Salvador Sobral, el 'destrozamitos' que ganó Eurovisión para Portugal: ni inglés, ni vecinismo

15/05/2017 - 9:36
  • Pone fin al calvario de su país tras 49 años en el festival sin oler la victoria

  • 'Amar pelos dois' consigue un aluvión de puntos (758) de todo el continente

Foto: Andres Putting

Dos cosas hizo Salvador Sobral al convertirse en ganador de Eurovisión 2017: dar el primer triunfo a Portugal tras una amarga trayectoria de 49 años de secano y acabar de un plumazo con algunos mitos que han perseguido al festival en los últimos tiempos.

Eurovisión 2017, como avanzábamos, era cosa de Portugal o Italia. Y solo Bulgaria podía estropear el poético triunfo del Sur de Europa, que durante años parecía que estaba marginada. Con Italia fuera de juego -tras dos meses de claro favorito acabó sexto-, Salvador Sobral sí cumplió y se llevó el premio, haciendo historia por varios motivos.

El cantante, a la espera de un trasplante de corazón por una grave dolencia que padece, se impuso con un tema que nada tiene que ver con eso que se suele llamar 'canción eurovisiva' y que nadie sabe explicar muy bien qué es. Ese concepto tan prostituido intenta hacer referencia a una hit pop, con trallazo de música y una loca puesta en escena. Lo de Salvador Sobral es otra cosa. Una simple canción en un festival de canciones.

Interpretó su Amar pelos dois de la forma más íntima posible, desde el centro del recinto, sobre una plataforma, con poca luz, rodeado del público, pegado al micro y sin ningún artificio. Y en portugués.

Desde el triunfo de Serbia en 2007, ninguna canción ganadora se había interpretado en una lengua que no fuese el inglés (Ucrania en 2016 sí metió partes en tártaro). Amar pelos dois es, en este sentido, un aviso de que no es imprescindible entregarse al idioma dominante para convencer a Europa de que tu canción es la mejor. ¿Se aplicarán el cuento los países y se volverá a las lenguas locales de manera mas generalizada?

El politiqueo de Eurovisión es otra de esas leyendas que Portugal se cargó el sábado por la noche. Claro que los vecinos, como los buenos amigos, suelen apoyarse, pero cuando un país gana, es que ha recibido apoyos de todo el continente. Y así ocurrió esta vez. España, por supuesto, dio sus 12 puntos a Salvador Sobral. Pero si Eurovisión solo se rigiese por cuestiones geográficas, poco más hubiese hecho Portugal, lindando con un solo país. 

Portugal recibió 758 puntos, una auténtica lluvia de votos provenientes de casi todos los países. Y los 12 llegaron desde sitios totalmente ajenos al fado y al Bacalhau à Brás. Letonia, Lituania, Armenia, Islandia, Suecia o Georgia miraron a Lisboa para dar su máxima puntuación. Portugal, por cierto, esta vez sí se olvidó de España y envió sus 12 a la otra punta: Azerbaiyán.





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