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Javier Sierra: "Enviaría a 'Otros mundos' muy lejanos a personajes como Donald Trump"

  • ECOTEUVE.ES entrevista al periodista, que vuelve hoy a #0 de Movistar+
  • "El ovni de Voronezh fue una maniobra de distracción de la URSS de Gorbachov"
  • "El milagro de Fátima fue una manipulación sobre la que se construyó un credo"

El 27 de septiembre de 1989, se produjo en la ciudad soviética de Vorónezh -ubicada al sureste de Moscú (Rusia)- el supuesto encuentro entre un grupo de niños y un ovni que teóricamente había aterrizado en un páramo de la región. El hecho dio la vuelta al mundo, con una gran repercusión en Occidente, después de la notoria relevancia que le otorgó la reputada agencia de noticias TASS.

La noticia llegó a nuestro país doce días después de la mano de Luis Mariñas, quien informó a los espectadores del extraño suceso a través del Telediario del mediodía de TVE. Al otro lado del televisor, millones de españoles no daban crédito a lo que estaban escuchando. Entre ellos, un joven Javier Sierra que acababa de llegar a Madrid para estudiar periodismo después de abandonar su Teruel natal y, de la mano, su pasión por el estudio de lo desconocido.

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"Yo sentí un retortijón por dentro. ¿Qué podía hacer? Acababa de dejar los ovnis y estos estaban aterrizando. ¿Me dedicaba al periodismo o a los ovnis? ¿O había un camino que permitiría compatibilizarlos? A partir de ese momento, todo cambia y me sumerjo en toda una vorágine que me ha traído hasta aquí", confiesa el escritor aragonés a la hora de ubicar esta señal como el punto de partida de la segunda temporada de Otros Mundos. El programa, que regresa esta noche (22.00) a #0 de Movistar+, fue presentado por Sierra en Teruel ante un grupo de medios entre los que se encontraba ECOTEUVE.ES.

En esta entrega, Javier Sierra viaja a Voronezh para comprobar de primera mano si son ciertos los hechos que aquellos niños narraron. Allí, se encuentra por sorpresa que aquel hallazgo que a él le cambió la vida no fue más que una curiosa anécdota para sus protagonistas.

"La sospecha que yo tenía desde hacía mucho tiempo es que aquello fue realmente una maniobra de distracción por lo que estaba ocurriendo con Gorbachov. Fue un mes antes de la caída del muro de Berlín, la tensión era máxima y la URSS se estaba resquebrajando por muchas lugares", recuerda el periodista, que justifica por qué decidió incluir este caso en la serie a pesar de no obtener pruebas evidentes sobre el mismo. "Hay más verdad cuando reconoces que hay callejones sin salida", declara.

Javier Sierra destaca que en aquella época, tras Vorónezh, comenzaron a aflorar otros titulares similares desde varias ciudades soviéticas: "Daría para tesis doctoral la manipulación informativa en tiempos de conflicto. Yo quería ir allí para saber qué hubo de base, o de sustrato. Iba preparado para que no hubiera nada, pero no me encontré con eso. Hubo una historia real, unos testigos que eran niños y ya son adultos. Para ellos fue importante, porque les puso en el foco, pero el sustrato de la historia estaba muy diluido. Ningún periodista se acercó allí en 30 años a preguntarles qué había pasado", declara.

¿Son las apariciones marianas hallazgos extraterrestres?

En la primera temporada, Javier Sierra y el equipo de Otros Mundos se desplazaron hasta Portugal para conocer cómo se produjo en 1917 la supuesta advocación de la Virgen de Fátima ante tres niños pastores, un acontecimiento religioso en el que el periodista encontró enseguida varias contradicciones. "Cuando vi los papeles originales, se me pusieron los pelos de punta al ver cómo era la aparición. Decían que de la imagen de la virgen primero aparecía la cabeza, luego el cuerpo y los pies y volvía a subir. Parecía un holograma. ¿Qué era eso?", se plantea el turolense, que hace referencia a continuación al 'Milagro del sol' que se produjo unos meses después en la misma zona.

"Se consiguió reunir allí a más de 20.000 personas [entre las cuales se encontraban varios periodistas] ante el anuncio de un posible milagro de la virgen. Y allí, ante tantas miradas, ocurre algo: una esfera de color bronce se abre entre las nubes, desciende sobre la gente, hace tirolinas y seca la ropa mojada de la gente por la lluvia. Se habló de que la virgen había hecho bailar el sol. Aquello no era el sol, era otra cosa que solo se vio en un pequeño radio", asegura el escritor recordando que la memoria de este suceso se manipuló con tintes religiosos para colocar allí una imagen de la virgen que todavía hoy se venera.

"Yo no sé si fue un extraterrestre, un viajero en el tiempo, o una alucinación colectiva, pero sí sé que aquello se manipuló y se construyó un credo en torno a eso", dice crítico el presentador, que recuerda que esta tesis la sostenían ya los defensores de la Rusia comunista. "Ellos decían que las religiones no son otra cosa que el contacto con visitantes extraterrestres mal entendidos", señala en una teoría que atribuía la aparición de Dios que vivió Moisés en el desierto del Sinaís al aterrizaje de una gran nave espacial.

"Cuando eso lo lee un comunista piensa que es una nave extraterrestre y que Moisés es un palurdo que no ha sabido interpretar qué es eso. La Rusia comunista buscaba una visión materialista a las religiones. Para ellos, las religiones son paleocontactos con una civilización superior que han sido malentendidos". 

La inquietud de Javier Sierra con el coronavirus

Salvando las distancias, un hecho que en los últimos tiempos ha desatado multitud de teorías y conspiraciones en los medios de comunicación es la actual expansión del coronavirus. ¿Es una enfermedad más grave de lo que dicen o es una simple cortina de humo para desviar la atención? Javier Sierra prefiere dar un paso más allá e ir "al lugar en el que se pierde la noticia y empieza todo lo demás".

"Con el coronavirus, mi mirada está puesta en algo que me parece fascinante. Saltó la noticia estos días de un autor americano que publicó un libro en 1981 donde aparecía que en un laboratorio de Wuhan se había construido un virus letal que se expandía por el mundo. El tío eligió Wuhan, una ciudad insignificante. En 1981, no existía ningún laboratorio bacteriológico. Hoy está allí el laboratorio de investigación de biotecnología más importante de China, a tan solo 200 metros del mercado donde salió el primer brote del coronavirus. ¿Qué me da que pensar esto? Yo no caigo en el flipe de que el tío sea un profeta", empieza valorando el escritor.

Sierra asegura que al conocer este dato, comenzó a repasar todos los autores contemporáneos que habían tenido "vislumbres" similares al de este caso. Así pues, se ha encontrado con otros escritores que, por ejemplo, 'vaticinaron' un atentado terrorista similar al del 11-S o el hundimiento del Titanic. "¿Con qué conecta el escritor para de repente intuir cosas en su imaginación sobre la que luego aterriza la realidad? En el fondo, a lo que me lleva todo esto es que hay algo debajo del hueso del cráneo que conecta con este tipo de historias. Al final, todo es nuestra percepción. El origen está en el cebero y eso me tiene fascinado", confiesa. 

Finalmente, con algo de humor, Javier Sierra desvela a qué personaje público le gustaría enviar a "otros mundos": "Yo mandaría a otros mundos muy lejanos a personajes como Donald Trump. A cualquier personaje que esté de espaldas a la cultura, a la hibridación de la humanidad. A estos personajes hay que mandarlos lejos, porque la historia nos enseña que somos lo que somos gracias a que nos hemos mezclado. Pensar que todo funciona por compartimentos estancos y que un blanco de Texas es más puro que un negro de Zambia es una falacia. Toda la gente que piense así, a otros mundos", sentencia.

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