La trilogía maldita de Sorkin

¿Empieza la segunda temporada de The Newsroom con una disculpa? A mí me parece que sí. El capítulo arranca con una retahíla de frases condicionales (“qué hubiera pasado si…”) que suenan a revisión de errores pasados. ¿En qué nos hemos equivocado? Esa idea se lanza en los primeros cinco minutos y sienta el tono del episodio. Están todos más calmados, más serenos; igual de resabiados que siempre, eso es lo que más nos gusta, pero mucho menos agresivos. Incluso Will McAvoy, desde su atalaya, tiene una actitud contrita. Sigue siendo ese locutor soberbio y prepotente, pero ya no le notamos mad, mad as hell como el año pasado. Algo ha ocurrido. Algo gordo.

De todo lo que fallaba en la primera temporada de The Newsroom, y era bastante, la manera anárquica, desganada y displicente de contar la historia era lo que separaba a ésta de las grandes obras de Sorkin. No pasa nada. Podemos admitir que The Newsroom es un producto menor de uno de los grandes autores contemporáneos. Esto no implica que haya perdido el mojo, que ya no le salga o que esté en decadencia. Cualquier cosa que Sorkin haga siempre ofrece unos mínimos muy por encima de la media. A sus más fieles perrillos, entre los que me cuento, nos cuesta asumir que no siempre acierta, igual que la legión de resentidos que nunca le han soportado se frotan las manos en cuanto pincha en hueso.

Sigo pensando que esta fábula sobre el poder y los medios de comunicación que visita cada cierto tiempo le funcionó mucho mejor en el ambiente deportivo (Sports Night, 1998) y del entretenimiento (Studio 60 on the Sunset Strip, 2006). La metáfora era mucho más sutil y la arenga menos contundente, más elegante. Pero hay otra cosa que une a esta trilogía de la tele dentro de la tele: el fracaso. Ninguna se ha ajustado a lo que se demandaba de ellas en su momento. Sports Night se adelantó a su época proponiendo una dramedia que plantaba cara al encorsetamiento de la sitcom y Studio 60 hizo de su capa, un sayo, ignorando las demandas de la tele en abierto; ambas se empeñaban en romper los ritmos, querían ser cable todo el rato. Pagaron cara su rebeldía con unos datos de audiencia desastrosos. The Newsroom no ha de adaptarse a ningún esquema; HBO le concedió carta blanca y, sin embargo, es la más convencional de las tres. Sorkin tienen una nueva oportunidad con estos diez episodios de encontrar pulso, alma y personalidad para The Newsroom, eso que la haga especial, que la distinga de sus predecesoras y que nos haga sentirnos orgullosos a los cuatro que la veamos.

The Newsroom se emite en V.O.S en CANAL+2 los lunes a las 23.30h.

Asesinato en la línea

¿Matamos igual en el Norte y en el Sur? Asumidos los estereotipos en cuanto al trabajo, la gastronomía y la querencia al cachondeo, me pregunto, ¿hay también idiosincrasia en el crimen? Está a punto de estrenarse The bridge, la versión americana de una de las mejores series que vi el año pasado, la nórdica Bron/Broen. Un cuerpo de mujer aparece atravesado en la línea divisoria de El Paso con Ciudad Juárez y dos policías, cada uno de un lado de la frontera, tendrán que colaborar en la investigación. En la serie original, el descubrimiento del cadáver se producía en el puente de Oresund y gran parte de las particularidades de la investigación estribaban en el pique entre los suecos y los daneses. Además, el asesino era “muy septentrional”, o sea, sin reventar el argumento, tenía ese tipo de características, la asepsia, la metodología, la infalibilidad, propia de un fabricante de Volvos. He tenido la oportunidad de hincarle el diente al primer episodio de The bridge (FOX organizó un pase para blogueros hace unos días) y en él queda claro que el cambio de latitud será uno de los platos fuertes. La curiosa (bilingüe, terrorífica, corrupta, hipócrita) vecindad vigilada entre Texas y Chihuahua supone un cambio radical respecto a la original y, para mí, lo más apetecible de este remake. Espero, deseo, también, que el asesino adapte su retorcido plan en profundidad, más allá del trueque de los nublados plomizos, los muebles de abeto y los grandes ventanales por las chabolas encaladas, los polizones renegridos y la calima.

El otro pilar de la serie son los dos investigadores protagonistas, la rarita Sonya North (la Saga Noren original es una asombrosa creación de la actriz Sofia Helin, replicada con soltura en The bridge por Diane Kruger) y el dicharachero Marco Ruiz (Demián Bichir en los zapatos del danés Kim Bodnia). Él es un tipo carismático, familiar, emocional, que se mete a la gente en el bolsillo sin esfuerzo, y ella una obsesiva solitaria con rasgos de Asperger a quien a duras penas soportan sus compañeros. Ambos irán limando asperezas con la dinámica clásica de las buddy movies (hay mucho paseo en coche en esta serie) y desarrollando una genuina relación de confianza y afecto a medida que el caso se va liando. Y se líará mucho. The bridge promete rescatar todo lo divertido de la trama de Bron/Broen y dejarnos pegados frente al ventilador mientras Sonya y Marco sudan la gota gorda por el desierto.

The bridge se estrena de forma simultanea en FOX Crime y FOX el 11 de julio a las 22.30