Quique Dacosta llega a Amazon: "La televisión no ha agredido a la cocina, la ha cuidado y puesto en valor"

17/12/2019 - 10:23
  • ECOTEUVE.ES entrevista al cocinero, que estrena 'Una vida, una cena' en Amazon

  • "La cocina es más importante que todos los cocineros juntos", reflexiona el chef

  • "Fue sanador cocinar un plato sobre la muerte de mi hermano, fue como ir al psicólogo"

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Cuando en 2015 Quique Dacosta ideó Huevo entre cenizas, un plato inspirado en la muerte de su hermano, nunca imaginó que esta sería la semilla de su primer gran formato televisivo: Una vida, una cena, nueva serie documental que llega este martes 17 de diciembre a Amazon Prime Video.

Aquella elaboración estaba incluida en el menú Estados de Ánimo que lanzó ese año mismo en su restaurante Tres Estrellas Michelín ubicado en Dénia (Alicante). En él, el extremeño incluyó una serie platos creados en base a cómo se encontraba emocionalmente en aquel momento.

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Ahora, en el programa de la plataforma de pago, no cocinará su vida sino la de seis personajes muy conocidos por el público: Alejandro Sanz, Garbiñe Muguruza, José María Manzanares, Inma Cuesta, Andrés Velencoso y Najwa Nimri, que protagoniza la primera entrega. 

"Yo lo que quiero con este programa es que mis colegas estén orgullosos de que la cocina haya servido para hablar de cocina de otra manera", declara Quique Dacosta en palabras a ECOTEUVE.ES antes de reflexionar sobre cómo ha afectado a su profesión la proliferación de programas y concursos culinarios. "La televisión no ha agredido a la cocina, la ha cuidado y puesto en valor". 

¿Cómo surge la idea de Una vida, una cena?

Nace de una temporada en Quique Dacosta Restaurante en la que, junto con Laura Fernández Espeso [responsable de The Mediapro Studio], creemos que el trabajo que se desarrolla en Dénia (Alicante) tiene muchas maneras de expresarse. Me senté con creativos de la productora a contarles lo que hago y en aquel momento, estábamos en la temporada Estados de ánimo en la que yo cocinaba diferentes platos basados en cómo me encontraba personalmente. Ahí encontraron una gran singularidad y se dieron cuenta de que esto no se había trasladado antes a lo audiovisual.

Sin embargo, acordamos que la inspiración no iba a ser yo, sino un tercero, lo que dificultaba aun más el proceso. He tenido la suerte de que, en algunos casos, conocía bien al invitado, como José Mari [Manzanares] o Alejandro [Sanz], que son como mis hermanos. Por otro lado, yo pedía que la persona a la que tuviera que cocinar a mí me motivara mucho, ya fuera por sus éxitos, por su persona, o la disciplina en la que se desarrollan.

¿Cómo fue el proceso creativo de cada menú? 

Duró cuatro meses. Se hicieron de forma paralela. El piloto de este programa se hizo hace tres años. Luego hubo una transición en el desarrollo de la idea hasta que Mediapro consiguió el 'ok' de Amazon. Este año, en febrero, tuve una primera charla con cada uno de los invitados y a partir de ahí, comienza el proceso hasta que este verano, entre julio y agosto, se grabaron todas las cenas.  

¿Cómo fueron esas entrevistas previas?

Hubo conversaciones, vinos, llamadas... Al final, yo quería que el invitado se contara a sí mismo. Pero en situaciones nada morbosas, sino que contaran lo que quisieran contar. A los amigos no lo pones en una encrucijada y menos delante de la televisión. Ni a ellos, ni a los que no conocía y que me suscitaban cierta incógnita, como es el caso de Najwa, que es una pedazo de mujer, un ser humano arrollador, con una energía potentísima, de la que se sabe tanto y no se sabe nada... En definitiva, se buscaba el respeto, y que ellos fueran la humanización de ellos mismos entorno a una mesa y una conversación relajada.

¿Cuál fue el menú más difícil de elaborar?

No hubo ninguno imposible. Todos tenían su dificultad, incluso con los invitados que conocía mucho, porque los conocía mucho y sé lo que les gusta y lo que no. Esto te puede beneficiar pero a la vez perjudicar. Al final, quien tiene la falta de su madre es Andrés [Velencoso], no yo, y el luto de José Mari Manzanares lo vivió él, no yo. Son sus momentos representados por mí. Soy el autor de la obra y el único responsable de ella. Todos tienen dificultad porque mi oficio es difícil, aunque yo diga que es fácil.

Dice que cada plato habla del invitado pero también de usted. ¿En qué medida?

Todos los episodios tienen cosas mías. Hay un hilo conductor que todo el rato es mi vida, mi cocina, mis retos y mis fracasos. Soy yo cocinando desde mis emociones. Son sus cosas con mi expresión, sus vidas bajo mi interpretación. Salvando las distancias, como una casa pintada por Picasso o un bodegón por Juan Gris. Es tu casa, es tu bodegón, pero la expresión es del artista.

¿Qué supone para usted reflejar sus estados de ánimo? Dedicó un plato a la muerte de su hermano. ¿Tiene esto un efecto sanador? 

Es sanador, pero no es el porqué lo hago. Yo no quiero someter a mis clientes a mis dramas, la gente viene a pasar un buen rato. En el restaurante, no se les contaba que ese plato era la muerte de mi hermano. El plato se llama 'Huevo entre cenizas' y ahí quedaba el mensaje en la atmósfera. Era un trabajo en el que quería darle mucha verdad al cliente. Porque a un restaurante como el mío, tres estrellas michelín, ¿a qué vienes? ¿Qué buscas? Pues autenticidad y autoría.

Pero es verdad que ese ejercicio es como ponerse ante un psicólogo. En aquel momento, yo entendí que lo más auténtico, y lo que fluía de más adentro de mí, eran mis estados de ánimo. Algo que por otro lado, era lo que no me dejaba ver más allá de mí. Yo me ponía a mirar un paisaje, o un producto, y no veía nada. O sea que la causa y el efecto tenían múltiples lecturas. Al final, era sanador como consecuencia, porque te depuraba.  

¿Cómo definiría la esencia de cada invitado? ¿Qué palabra refleja cada uno de los menús? 

Cada uno de ellos tiene un adjetivo. Andrés Velencoso es la belleza, pero no por ser el tío más guapo de la Tierra, sino ver la belleza que hay detrás del escaparate. Alejandro Sanz es la genialidad. Tengo la suerte de conocerlo en sus procesos creativos y es un maestro de lo suyo que más allá de la simple disciplina. Garbiñe la fuerza. Es una tía que fue capaz de superar a sus hermanos tenistas, gana Roland Garros, es número 1 del mundo, gana Wimbledon en un momento muy concreto de su carrera, lesionada... Me parece que son valores muy destacables en esta sociedad en la que parece que solo queda el éxito momentáneo.

José Mari Manzanares es el valor. No creo que haya mucha gente que salga cada día a hacer su oficio sabiendo que le va literalmente la vida en ello. Inma es la verdad, es una tipa extraordinaria que transmite pureza y transparencia. Es de esa gente que tiene una energía casi budista, transmite paz. Y Najwa el misterio. Yo, más allá de la admiración como música y actriz, todo lo que hay alrededor de ella, su energía y su oscurantismo, lo veía en sus ojos negros. Quería ver qué había detrás de ese antifaz.

¿Y lo llegó descubrir en su paso por el programa?

Sí. En las veces que nos hemos juntado después de aquello, por cómo lo vivimos, ella conmigo es emocionalmente abierta. Hablamos, nos cogemos de la mano, se transfieren energías muy buenas... Nos hemos contado cosas que a lo mejor no contaríamos a otras personas, cosas normales y cotidianas. Y eso me parece mágico, conectar con alguien de repente y no saber por qué. Es una cuestión de energía. 

¿Hay algún famoso que se le haya resistido a pasar por el programa?

No, a los que hemos llamado están aquí. 

¿Y alguno al que le gustaría ver en otra temporada?

Es que no sé si va a haber otra temporada. (Ríe). Tengo mucho lío... Amazon está encantado con el proyecto y con el interés que está despertando el formato en otros países. Quizá están pensando en una nueva tanda y para mí sería un honor. Para mí ya es un honor que un cocinero como yo, de Jarandilla de la Vera (Extremadura) y que vive en Dénia, tenga la posibilidad de estar ante más de 100 millones de personas en todo el mundo. Es mucho.

¿Le da vértigo? 

No lo pienso. Esto es como lo de las Tres Estrellas Michelín, o lo de 'el mejor restaurante de Europa'... Mira, yo soy cocinero. Yo voy a cocinar y ahora me estoy echando un vino contigo como si fuéramos dos colegas en la barra de un bar. Así me tomo esto. ¿Me voy a poner trascendental? A mis 40 y pico de 'tacos' ya no. 

¿Qué balance hace de la cocina en televisión en formatos como Masterchef, que ha encadenado 18 ediciones en apenas seis años? ¿Ha ayudado a divulgar la alta cocina?

Este programa [Una vida, una cena] y esos formatos no tienen nada que ver. Esto no es un programa de cocina. Aquí la cocina y el cocinero es un medio. Es lo que provoca momentos, belleza, conocimientos sobre el personaje... Espero que nadie se acerque a esto buscando aprender de cocina. Va de emociones y entretenimiento. Yo creo que programas como esos no han agredido a la cocina. Formatos como Masterchef han puesto en valor, o al menos, han enseñado la cocina de otra manera. Son realities y eso no podemos negarlo. Pero a la cocina la han cuidado, han enseñado los valores detrás de la cocina y han dejado patente que se requiere una destreza y un dominio técnico que no está al alcance de todos.

Mientras que a la cocina se la cuide y se la respete, todo vale. Yo lo que quiero con este programa es que mis colegas estén orgullosos de que la cocina haya servido para hablar de cocina de otra manera. A la cocina hay que mimarla. Yo soy un obrero de la cocina y veo cómo estaba la cocina cuando empecé con 14 años y veo cómo está ahora y pienso: '¿Mi aportación ha sido un beneficio? Pues yo estoy tranquilo'. La cocina es mucho más importante que todos los cocineros juntos.




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