Isaki Lacuesta compite otra vez por la Concha de Oro con "Entre dos aguas"

EFE
27/09/2018 - 15:25

San Sebastián, 27 sep (EFE).- Isaki Lacuesta, que compite de nuevo por la Concha de Oro en San Sebastián, esta vez con "Entre dos aguas", dice estar ilusionado con que hayan seleccionado su película, pero asegura que lo que sucede en los festivales nunca ha cambiado su vida, "ni cuando te elogian o dan premios, ni cuando te destruyen".

"Una ventaja es que ya he venido más veces a San Sebastián. Ganamos la Concha con 'Los pasos dobles' (2011) y el Fipresci con 'Los condenados' (2009). Con algunas películas nos han dado hostias a base de bien y con otras han sido experiencias mezcladas. En todos los casos, al día siguiente estaba currando, buscándome la vida para levantar otro trabajo", destaca el realizador catalán en una entrevista con EFE.

Aunque reconoce que es "inevitable" que "se meta una especie de veneno" por la competición, Lacuesta (Girona, 1975) trata de "no pensar en ello" porque cree que los premios "no tienen nada que ver" con el trabajo de los cineastas.

"Cómo vas a comparar unas películas con otras cuando son tan distintas en todos los aspectos. Es como una carrera de Fórmula 1 con bicicletas, con gente que anda, con gente que practica deportes distintos en ligas distintas. No tiene ningún sentido", señala.

Para Lacuesta, en cualquier caso, es importante que "Entre dos aguas", en la que sigue a los protagonistas de "La leyenda del tiempo" (2006) doce años después, haya sido incluida en la Sección Oficial del 66 Festival de San Sebastián, que concluye el sábado con la entrega de galardones.

"Me ha hecho mucha ilusión porque este tipo de películas muy pequeñas, que no tienen el empuje económico de grandes cadenas, es muy difícil que lleguen a su público natural", indica.

Comenta que "La leyenda del tiempo" tuvo muy buena audiencia en TVE. "Pero -apostilla- el público no sabe siquiera que se estrenan, que existen, y el festival cumple un poco esta función". Y es además un escaparate fabuloso porque estás al lado de cineastas que yo admiro mucho, de gente como Claire Denis, con los que me siento identificado", destaca.

El filme de Denis "High Life" y el chino "Baby", de Liu Jie, se presentan hoy en el certamen donostiarra al igual que "Entre dos aguas", una ficción "muy realista" protagonizada por los hermanos gitanos Isra y Cheíto, los adolescentes de "La leyenda del tiempo", que ejercen de actores y no de ellos mismos, aunque haya algunas coincidencias en aspectos de su vida.

Cheíto, por ejemplo, sí es militar, pero Isra no ha estado en la cárcel, como se muestra al comienzo de este filme, en el que los hermanos vuelven a encontrarse en la isla de San Fernando (Cádiz), donde se presenta un futuro incierto para el segundo, un lugar donde no resulta nada fácil ganarse la vida.

"La película busca transmitir una gran veracidad, que parezca que no hay guion y que lo que ocurre es real", explica el realizador.

Recalca que "el reto" era hacer un largometraje en el que "no se viera" el trabajo del equipo, pero planteándolo siempre como una ficción y no un documental. "Eso se lo pregunta un tipo de espectador quizás más profesionalizado. Un espectador como mi madre no se hace esas preguntas. Están viendo a Isra y Cheíto sin preguntarse de qué genero es la película", afirma.

Añade que el realismo "es también una convención que va cambiando".

"Cuando vemos las películas realistas de los años 40, nos parecen extremadamente iluminadas, extremadamente escritas, con actuaciones que notamos que son impostadas. Sucederá con la nuestra de cinco, diez o veinte años, que parecerá un realismo muy propio del momento en el que estamos ahora", precisa.

Esta semana, Isabel Coixet ironizaba en su visita a San Sebastián que la situación catalana le había venido "muy bien" porque, para abstraerse, había "currado como nunca" en su vida.

Lacuesta es partidario de emplear el tiempo que tiene para hablar de cine y no de política.

"He leído entrevistas de cuatro páginas con los presidentes, me da igual de Cataluña o de España, o con consejeros y ministros, y no hablan de cultura ni siquiera tres líneas ¿Para qué voy a dedicar yo los pocos segundos que tengo en hablar de política en vez de hablar de cine?", subraya.

Ana Burgueño




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