Chicote explota ante la extrema suciedad de una freidora: "¡Esto está más negro que los cojones de un grillo!"

18/10/2019 - 10:49
  • El presentador de La Sexta vivió una nueva 'pesadilla' en un restaurante de Cáceres

Alberto Chicote se enfrentó este jueves a una nueva Pesadilla en la cocina en su viaje a Plasencia (Cáceres), donde intentó sacar a flote un restaurante a las afueras de la ciudad llamado El Jardín del Pensador. El local atravesaba una gran crisis y las deudas de su dueño alcanzaban los 100.000 euros entre multas de Sanidad y dinero que debía a los proveedores.

Desde el primer momento, Chicote identificó uno de los problemas más evidentes del negocio: su imagen. Nada más llegar, el presentador vio como la cartelería estaba rota. "Parece un restaurante abandonado. Si lo ve Stephen King, dos novelas le caen", dijo con sorna el madrileño.

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Una vez dentro, conoció a Feli, el dueño del sitio, y descubrió los problemas que tenía este con sus empleados. Estos aseguraron que el propietario era una persona débil, incapaz de guiarles en los peores momentos. "No tiene carácter, no tiene autoridad. La verdad es que no le respetamos", aseguró uno de los camareros. 

Tras quedarse impactado por el bajo nivel de los platos que servían, Chicote decidió acceder a las cocinas del restaurante, quedándose atónito con su estado. Y es que en primer lugar, para entrar en las mismas, el cocinero tuvo que atravesar un hueco en la pared, ya que la estancia no tenía puerta.

Por otro lado, aunque todo estaba aparentemente limpio, uno de los empleados aclaró que era porque habían tenido recientemente una inspección de Sanidad. "Si Chicote hubiera venido antes de la inspección, haríamos un programa, un 'remember' y cuatro o cinco anexos", señaló. A pesar de todo, el chef se llevó las manos a la cabeza cuando vio el estado del aceite de una freidora: "¡Está más negro que los cojones de un grillo!", exclamó.

Finalmente, tras comprobar el pésimo servicio que ofrecía el local, Chicote se puso manos a la obra para la reforma del restaurante. "Tenemos un local medio abandonado y un propietario tan gris como la carta que sirve. Este jardín está abonado para que crezcan los problemas", concluyó el cocinero, que efectuó una reapertura de lo más exitosa. El servicio mejoró y el nuevo menú gustó a los comensales.




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