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La evolución soñada de Arturo Valls hacia Jimmy Fallon, ¿con un late night?: "Todo se andará"

13:51 - 11/09/2017
  • ECOTEUVE.ES entrevista al presentador que estrena 'Me cambio de década' (Antena 3)

  • La cadena vuelve a confiar en él tras 'Ahora caigo', 'Me resbala' y 'Ninja Warrior'

  • "Me gustaría repartir, pero si me gusta lo que me ofrecen no voy a rechazarlo"

Ahora caigo, Me resbala, Ninja Warrior... y ahora Me cambio de década. No hay duda de que Antena 3 apuesta por Arturo Valls, que esta noche estrena en prime time la nueva baza de la cadena, un espacio nostálgico que recorrerá cuatro décadas de la mano de una familia. "Me gustaría repartir más el juego, pero si me lo ofrecen y me gusta el formato, tampoco voy a decir que no", dice el presentador en un encuentro con los medios, entre ellos ECOTEUVE.ES, en el FesTVal de Vitoria.

En el 98 fue su debut, ¿veremos alguna imagen suya en el programa cuando aborde la década de los 90?

No, aunque habría sido un choque interesante. No se planteó, pero sí que es cierto que en los 90 nazco televisivamente hablando, efectivamente.

¿Qué recuerda de ese momento, cómo se recuerda?

Era un jovencito de 22 años que llegó a Madrid para hacer Caiga quien caiga. Venía de hacer televisión autonómica y radio en Valencia, y llegué como Paco Martínez Soria a la gran ciudad con una maletita y rodeado de grandes profesionales como Gran Wyoming, Pablo Carbonell, gente muy consolidada que me arropó y me enseñó todo.

Es un tópico, pero aprendí más en un año de Caiga quien caiga que en la carrera de Periodismo en Valencia. Fue enfrentarme a la realidad y al mundo profesional. Era un presentador embrionario.

¿Es un hombre muy nostálgico?

¡Total! Soy muy vintage, me gusta mucho lo antiguo y me parece que a nivel estético cualquier tiempo pasado fue mejor. Los diseños y los coches eran totales. De hecho, me gustan los coches clásicos, tengo uno y ahora voy a restaurar otro, y me gustan los vinilos, el toca discos; un domingo por la mañana en el Rastro para mí es el paraíso. Me gusta un Mad Men, la música de antes… y en ese sentido me gustó cuando me ofrecieron este programa porque sabía que iba a disfrutar de todo eso, de los objetos...

¿Qué reflexión hace sobre cómo la tecnología ha influido en las relaciones personales y la familia?

Éste es uno de los programas que más me ha gustado hacer, porque no sólo se queda en el entretenimiento puro y duro, en el cachondeo y en el humor, sino que profundiza en aspectos como éste y es ver cómo hemos cambiado a nivel familiar.

¿Conserva algún juguete de la infancia?

Sí, una bici muy ochentera que ya la lleva mi hijo Martín o el Scalextric. Y un Cinexín que ya no funciona. Más que un juguete es un objeto decorativo.

Si el programa tiene continuidad, ¿a qué década le gustaría viajar?

A los años 20 o años 30, porque se vería más evolución todavía, sería interesante. O un viaje al futuro, una especie de Black Mirror.

En este formato cambia de registro, ¿hasta dónde le gustaría que siguiera su evolución?

No quiero perder de vista el humor, que también es mi ADN, pero sí ofrecer un presentador más de 'late', que pudiera hacer una entrevista, un Jimmy Fallon, es decir, que te puedas poner una peluca para hacer un sketch y luego hagas una entrevista más periodística. Ésa sería la evolución natural que me gustaría.

¿Le ha pedido un late night a Antena 3?

De momento estoy tan bien como estoy, que no, no es el momento. Pero todo se andará.

¿Le llega a cansar que en la calle siempre le reclamen que haga bromas y chistes como en la televisión?

Sí, pero uno vive ya con esto. Lo que hay que hacer es luchar contra los prejuicios, demostrar que uno puede ser más versátil y ofrecer otros registros. 

No hay duda de que la cadena confía en usted.

Pues sí, parece que sí. Me gustaría repartir más el juego, pero si me lo ofrecen y me gusta el formato, tampoco voy a decir que no. No depende de mí, pero yo encantado.

¿Tiene más proyectos en Antena 3?

No, pero tanto Me resbala como Ninja Warrior han funcionado muy bien. Puede ser que se renueven, pero la idea es dosificar un poquito. La idea es parar, ¡a ver si me dejan!


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