Jorge Javier, tras expulsar del 'Deluxe' al "exasperante" Álvaro de Marichalar: "No me arrepiento, lo volvería a hacer"

18/10/2017 - 20:25
  • El presentador rompe su silencio sobre su conflicto con el tío de Froilán

Quince minutos duró el pasado sábado la entrevista que Jorge Javier le hizo a Álvaro de Marichalar en el Deluxe. El excuñado de la Infanta Elena logró sacar de quicio al presentador de Telecinco, que ordenó de forma abrupta su expulsión del plató. "¡A tomar por saco!", llegó a exclamar el catalán.

Vázquez ha aprovechado las últimas líneas de su blog en Lecturas para hablar de lo sucedido en el programa: "Expulsé del plató a Álvaro de Marichalar. No me arrepiento, lo volvería a hacer. Sobre lo exasperante que puede llegar a ser, por favor, buscad en Google la experiencia que vivió con él la periodista Sabina Urraca en un BlaBlaCar. Oro puro", escribe el televisivo recordando una de las 'hazañas' de su último invitado.

El 'perdón envenenado' de Marichalar

Álvaro de Marichalar rompía estos días su silencio para denunciar, a través de una carta, "la intolerable promoción pública de odio que supuso el ruin atentado en directo" contra su libertad de expresión y sus "derechos civiles fundamentales". "Un atentado en toda regla contra el principio constitucional básico de igualdad, perpetrado a traición desde la inimaginable cobardía de quien dispone a su antojo caprichoso del poder infinito que supone un medio de comunicación masiva como es un programa de TV", empieza diciendo el tío de Froilán.

El 'afectado' asegura en su escrito que logró cumplir su objetivo, que era denunciar que los Mossos de Escuadra están siendo utilizados por el "actual gobierno golpista y sedicioso catalán". "Cuando quise proclamar esa verdad contrastada, fui violentamente despojado de la palabra, por quien usa la fuerza de la mentira y el odio ciego. Dios ayude a ese pobre esbirro de la dictadura del mal", prosigue en su discurso.

A pesar de todo, De Marichalar asegura que perdona "al 'presentador' y a los que colaboraron en hacer posible la perversión" de su imagen pública. "Todos sabemos que no ofende quien quiere sino quien puede. No debemos esperar honestidad de quien la desconoce. Perdonar es la mejor forma de intentar hacerles ver su error, para que puedan corregirse algún día y dejen de inocular su virus de vileza a los millones de buenas personas que todavía siguen -inexplicablemente- consumiendo esa clase de programas convertidos en orgías de deshonor y maldad sin límites", argumenta.


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