Ana Guerra ('OT'): "Sentí tanto 'La Bikina' porque me define: yo me crezco ante las adversidades"

16:34 - 8/02/2018
  • ECOTEUVE.ES entrevista a la quinta finalista del talent musical de TVE

  • "A Aitana y a mí nos encanta 'Lo Malo' y vamos a cantarla donde sea", asegura

  • La canaria resta importancia a la 'doble peineta' de Agoney: "Sé que me tiene cariño"

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Si hay alguien que representa a la perfección el espíritu de Operación Triunfo, esa es Ana Guerra. Aunque al principio pocos confiaban en ella, el paso de la canaria por el concurso terminó siendo meteórico. Poco a poco, gracias a su trabajo y dedicación, Ana Guerra -ahora War- logró meterse en el bolsillo al público, que la encumbró hasta la gran final.

"Tenía tan claro que me iba a ir pronto que me he dejado sorprender y no me he hecho expectativas de nada", dice la tinerfeña en palabras a ECOTEUVE.ES al hacer balance de su trayectoria en el programa, que está plagada de auténticos 'numerazos'. Y si hay una actuación que marcó un antes y un después en su concurso esa fue La Bikina: "Fue un punto de inflexión porque describe mi forma de ser, yo me crezco ante las adversidades y cuando estoy mal intento que los demás no me vean sufrir", declara la cantante.

Ana Guerra describe sus primeras sensaciones tras salir de la Academia, resta importancia a la 'doble peineta' que le dedicó Agoney y aclara la polémica bronca que les echó Noemí a ella y a Aitana por sus quejas sobre Lo Malo, la canción que optaba a representar a España en Eurovisión: "Es un tema que nos encanta a las dos y que estamos dispuestas a cantar donde sea", reconoce finalmente sobre el 'hit' que ha conseguido colarse entre los éxitos más virales de Spotify a nivel mundial. 

¿Cómo te encuentras tras la final?

Bien. Desubicada y con un exceso de información que no sabes cómo procesarla, pero bien. 

Tras tres meses de encierro, ¿da vértigo enfrentarse de nuevo a la realidad?

Nos da mucho vértigo pensarlo porque no sabemos qué va a pasar, pero recibiremos con los brazos abiertos lo que vaya a venir. Hemos vivido en una burbuja en la que no podíamos dar ni un paso solos, nos acompañaban hasta para ir al baño. Y ahora vamos a exponernos al mundo en su totalidad con sus cosas buenas y sus cosas menos buenas.

Como decía Aitana en la Academia, vais a sufrir 'el síndrome del campamento'... 

Sí. Sé que lo voy a pasar mal y que voy a añorar mucho esta experiencia. Tras la final, cuando me metí en la cama, pensé que era la última vez que dormía ahí sí o sí. No es que estuviera nominada y a lo mejor podía quedarme, es que esa era la última, y uf... (Suspira). 

¿Sois conscientes ya de la que habéis liado? 

Nos han dicho las cifras de Lo malo y luego nos enteramos de cosas por las preguntas de la prensa, que nos dan detalles e información de algunas preguntas para poder entenderlas. Pero no me hago una idea de lo que está pasando fuera.

¿En qué momento os disteis cuenta de que el programa estaba teniendo éxito? 

Te lo voy a contar porque es muy anecdótico. Antes de las clases en la Academia, nos esperaban las chicas de la limpieza detrás de las rejas verdes por donde nos pasan la comida porque no podíamos vernos. Y llegó un día en el que las chicas se asomaban a la rejilla y nos saludaban con la mano. Y yo pensé: Ostras, esta reacción es súper diferente a la que veníamos viviendo en las primeras semanas. Ellas pasaron de vernos como parte de su trabajo a vernos como 'los chicos de OT. Ahí dentro te agarras a cualquier cosa y fue un poco la señal de que algo estaba cambiando. 

Has sido la concursante que más ha evolucionado hasta hacer, gala tras gala, auténticos numerazos. ¿Cómo has vivido este progreso? 

No soy consciente del progreso porque lo he vivido día a día y hora a hora. Es como cuando alguien adelgaza o engorda, si lo ves todos los días no lo notas. Ahora saldré y haré un estudio personalizado de todo lo que he aprendido y todo lo que he vivido, pero sé que progresé y que hubo momento del programa en el que, como pensé que me iban a echar pronto, pues me relajé y disfruté.  

¿Te veías inferior al resto?

No, pero me salían los pases de micros bien y en el escenario, sabiendo que es tele, que hay un jurado, la presión, el público, mucha gente viéndome desde casa... pues sentía que no quería defraudar y toda esa presión jugaba en mi contra. Me propusieron varias veces para abandonar la Academia y entendí que no me debía de quedar mucho. Al relajarme, fue cuando se empezó a ver que no me hacía pequeña en el escenario y que lo pisaba de otra manera.

La Bikina fue el punto de inflexión. ¿Qué fue diferente en esa actuación?

Ya desde Cuídate me empecé a sentir cómoda en el escenario pero no hice ese clic que me pedían los Javis. La Bikina fue un punto de inflexión porque describe mi forma de ser, yo me crezco ante las adversidades y cuando estoy mal intento que los demás no me vean sufrir. Me sentía muy identificada. Al hablar de mí, se me agarró el alma en esa actuación, sentí un nudo en el pecho que me preguntaba: '¿Qué acaba de pasar?' Cepeda me dijo cuando llegué al sillón que no sabía la que acababa de liar... Todo el mundo notó que había hecho un clic.

En la octava gala fuiste favorita y el público te salvó ante Roi y Agoney. ¿Esperabas tanto apoyo?

No lo esperaba ni de lejos. No es que te sientes inferior a tus compañeros, pero sabes apreciar más el talento de ellos que el tuyo propio. En plató notaba que las camisetas eran de otros compañeros, los nombres a los que gritaban con más efusividad eran los de otros compañeros... y de repente, empiezo a ver que tengo un apoyo en plató grande y no me lo esperaba para nada. Ahí te das cuenta de que algo fuera ha cambiado.

Si pensamos en Ana Guerra, es numerazo tras numerazo. ¿Cuál es tu 'top 3' de actuaciones en OT?

Lo tengo claro: la tercera Sax, la segunda Lágrimas negras y la primera La Bikina. Han sido los números donde he controlado más mi emoción e intensidad con las partes técnicas de afinación e interpretación. Son los números más redondos. 

Todos destacan tu gran capacidad como actriz. ¿Te ves participando en una película o en una serie de los Javis? 

Nunca me lo había planteado, aunque había hecho algo de teatro musical con papeles muy pequeñitos. Pero yo estoy súper abierta, y si además fuera con los Javis, yo encantada porque trabajan de una forma muy guay. Estoy abierta a si quieren hacer algo conmigo... ¡yo encantada!

¿Cómo quieres que sea tu carrera artística? ¿Te da miedo que se te encasille como cantante de musicales?

Al haber hecho números de tantos géneros en el programa, y como me he sentido tan cómoda haciéndolos, es como que, por un lado, tengo cosas claras en las que no me veo, pero por otro, tengo un abanico bastante abierto de posibilidades. Según lo que me propongan, que ojalá haya proposiciones, estaré encantada de probar. No sabría decir ahora un estilo concreto. 

En la Academia os han dicho siempre que seáis libres y que no hagáis nada que no queráis. ¿Te pareció desmedida la bronca de Noemí cuando os quejasteis por Lo Malo? 

Noemí subió de mamá protectora. Más que a decirnos algo del momento, vino a prevenirnos. Aitana y yo nos retroalimentamos la una a la otra y el mensaje fue un poco ese. Le dio una subida de leche y ella lo reconoció, pero subió a protegernos, a decirnos que no dijéramos nada de lo que pudiéramos arrepentirnos. Manu nos recalcó que el mensaje siempre se puede decir de otra manera. 

¿Y tú crees realmente que lo habían dicho de malas maneras? 

Tendría que ver el vídeo, porque como nos retroalimentábamos, llegó un momento en el que vomitaba palabras y no era consciente de lo que estaba diciendo. Yo venía de que no me entraba la coreografía de El Remedio, no me salía el tema con Aitana, todo se hizo una bola y pasó lo que pasó. Pero al final es un tema que nos encanta a las dos y que estamos dispuestas a cantar donde sea.

Lo está petando fuera... 

Por favor, qué guay, el plató casi se viene abajo el otro día.

Después de colocarte como una de las favoritas, ¿te decepcionó la quinta plaza?

Realmente no y lo digo con total sinceridad. Tenía tan claro que me iba a ir pronto en el concurso que me he dejado sorprender y no me he hecho expectativas de nada. Al final, todo lo he recibido como un regalo. Prefiero un quinto puesto con un futuro asegurado, de que pueda dedicarme cada día a lo que me gusta. 

Una de las pocas polémicas que te han afectado fue la famosa 'doble peineta' que te dedicó Agoney. ¿Cómo lo solucionaron? 

Mira, yo en Navidad no vi casi nada. Me enseñaron algunos memes y algunas fotos chulas que había. Pero yo no quería ver nada para no tener ningún cambio de personalidad que seguro que se me iba a notar. A Agoney su familia se lo comentó y me lo dijo en el avión. Me lo tomé tan a cachondeo, me pareció una cosa tan tonta... Sé que Ago me tiene mucho cariño y me lo ha demostrado. Si me hace una peineta, yo se la devuelvo y estamos de cachondeo. 

Un comentario en el que afirmabas que no te gustaba tu forma de hablar indigno a los canarios. Ha llegado a decir que te "avergüenza tu acento"... 

Madre mía, para nada. Si de algo presumo yo es de ser canaria. De hecho, cuando estuve nominada con Agoney, yo dije que pasara lo que pasara, ganaba Canarias. Llevo mi tierra en lo más hondo de mi corazón. Y siempre que me preguntan que si soy canaria, yo respondo: Más que el gofio. De verdad, no recuerdo cómo fue la conversación. 

Manu Guix dijo que "le ponía" tu acento y tu le respondiste que te parecía "feo". ¿Qué querías decir realmente? 

Siempre tuve la sensación de que a lo mejor, el poder aprender a hablar un poco más neutro me podría ayudar en otras facetas. A lo mejor te lo piden en la radio o en otros trabajos y hay muchos actores canarios que no hablan con un acento muy profundo. De verdad, creo que se sacó de contexto porque considero que tenemos un acento súper dulce y súper bonito.


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