, con aglomeraciones. Una vez me armó tal revuelo que un grupo de gente acabó arrancándome pelos de mi cabeza para tenerlos de recuerdo.

El coronavirus ha truncado el plan que teníais para reencontraros por el 20 aniversario de GH

Nos íbamos a reunir el 23 de abril, pero todos no, porque hay gente que reniega de GH y de nosotros mismos. No tengo problema en decirlo.

¿Quién? Dime nombres.

Tenemos un grupo con Koldo, Iván, Ismael, Jorge, Mabel, Silvia, Íñigo Marina y Mónica, a la que hemos incorporado hace poco. No están Nacho ni Vanesa. Israel tampoco, no por nada, pero es que está Silvia... Ni María José, porque está Jorge...

A Vanesa nos costó encontrarla Dios y ayuda. La localizamos, entró en el grupo y duró 30 segundos. La saludamos y nos dijo: 'Bueno chicos, es que tengo muchos grupos que atender, hasta luego'. Y dijimos todos: 'Bueno, pues jódete', que fue su frase en GH (risas). A Nacho nunca le hemos localizado porque reniega.

Pasados 20 años, ¿qué sensación tienes de haber formado parte de un programa que cambió la televisión?

Estoy muy orgullosa de haber participado en GH y, sobre todo, de haberlo llevado con dignidad, sin desvirtuarme. Me gusta formar parte de la vida de muchas personas que nos vieron. Es como si yo veo a Tito o Piraña de Verano Azul.




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