María Rey: "Telemadrid se la jugó con el 'caso Cifuentes' y lo contó todo en vez de pasar de puntillas"

9:35 - 25/06/2018
  • ECOTEUVE.ES habla con la nueva presentadora de las mañanas de la cadena autonómica

  • "El decretazo del Gobierno para TVE acabará con la dejadez que han demostrado los políticos"

María Rey, histórica de Antena 3, se fue de la cadena para emprender una nueva aventura lejos de la tele, pero un proyecto nuevo se cruzó en su camino. La llamada de Telemadrid ha trastocado su plan de reciclarse -quería montar una agencia de comunicación- y este lunes estrena 120 minutos, el nuevo matinal de la autonómica. Entra en la guerra informativa de las mañanas y la casualidad ha hecho que sea rival de sus dos "amigas" con las que ha convivido los últimos años en el Congreso, Sonsoles Ónega (Telecinco) y María Llapart (La Sexta), que también acaban de convertirse en presentadoras. "Estamos compartiendo estos momentos de pánico juntas", afirma a ECOTEUVE.ES.

¿Tenía pensado regresar tan rápido a la televisión?

No tenía ninguna perspectiva de volver, tal y como hablamos hace unos meses. Estaba en un momento vital de mi vida, me fui de Antena 3 por decisión personal, quise dejarlo con buen sabor de boca y con la fuerza necesaria para reorientar mi vida. No tenía ofertas de ninguna cadena, y menos de Telemadrid, que tenía unos informativos recién renovados. 

¿En qué momento se cruzó su llamada?

Tenía asumido que mi etapa en televisión había acabado, pero recibí una llamada del director de informativos de Telemadrid -somos amigos y excompañeros de Atresmedia- y le conté que quería abrir una pequeña agencia de comunicación. Él me hizo una propuesta muy interesante para presentar el nuevo programa de la cadena. Me atraía todo: apuesta por la información, la política, una cadena pública que quiere volver a ser referente...

¿Qué Telemadrid se ha encontrado? 

Una televisión que se recompone de las heridas tremendas que deja un ERE -yo lo viví en Antena 3-. De aquí salió muchísima gente, más de la que debiera haber salido, porque con la poca gente que dejaron dentro era imposible hacer televisión. Entre otras cosas, no había ni técnicos, los echaron a todos. Los informativos salían adelante con una móvil aparcada en el exterior... Ahora se respira ilusión. Se está recuperando el capital humano tan valioso que se perdió, y eso da confianza.

Hubo una época en la que Telemadrid era toda una 'institución'. Tras su época más negra, lleva un año queriendo recuperar su credibilidad. ¿Cómo consigue una cadena volver a ser influyente y creíble? 

La credibilidad de un medio se puede perder en una semana y a veces tardas una década en recuperarla. Que la gente te vuelva a tomar en serio es un trabajo muy lento. Telemadrid está haciendo un gran esfuerzo y creo que la gente valora mucho la apuesta informativa en el momento más delicado, que fue el caso Cifuentes. Telemadrid tenía dos opciones: pasar de puntillas o contarlo todo. Y optaron por lo segundo. El público vuelve a tener a Telemadrid como referencia informativa.

Queda recuperar la audiencia, que es un proceso muy lento y que tiene otros elementos. Por ejemplo, en el momento de la resintonización de la TDT, Telemadrid estaba en huelga, en negro. La cadena no estaba en ese momento y desapareció de muchas casas.

Es interesante lo que cuenta del caso Cifuentes. ¿Cree que fue su prueba de fuego?

Sí, era muy importante la reacción de la cadena en ese momento. Los periodistas fueron muy conscientes de que se jugaban su credibilidad.

¿TVE debe inspirarse en Telemadrid para renovarse?

Cuando una televisión pública demuestra que puede ser de calidad y de referencia, ya hay un precedente importante que hace imposible huir de ello. TVE hizo una televisión plural en un momento determinado de su historia y nadie lo olvida. No somos tontos. La ciudadanía pide volver a eso.

El viernes se dio un paso legal importante, porque los cargos no se pueden perpetuar por dejadez política. No se trata de si el decretazo del Gobierno es la mejor fórmula. Lo importante es que ha acabado con la dejadez y el parón en TVE. Ahora les entrará a todos las prisas que habían olvidado para poner en marcha el concurso público.

Usted fue durante 20 años la cronista parlamentaria de Antena 3. Y resulta que se ha perdido la época más emocionante que se ha vivido en el Congreso...

No me he perdido la moción de censura. Allí que me planté (risas). Después de tantos años, no iba a quedarme en casa y lo viví desde la tribuna, en primera fila. En los últimos meses he seguido yendo al Congreso y he escrito algunas crónicas para la prensa. 

¿La moción de censura es el momento más intenso que ha vivido?

Periodísticamente ha sido apasionante. Las cosas durante los primeros cuarenta años de la democracia iban muy despacio, pero ahora van muy deprisa. Han cambiado muchas cosas en poco tiempo. Ya nada es como antes.

Sonsoles Ónega, María Llapart, ahora usted... Coincide que todas las periodistas parlamentarias tienen programa propio. 

¡Ha sido una casualidad contagiosa estupenda! Lo estamos comentando todo el día, porque somos muy amigas. Hemos pasado tantas horas en el parlamento... Hemos vivido las reformas de la cocina de una, el embarazo de la otra... Estamos muy unidas. Ahora vamos a competir, pero desde un sentimiento muy positivo.

¿Tienen un grupo de WhatsApp donde hablan de estas cosas?

Sí, sí. Nos apoyamos, nos ayudamos e intercambiamos información... Estamos compartiendo estos momentos de pánico juntas. Nos ha sorprendido a las tres este cambio de escenario. El día que yo me fui, lloramos todas. Luego se marchó María Llapart, aunque va y viene, y ahora Sonsoles. Emocionalmente es un choque, pero me gusta que sean mis amigas las que triunfen.

¿Lo ven como un premio?

Sí. Es una recompensa a tantas horas de trabajo porque el Congreso es un sitio muy interesante pero muy sacrificado. Son jornadas larguísimas.  

Ahora todos los focos están en el Congreso, pero allí se han vivido épocas anodinas. 

Sí, aburridas pero con escenarios susceptibles de convertirse en foco de noticia. Hemos vivido plenos muy aburridos que te daban ganas de marcharte porque no iba a pasar nada, pero te quedabas por si volvía Tejero (risas). No sabías qué podía pasar. Igual se desmayaba un diputado y eso era la noticia. No podías no estar.

Su vida en el Congreso es paralela a la de Rajoy en política. El presidente acaba de marcharse. ¿Le ha sorprendido la vuelta a su vida anterior, como registrador?

Me ha sorprendido como a todo el mundo. Nos ha demostrado la condición humana que hay detrás de cualquier político. Le ha tocado vivir una época muy dura, el desgaste es muy fuerte y necesita recuperar su vida. Me merece todo el respeto del mundo que una persona cierre su etapa con dignidad y que empiece la nueva. Me quito el sombrero. Solo se puede decir que gracias por los servicios prestados, con sus aciertos y sus errores. Porque siempre que alguien se ha dedicado a la vida pública ha dejado muchas cosas por el camino


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