Prensa

Jot Down: "El 70% de nuestros ingresos viene de la venta en papel"

El magacín cultural Jot Down nació en 2011 de la idea de unos amigos, ninguno periodista, que quisieron crear una revista para leer todo lo que les interesara y reconocen, cinco años después, que no se sienten parte del ecosistema de los medios consolidados y que ellos han llegado "a jugar y no a pontificar".

Lo afirma en una entrevista uno de sus fundadores, Carles A. Foguet, un politólogo que afirma con humor que antes de lanzar esta revista, primero en formato digital y después también en papel, "leía, escribía y dormía bastante más" ya que el juguete se les "ha ido de las manos en el sentido positivo de la expresión".

Foguet (Olesa de Montserrat, Barcelona, 1979) también comenta que no han inventado nada porque, como le dice su madre: "hacen 'La Clave' en papel y, exceptuando lo del tabaco, puede que no le falte razón".

PREGUNTA: ¿Cómo surge la idea de montar Jot Down? ¿Echaban en falta una publicación de este tipo?

RESPUESTA: Es una historia mucho menos interesante de lo que se pudiera imaginar. Un grupo de amigos treintañeros, con poco en común más allá de Tony Soprano (protagonista de la serie 'The Sopranos') no encontrábamos una revista en la que leer todo lo que nos interesara, así que nos lo propusimos, sin tomárnoslo demasiado en serio. Echábamos en falta algo que satisficiera nuestras expectativas, empezamos a imaginar, por aluvión, cómo debería de ser. Y hasta hoy.

P: ¿Qué perfil tiene la gente que trabaja en Jot Down? ¿Algún periodista?

R: Unos cuantos, tanto entre los trabajadores como entre los más de cien colaboradores más o menos fijos. Donde no había ni hay ningún periodista es en el grupo fundador y creemos que se nota, para bien y para mal (no tenemos mancheta ni línea editorial, por ejemplo).

En su momento eso nos permitió actuar sin inercias ni vicios adquiridos y con cierta inconsciencia. No sabíamos si estábamos haciendo algo del revés porque, en primer lugar, nadie sabía cómo se suponía que debía hacerse del derecho. Pero una vez tuvimos entre las manos algo parecido a un medio vimos muy claro que había que contar con buenos periodistas para que tuviera alguna posibilidad de sobrevivir.

P: Apuestan por entrevistas y reportajes extensos en una época de sobreabundancia informativa. ¿Por qué?

R Lo que (sobre)abunda es un tipo de contenido muy determinado: corto, visual, superficial, coyuntural, intranscendente. Es probable que esas sean las características del consumo masivo en la red pero, teniendo al alcance un público infinito, ¿por qué no iba a haber gente suficiente que apreciara lo contrario?

Haber lanzado Jot Down en 2011 puede parecer un contrasentido, pero nos ha permitido estructurar una oferta que estaba dispersa y aparentemente obsoleta y ponerla a disposición de una demanda desatendida que permanecía agazapada.

No hemos inventado nada: mi madre dice que hacemos 'La Clave' en papel. Y, exceptuando lo del tabaco, puede que no le falte razón.

P: Crearon la web antes de lanzar el primer número impreso. ¿Era necesario para ser viables?

R: Fue una exigencia de la realidad. Nuestra idea inicial era salir directamente en papel pero tendríamos que haber invertido todos nuestros ahorros e hipotecado el futuro de varias generaciones, así que optamos por dar un paso atrás y coger impulso desde la red.

P: ¿Cuál es el modelo de financiación de Jot Down?

R: El 70 % de nuestros ingresos provienen de la venta de productos en papel, principalmente de nuestra revista trimestral. El resto, de diferentes formatos de publicidad que comercializamos.

De unos meses a esta parte esto está cambiando, ya que nuestro acuerdo con El País para comercializar conjuntamente contenidos ha modificado de manera sustancial nuestra estructura de costes e ingresos.

P: ¿Qué balance hacen después de estos cinco años?

R: El juguete se nos ha ido de las manos en el sentido positivo de la expresión. Ni el más optimista de nosotros hubiera anticipado que llegaríamos hasta aquí.

Le hemos echado muchas horas. Estamos muy orgullosos de lo que hemos conseguido, esperamos seguir creciendo y dispuestos a explorar cualquier vía para seguir extendiendo esta concepción de la cultura de la que hacemos bandera.

P: En Jot Down se habla mucho de periodismo. ¿Es una revista sólo para periodistas?

R: Es cierto que hemos despertado interés en este colectivo. Nos gusta hablar con periodistas, de periodismo y reflexionar sobre ello. Pero es un interés más cívico que gremial, porque nosotros nos reconocemos todavía más como lectores que como cualquier otra cosa.

P: ¿Han encontrado mucha reticencia en los medios más consolidados?

R: Al principio había más desconocimiento que reticencia, luego conseguimos despertar cierta simpatía. Debemos admitir que siempre que ha habido ocasión el trato ha sido muy cordial. Pero no nos sentimos parte de este ecosistema y nos preocuparemos el día que dejemos de sentirnos raros en determinadas compañías.

P: ¿Qué radiografía hace del periodismo actual?

R: Intentamos evitar entrar en un debate que consideramos que nos queda grande. Hemos venido a jugar, no a pontificar.

El periodismo está en crisis, pero nosotros sabíamos dónde nos metíamos, así que adaptamos el proyecto al contexto. Desconocemos las circunstancias de los demás y las luchas que libra cada cual.

P: ¿La crisis del sector periodístico español ha afectado a la calidad informativa?

R: Es evidente que sí. Hacer buen periodismo es muy caro y no hay dinero. Sale mucho más barata la opinión, la muñequilla, los violines. Lo que abunda en la actualidad.

P: ¿Cree que los medios escritos no terminan de pegar el salto a lo digital?

R: En España cuesta mucho pagar por algo que se publica en la red.

P: ¿Peligran los medios en papel o se dirigen a un periodismo más especializado como Jot Down?

R: Si peligrara nuestra versión en papel desapareceríamos con ella. No es fetichismo, paradójicamente vivimos de ello. De los demás no podemos hablar, ni idea.

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