Pablo Chiapella: "Mejor estar encasillado que estar en casa; nunca hay que renegar de eso"

9:52 - 25/11/2019
  • ECOTEUVE.ES entrevista al actor de 'LQSA', que estrena el concurso 'El Bribón' en Cuatro

  • "Tuve que sacar la patita fuera para que vieran que había material", dice sobre su paso por TVE

Pablo Chiapella lleva 12 años dando vida a Amador Rivas en La que se avecina. Mejor dicho: siendo Amador, porque todo el público cree que es la misma persona. "Buscas encasillado en Wikipedia y sale mi cara", bromea el actor que, a diferencia de otros de su gremio más remilgados, nunca lo ha visto como algo negativo. "Es un buen síntoma, porque significa que la gente se ha tragado de tal manera tu trabajo que piensan que eres ese personaje. No hay ningún premio que reconozca eso", dice a ECOTEUVE.ES.

El nuevo proyecto del actor, sin embargo, se aleja de la exitosa serie de Telecinco. Pablo Chiapella estrena este lunes, en Cuatro, El Bribón, un concurso que permitirá ver al artista en otro registro y que llega tras haber sido 'atado' por Mediaset un contrato de cadena. "Esto motiva mucho", dice Chiapella, que ya picoteó en lo de ser presentador hace un par de años, cuando saltó a TVE para conducir -con bastante éxito- la primera temporada de El Paisano. "De alguna manera tuve que sacar un poco la patita fuera para que dijeran: 'Oye, aquí hay material (risas)".

Da un cambio radical y se estrena como presentador de concursos. ¿Nervioso?

Sí, porque estaba viviendo muy bien, grabando programas, pero sin emitir. Ahora es la prueba de fuego, pero es fundamental tomar el pulso al público. Además, la gente me conoce como actor y ahora se me va a ver manejando un plató, que no es habitual en mí. Y ya sabes cómo es esto… ¡y cómo es Twitter! (Risas).

¿Cómo fue ese momento en que Mediaset le dijo que le querían para un concurso?

Al principio se lo puse complicado: ¿De verdad creéis que lo puedo hacer? Pero ellos tenían tanta confianza, que me puse en sus manos y me dejé llevar. Lo único que había hecho como presentador era El Paisano, pero no tiene nada que ver con El Bribón.

Lo cierto es que Mediaset ha apostado por usted, con un contrato de cadena...

Sí, y eso motiva mucho. Después de estar 12 años con ellos, con la gabardina de Amador, que ahora venga Vasile y te proponga hacer otra cosa, es una ocasión ideal para levantar la cabeza y ver qué te ofrece la vida. Esto va de jugar y, si juegas, la gente se divierte.

Hace un par de años presentó El Paisano, en TVE, con muy buena audiencia. ¿Influyó eso para que Mediaset decidiese 'atarle'?

De alguna manera tuve que sacar un poco la patita fuera para que dijeran: 'Oye, aquí hay material (risas)'. Me han dicho que llevaban tiempo detrás, pero es verdad que El Paisano funcionó muy bien y hacíamos mejor audiencia que Factor X. Y supongo que ahí fue cuando dijeron: '¿Qué hace este tío por ahí, fuera de casa?'

Ahí demostró que puede ser más versátil y no solo actor.

Sí, supongo que se les quitaron esos miedos sobre alguien que puede estar muy encasillado. Que, por otra parte, es cierto. Tú miras en Wikipedia "encasillado" y aparece mi cara como Amador. Verme en otra faceta, les ayudó.

Pero a usted nunca le ha preocupado estar encasillado…

Nada de nada. Es un buen síntoma, porque quiere decir que el trabajo que has hecho se lo han tragado de tal manera que creen que eres ese personaje. Ningún premio te reconoce esa labor. Y, luego, porque gracias a eso me han propuesto otras cosas, como El Paisano o El Bribón. No hay que renegar de estar encasillado. Mejor eso que estar en casa.

¿Usted es consumidor de concursos?

Soy sincero: no. Pero no es un tipo de programa que me eche para atrás. Si me lo encuentro, lo veo. El único que históricamente me ha enganchado es Saber y ganar, porque terminas de comer, te pones un poquito de Jordi Hurtado y te quedas sopa tan a gusto. Encima, aprendes algunas cosas.

¿Tenías algún referente en cuanto a presentadores de concursos?

No especialmente, pero en España vamos muy bien de presentadores, como Juanra Bonet o Arturo [Valls]. Todos tiene cercanía, gracia, naturalidad… Valoro mucho a la gente que lo sabe hacer. Y qué decir de Carlos Sobera, que es un comunicador increíble.

¿Cómo ve el futuro de La que se avecina? ¿Habrá mudanza de Montepinar?

Mientras evolucione de la mano de Alberto y Laura [Caballero], irá bien. Si los mismos que la crearon consideran que es el momento de maquillarla y cambiarla de lugar, tienen mi confianza plena. Ellos consiguieron levantar un Frankenstein, como en su día fue LQSA, cuando cambió tras el final de Aquí no hay quien viva. Y han demostrado que son capaces de hacer lo que quieran.

Ya nadie recuerda lo mal que empezó 'La que se avecina'...

Yo lo viví. Entré en los seis últimos capítulos de Aquí no hay quien viva. Creía que había pillado la serie de más éxito de España y, de repente, me dijeron que se iba a la mierda. No me lo podía creer.

¿Ya había pedido la hipoteca?

(Risas). No, suelo ser bastante prudente, pero yo decía: 'Me he cargado Aquí no hay quien viva'. Luego vino la primera temporada de La que se avecina, que fue un horror, porque ni ellos mismos sabían lo que querían contar. Pero, gracias a un gran equipo, se encontró el camino y ahora es un éxito total.




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